El nombre de Ariadne Artiles es de sobra conocido. No en vano es una de las modelos más famosas de España, una mujer brillante sobre la pasarela que a lo largo de su carrera ha conquistado a cientos de marcas, al igual que ahora hace con los lectores. Retirada desde hace tiempo del modelaje, la canaria está totalmente centrada en otra etapa de su vida que le hace muy feliz. Y no es para menos. Hace casi 6 años cumplió su gran sueño, el de ser madre, y hoy día capitanea una familia numerosa que se ha convertido en su mejor aprendizaje.
Sus tres hijas no solo le sacan la mejor y más bonita de las sonrisas, también han sido la inspiración para su tercer libro, Mamás Salvajes (Nube de tinta), una recopilación de seis pequeños relatos en forma de cuentos que desvelan a mayores y pequeños el increíble mundo de la maternidad y la vida familiar. A través de sus páginas, y utilizando similitudes con el mundo animal, aborda temas fundamentales de la crianza con apego como son el colecho, el porteo o la crianza en tribu, siempre con la intención de mostrar que no existe un solo modo ni una única realidad en lo que se refiere a ser madre.
Te puede interesar: Los Javis (‘La Mesías’): “Cada uno cree en algo, en los aliens, en la Virgen o en el cine como vehículo salvador”
Infobae España ha charlado con Ariadne Artiles sobre este proyecto tan emocionante en el que vuelve a celebrar la maternidad y todo lo que la rodea, invitando al lector a descubrir unos relatos que destacan por ser divertidos y enternecedores a la vez que educativos.
Pregunta. Ariadne, regresas a la escritura con un libro dirigido a los más pequeños, ¿cómo es Mamás Salvajes?
Respuesta. Mamás Salvajes te habla del apego, de la crianza, desde una visión muy, muy salvaje, de ahí el título. También es un libro para empatizar con nuestros hijos, para poder contar y compartir con ellos esas historias.Yo lo vivo en casa y para mis hijas las mejores mamás son la mamá osa y la mamá pata, con las que más identifican la crianza, ya sea por los cuentos, los dibujos o porque cerca de casa tenemos uno estanque con unos patitos y siempre ven ahí a la mamá pata con sus hijos.
P. Este libro se puede leer a partir de los cuatro años, pero tiene un mensaje muy interesante para los progenitores.
R. Sí, yo creo que es para todos, para los padres y para los niños porque es una forma de poder compartir con nuestros hijos nuestra visión de la crianza, de cómo hay diferentes formas de criar y diferentes formas de adaptarnos a la maternidad. En realidad, ninguna madre es igual, como digo en el libro, mientras que mamá canguro viaja mucho y se lleva a su hijo, pues la mamá oso tiene que dejar a su hijo con sus tías y con su abuela y no pasa nada. Todo está bien. Las madres tenemos diferentes vidas, diferentes trabajos y hay que adaptarse a las situaciones y estos cuentos son una manera que ellos entiendan que todo está bien, que hay diferentes formas de criar y puede ser diferente para todas las mamás y para todas las familias.
P. ¿Te ha sido complicado convertir estos temas, que tienen un trasfondo adulto, en algo entendible para los niños?
R. La verdad es que no, porque como tengo tres hijas en casa, de alguna manera ellas me enseñan a mí que son mucho más adultas de lo que pensamos. En mi caso siempre las veo como personas iguales que nosotros. Yo creo que hay un concepto equivocado de que siempre tenemos a los niños como que ‘¡ay, no se enteran de nada!’... Y se enteran mucho más de lo que nosotros creemos. Mis hijas me han enseñado eso, me han dado lecciones de las cosas que saben y creo que hablarles de una manera más adulta está bien, lo entienden perfectamente. Y mucho más de lo que nosotros pensamos y hablándoles más naturalmente entienden mejor las cosas.
