¿Cuál fue la verdadera relación entre Real Madrid, FC Barcelona y el franquismo?

La denominación de “equipo del régimen” que Laporta adjudica a los blancos también se podría aplicar al conjunto azulgrana: ambos clubes ganaron los mismos títulos nacionales mientras Franco ostentó el poder en España

Alfredo Di Stéfano conduce el balón en un Clásico de 1962 entre Real Madrid y FC Barcelona (EFE)

Por increíble que pueda parecer en 2023, la expresión más viral que ha conocido el deporte español en los últimos días es “equipo del régimen”. La pronunció Joan Laporta, presidente del FC Barcelona, en pleno ataque al Real Madrid. Cuando la actualidad parecía demandar que los titulares fuesen para el caso Negreira (y así sucedió en cierta medida), se acabó por resucitar, una vez más, a Franco. Sí, en pleno siglo XXI azulgranas y blancos siguen a vueltas, unos dialécticas y otros audiovisuales, con el franquismo.

¿Quién dice la verdad sobre el vínculo entre el fútbol español y el régimen que imperó en el país durante casi 40 años? Como cada parte amolda la realidad al discurso que más le conviene, es mejor tirar de historia y hemeroteca para que cada uno saque sus propias conclusiones.

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El Madrid, miliciano en la Guerra Civil

Cierto es que el Madrid estuvo más asociado, desde su creación, a las clases altas y a la burguesía. También a la monarquía, como no podía ser de otra manera al recibir el título de ‘Real’ de manos de Alfonso XIII. Sin embargo, tampoco se puede obviar que el club estuvo más que alineado con el sentir republicano justo antes del estallido de la Guerra Civil y durante el conflicto.

Para empezar, no hay que pasar por alto la biografía de Rafael Sánchez-Guerra, presidente de los blancos apenas entre 1935 y 1936. El último al que la entidad reconoce, de forma oficial, en los años previos a la llegada al poder de Franco. “El madrileño siguió los pasos de su padre, el político José Sánchez-Guerra, y ocupó puestos de relevancia durante la II República”, se puede leer en la web oficial del Real Madrid.

Un equipo que había pasado a ser Madrid FC a secas durante el período republicano y que, al poco de empezar la guerra (agosto del 36), fue incautado por la Federación Cultural Deportiva Obrera. ¿Consecuencia? Se cedieron el campo de Chamartín y las instalaciones del club para instruir a un Batallón Deportivo voluntario. Es decir, para formar milicianos que combatiesen en el frente de la capital española.

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Curiosamente, ese Batallón Deportivo llevó el nombre del que fuera presidente del FC Barcelona cuando estalló la Guerra Civil, Josep Suñol. Este también tuvo un vínculo político muy fuerte, ya que fue un dirigente notorio de ERC. Su actividad parlamentaria a nivel nacional con la formación catalanista le llevó a visitar, de forma fatal, el frente republicano en Madrid: acabó fusilado un 6 de agosto de 1936, tras entrar su coche por error en una zona controlada por el bando nacional en la Sierra de Guadarrama.

El Madrid no sólo se alineó de esta manera con “la democracia y la libertad” (así dice su historia oficial que fue recibido el Barça en México, “como un auténtico embajador” de estos ideales, meses después de la muerte de Suñol). Los presidentes que siguieron a Sánchez-Guerra, aunque extraoficiales, también fueron eminentemente republicanos.

Primero, Juan José Vallejo, que pertenecía a la ya mencionada Federación Cultural Deportiva Obrera. Después, y entre 1937 y 1939, Antonio Ortega, coronel del Ejército republicano y afiliado al Partido Comunista español. Por no hablar del caso del jugador Félix Quesada, uno de los más notorios del club blanco entre los años 20 y 30 y que tuvo que aclarar su condición de “deportista republicano, al servicio de la República” por las habladurías.

Eso sí, Quesada acabaría convirtiéndose en seleccionador nacional ya en el franquismo (1951): sus simpatías por los sublevados acabaron demostrándose. En cuanto a Sánchez-Guerra, Vallejo y Ortega, uno fue condenado a 30 años de cárcel (¡terminó ordenándose monje dominico!), otro logró escapar de los campos de concentración y partir hacia el exilio y el último fue ejecutado a garrote vil.

Madrid y Barça en el franquismo

Conocidos los posicionamientos antes de y durante la Guerra Civil, entremos en el “régimen” propiamente dicho. Hay que ir hasta 1942 para encontrar el primer título doméstico ganado por Real Madrid o Barça en el franquismo: la Copa del Generalísimo se la llevó entonces el conjunto azulgrana.

