
Con la llegada del mes de julio las playas españolas comienzan a llenarse de turistas ansiosos por disfrutar de sus merecidas vacaciones. Sin embargo, es importante recordar que el mar, más allá de una fuente de relax y sosiego, es el hábitat natural de una gran variedad de animales. Entre los que mayor preocupación generan en los bañistas a la hora de zambullirse en el agua se encuentran los tiburones y las medusas. Sobre estas últimas, el Ministerio de Transición Ecológica detalla que existen una decena de especies en todo el territorio marino de España y, advierte, algunas son muy peligrosas.
Entre las más inofensivas se halla la medida Velero, llamada así porque su pequeño cuerpo, similar a un disco azulado de no más de ocho centímetros, contiene un esqueleto córneo equipado con una glándula que recuerda a la vela de un barco. Cuando está viva, la vela se encuentra cubierta de un tejido blando y surge de la superficie del agua para captar el viento y ayudar a su dispersión.
PUBLICIDAD
Te puede interesar: Las mejores playas de Cádiz: de las calas de Roche a la impresionante duna de Bolonia
Otra especia que no supone ningún riesgo para el ser humano es la Aequorea, una medusa de 30 cm de diámetro muy común en aguas del océano Atlántico y ocasionalmente en el mar Mediterráneo, aunque su número está en aumento en Cataluña y Baleares. Suele ser transparente con canales radiales de color negro y filamentos finos en los extremos. Tampoco reviste peligro la medusa Ctenóforo, que destaca por su iridiscencia y forma de bulbo de hasta 10 cm de largo. Esta es una especia invasora que fue introducida en el Mar Negro, donde colapsó numerosas pesquerías, y de ahí saltó al Mediterráneo.
PUBLICIDAD
Peligrosidad media
Ya entrando en el grupo de las medusas que revisten cierto riesgo para los bañistas, aparece la bautizada como medusa huevo frito, común en las costas del Mediterráneo, especialmente, en verano. Su típica forma de sombrilla aplanada -de entre 20 y 35 cm- y color entre marrón y amarillento la vuelven fácilmente distinguible. Si bien su capacidad de producir urticaria es limitada, debido a la escasa longitud de sus tentáculos, cuando esto ocurre sus efectos son muy leves a no ser que exista una reacción de tipo alérgico.
Te puede interesar: Las mejores playas de Málaga: de espectaculares calas en Nerja al chiringuito de ‘Verano Azul’
De igual manera, la medusa Aurelia, muy común en zonas costeras y laguna como el Mar Menor, supone un riesgo relativamente bajo para nuestra integridad física. Por su parte, la famosa Aguamala o Aguaviva es capaz de producir irritaciones moderadas al entrar en contacto directo con la medusa o con fragmentos de sus tentáculos liberados en el agua. Este animal puede llegar a medir un metro de ancho y no es extraño verla, tanto sola como en enjambres, las costas del Mediterráneo y del Atlántico.
PUBLICIDAD
¡Cuidado!
Ahora sí. Les ha llegado el turno a las especies que realmente suponen un peligro a la hora de darse un chapuzón refrescante. La primera de estas temidas especies es la medusa luminiscente, muy frecuente en aguas abiertas y que se acerca al litoral arrastrada por los vientos de mar a costa, especialmente durante el verano. Es abundante tanto en el océano Atlántico como en el mar Mediterráneo. El entrar en contacto con alguno de sus 16 tentáculos causa irritaciones y escozor a nivel de piel pudiendo incluso dejar herida abierta que se puede infectar. Debido a su abundancia y a la longitud de sus tentáculos, la superficie de piel afectada puede ser alta y con ello el efecto del veneno podría llegar a causar problemas respiratorios, cardiovasculares y dermatológicos capaces de perdurar semanas o incluso meses.
La Cubomedusa también forma parte de este grupo. Se trata de una medusa con forma cúbica con cuatro largos tentáculos. Por suerte, no viven en aguas superficiales sino a una profundidad aproximada de 20 metros, pero toparse con una de ellas puede ser muy peligroso. Otra especie a la que hay que prestar especial atención es la conocida como medusa de los compases, que puede alcanzar los 30 cm de diámetro. Relativamente frecuentes en aguas españolas, sus picaduras causan picor y quemazón al principio e inmediatamente después aparición de lesiones eritematosas y edema, produciéndose verdugones que pueden tardar tiempo en desaparecer.
PUBLICIDAD
La última especie, pero no por eso menos peligrosa, que se puede encontrar en España es la Carabela Portuguesa, fácilmente reconocible por su estructura externa de color violáceo que flota sobre la superficie gracias a que está rellena de gas y que facilita su desplazamiento por efecto del viento. Es típica de las aguas templadas del Atlántico pero es ocasionalmente observada en las aguas del Mediterráneo. El contacto con sus tentáculos puede tener consecuencias muy graves para las personas: su potente veneno con propiedades neurotóxicas, citotóxicas y cardiotóxicas pueden producir un shock neurógeno con el consiguiente peligro de ahogamiento. Además, provoca dolor vivo y laceraciones en la piel y sus tentáculos que se enredan y adhieren en el intento de desembarazarse de ellos.
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Tu coche puede ser un peligro para la naturaleza: si no quieres originar un incendio, es importante que revises estos elementos antes de conducir
Las altas temperaturas pueden convertir algunos componentes del vehículo en un riesgo

Salió a pasear en Cádiz buscando la playa y acabó en Miranda de Ebro (Burgos): el viaje de 1.000 kilómetros y dos días de un anciano de 92 años
Los agentes acudieron tras el aviso de varios vecinos que lo encontraron desorientado y preguntando cómo llegar a la playa

Calabacín relleno de gambas: un entrante elegante y vistoso con el que puedes ampliar tu catálogo gastronómico
Una receta muy original que combina el sabor de las gambas con la suavidad del calabacín

El hospital Gregorio Marañón salva la pierna de Pierre, un paciente con sarcoma, gracias a la primera prótesis ósea personalizada de metamaterial
El implante está fabricado en titanio mediante impresión 3D y diseñado a partir de un gemelo digital del paciente

Ni periodista ni princesa, José Corbacho revela el trabajo soñado de la reina Letizia que podría ejercer en secreto: “Le dije que lo hiciera con seudónimo”
El director coincidió con la monarca en el Atlàntida Film Fest de 2025 y pudieron tener una pequeña conversación