P. ¿Tenemos un poquito de perjuicio en ese sentido, de que como son niños igual ‘no se enteran’ de la realidad?
R. Es que nos han educado así. Nos han educado con la mentalidad de que los niños hasta que no son adultos no se enteran de nada y es todo lo contrario. Yo creo que cuando somos adultos nos vamos como cegando un poco, tenemos mucha más luz cuando somos niños, lo vemos todo, y luego va al revés.
Para mí es un concepto completamente equivocado y podemos hablar a nuestros hijos de tú a tú en muchas ocasiones, no en todo, obviamente, ni con todos los temas, pero sí en muchas cosas, y sobre la crianza, por supuesto, porque son cosas naturales.
P.¿Crees que la forma de entender la maternidad y la crianza está cambiando al tener ahora más en cuenta que los niños que tienen sentimientos, que se enteran de todo y que son maduros a su manera?
R. Exacto. Y es algo importante ahora mismo por las diferentes familias que existen y las diferentes formas de crianza que hay. Mi hija, por ejemplo, me dijo, ‘pues en mi clase una niña tiene dos mamás’, y es algo que ellos tienen que naturalizar porque es una realidad. Hay una parte del libro que dice que es el caballito de mar el que se queda embarazado y no la hembra y me parece que es una forma de poder contar que hay diferentes familias, porque aunque es verdad que en los seres humanos el hombre no se puede quedar embarazado, sí existe la opción en la naturaleza. Es como una familia diferente y su historia era una forma de integrar a una familia diferente, es decir, que la ‘fórmula’ no es siempre mamá y papá.
P. El libro es entretenido, porque cuenta historias, ¿pero con él también estabas buscando la intención de educar?
R. Exacto, de educar a través de las historias, me parece fundamental.
P. Empezaste la carrera de Psicología, pero muy pronto pasaste a ser una modelo muy reconocida. ¿Hay algo de esa etapa en Mamá Salvaje?
R. Tiene algo que ver en la temática, aunque yo no llegué a estudiar Psicología porque muy pronto me salió mi primera campaña como modelo. Elegí este camino porque desde muy pequeñita quería ser mamá y dije, ‘yo quiero ser algo que me dé tiempo, algo con lo que pueda comprarme tiempo’. Y la Psicología no me lo iba a dar... Así que probé y con los años me di cuenta de que el modelaje era una inversión a corto plazo, aunque ahora la realidad es que hoy en día las carreras de modelo se alargan más porque también eres como una marca.
Todavía sigo trabajando. A tope. Pero es verdad que he podido regalarme el tiempo que he querido para poder criar a mis hijas, para poder tenerlas en Canarias, para poder dedicarme tiempo a mí y a mi familia. Y a la par, sigo trabajando. Este es mi tercer libro, ahora saco una agenda posparto, he criado La vida madre... Realmente no he parado, he invertido un montón y he ahorrado mucho tras haber estado 18 años trabajando para luego poder dedicarle el tiempo a lo que quisiera, ya fuera a la maternidad u otra cosa.
Yo sabía que quería ser madre muy pequeña y que para eso necesitaba tiempo. Quería ser una madre presente. Y estoy como cumpliendo todas aquellas expectativas: soy una madre presente, estoy con mis hijas, mis gemelas están en casa, Ari ha empezado el colegio con cinco años... Pues todo eso es un disfrute y una posibilidad que me lo ha dado mi trabajo.
P. Imagino que en Mamás Salvajes habrás plasmado también parte de tu experiencia como madre de tres.
R. Sobre todo la parte de los celos entre hermanos, el cómo integrar a los hermanos cuando tienes varios hijos. Yo la estoy viviendo en primera persona y me parece fundamental naturalizar que hay más hermanitos, que se los quiere a todos, que todo está bien, que son todos iguales…
P. Hablas de muchos tipos de madre en el libro, ¿con qué animal te sientes más representada de todos los que salen en Mamá Salvajes?
R. Yo en general soy muy salvaje. Me empatizo con todas. Al final lo que quiere decir ‘mamá salvaje’ es que las madres somos libres. La mamá trabajadora se lleva a su hijo a todas partes si puede y la mamá osa, si no puede, pues lo deja con su tía y no pasa nada. A mí me gustaría representar a una mamá libre, que es mujer, trabajadora y también es mamá. Y que no pasa nada, que tú puedes querer a tus hijos más que nada en la vida y un día te vas a ir corriendo y no pasa nada. Eso es humano. Se puede ser todo a la vez y eso no dice que quieres menos a tus hijos, todo lo contrario.
P. En tus redes sociales aprovechas también para compartir ese tipo de contenido.
R. Además he creado la plataforma La Vida Madre y de cara a Navidad vamos a sacar una agenda de posparto, que va a ser la primera agenda de posparto del mundo, no hay otra. Hay muchas partes de la maternidad que están totalmente olvidadas y el posparto es un temazo, es una parte súper importante de la mujer en la que vivimos muchas cosas y tenemos muy poco apoyo. Ahora es cuando se está empezando a concienciar a la sociedad de todas las necesidades que tiene una madre en un posparto.
P. ¿Sigue estando un poco mal visto ‘quejarse’ tras tener un bebé?
R. Es una locura, pero bueno, por lo menos estamos empezando a decir las madres lo que sentimos después de dar a luz. Yo he tenido dos pospartos, uno buenísimo e idílico y otro muchísimo más duro que fue con las gemelas, por situaciones obvias porque casi me voy... Fue durísimo volver a mí misma. Cuando tú no lo vives, es muy difícil de entender y por eso es muy importante educar a la sociedad en que si no sabes, no opines. Hay que intentar empatizar, nadie se queja por gusto. Por eso hemos creado esta agenda posparto, para que la mujer se sienta acompañada, se pueda expresar. Vamos por un camino muy bueno ahora mismo.
P. ¿Para ser mamá o papá hay que prepararse o se va aprendiendo por el camino?
R. A mí me parece importante que quieras serlo de verdad, desde las entrañas. Hay que salirse de ese concepto de la sociedad, de lo que está estipulado porque ser madre o ser padre es durísimo. O tienes un instinto de verdad, de corazón, de que lo deseas desde las entrañas, o hay que pensárselo porque luego hay muchas madres y padres frustrados que al final han tenido hijos porque es lo que tocaba, por edad o un montón de razones que no van con su deseo propio.
Para mí lo más importante, más que prepararte, es conectar con tu deseo y decir, ‘esto es lo que yo deseo, entonces vamos a por todas’. Ya estés estés casada o estés soltera, da igual. Si lo deseas de verdad, ve a por todas. Eso es lo que yo haría, porque nada te puede preparar para ser madre o padre.
P. En la maternidad es mejor no dar consejos si no se piden, pero ¿alguno a posteriori que a ti te hubiera venido bien?
R. La flexibilidad mental. A mí eso me parece fundamental. Por ejemplo, la hora del parto la tenemos todas idealizada por lo que hemos visto muchas películas y es que todas queremos tener un parto sin epidural, -que eso se lleva ahora más que nunca- y a poder ser en casa... Para mí es un error esa planificación, el tener todo tan estructurado y tan idealizado. Y digo que es un error porque las cosas pueden cambiar, y lo hacen el 50% de las veces. Puede pasar que tu hijo se dé la vuelta, que necesites una cesárea de urgencia... ¡Es que pueden pasar millones de cosas! Por eso tener flexibilidad mental es muy importante, para que no te lleves un chasco.
Porque al final parir, es parir. Da igual que sea por cesárea, que tengas un parto con epidural o sea en una bañera sin epidural, da igual. Tú cuando traes a tus hijos al mundo estás pariendo a tus hijos, de la manera que puedas. Eres madre igual.
P. ¿Cuál es la mejor forma de leer Mamás Salvajes en familia?
R. Yo la leo por la noche con mi hija mayor, por la noche antes de acostarse. Pues una historia al día. A la niña le encanta repetir las historias, ver los dibujos 20 veces y los cuentos otras 20 veces, no se cansa. Además, ella ha creado algunos personajes, ha puesto los nombres y le encanta.