Al año siguiente, hubo un revuelo considerable por unas semifinales precisamente coperas muy politizadas, en las que el Madrid se impuso al Barcelona por 11-1 en la vuelta. Después de haber perdido 3-0 en una ida donde los ánimos de los seguidores culés estuvieron tan caldeados como para que se les prohibiese acudir al partido decisivo en Chamartín. Incluso a los jugadores del Barça se les pidió entonces calma, desde las altas instancias gubernamentales.

Santiago Bernabéu llegó a la presidencia del club de Concha Espina a consecuencia de aquel lío: tanto se embrolló el asunto que las directivas del Madrid y del Barça fueron cesadas a la fuerza. Ni siquiera hubo Copa para ninguno de los dos, puesto que la ganó el Athletic. Como la Liga, que no levantó ninguno de los dos grandes de nuestro fútbol en el franquismo hasta la conquistada por el Barça en el curso 1944-1945.

Ya en 1946, llegó la primera Copa ‘franquista’ del Madrid, con reválida en un 1947 donde también alzó la Copa Eva Duarte Perón (trofeo precursor de la Supercopa de España). En la temporada 1947-1948, hubo Liga y Copa Eva Duarte para el Barça, que también ganó la Liga 1948-1949. Después, sequía hasta la Copa de 1951, con dos tripletes consecutivos Liga-Copa-Copa Eva Duarte en las campañas 1951-1952 y 1952-1953.

Ladislao Kubala, uno de los mitos del Barça durante el franquismo (FC Barcelona)

El Real Madrid no se impuso en ninguna Liga con Franco a los mandos del país hasta el curso 1953-1954, 15 años después de la instauración del régimen. También se llevó las de 1954-1955, 1956-1957 y 1957-1958. Entre medias, el Barcelona levantó la Copa de 1957. Como también haría en el curso 1958-1959, llevándose a su vez la Liga, que volvió a ganar en la temporada 1959-1960. No la conquistaría de nuevo hasta la campaña 1973-1974: el Madrid, en este período, se hizo con la principal competición nacional hasta en nueve ocasiones (1960-1961, 1961-1962, 1962-1963, 1963-1964, 1964-1965, 1966-1967, 1967-1968, 1968-1969 y 1971-1972).

En aquellos años, el Barça se llevaría mejor con la Copa, ya que la obtuvo en 1963, 1968 y 1971. El Madrid ganó las de 1962 y 1970, conquistando también la de ese 74 en el que el Barça volvió a reinar en la Liga. La penúltima Copa del Generalísimo de la historia, en 1975, fue de los blancos, al igual que la Liga 1974-1975.

En total, 21 títulos nacionales tanto para Real Madrid como para FC Barcelona de los 82 en disputa entre mayo de 1939 y mayo de 1975: la mitad para cada uno, según asevera el almanaque. En la cuenta azulgrana, se puede añadir la Copa de Oro Argentina del curso 1945-1946, antecesora de la Copa Eva Duarte (aunque más oficiosa que oficial por su cariz de torneo amistoso).

Si sumamos también a la ecuación los títulos internacionales cosechados por ambos equipos durante el franquismo, hablamos de 30 entorchados totales del Madrid (6 Copas de Europa, 2 Copas Latinas y una Intercontinental que añadir a las 14 Ligas, 6 Copas y una Copa Eva Duarte) y 26 del Barça (3 Copas de Ferias y 2 Copas Latinas además de las 8 Ligas, 9 Copas, 3 Copas Eva Duarte y una Copa de Oro Argentina).

¿Y qué pasó con el resto de trofeos repartidos en aquellos años? El Atlético de Madrid se apropió de 15 (7 Ligas, 4 Copas, una Copa de Campeones, una Copa Eva Duarte, una Recopa y una Intercontinental), el Athletic de 12 (2 Ligas, 9 Copas y una Copa Eva Duarte), el Valencia de 11 (4 Ligas, 4 Copas, una Copa Eva Duarte y 2 Copas de Ferias), el Sevilla y el Zaragoza de 3 (una Liga y 2 Copas los primeros; 2 Copas y una Copa de Ferias los segundos) y el Espanyol de uno (una Copa).

Con los datos encima de la mesa, quizá se entienda mejor esa frase de Bernabéu que, como la de Laporta, ha adquirido viralidad en este inicio de semana: “Cuando ya oigo que el Madrid ha sido el equipo del régimen, me dan ganas de cagarme en el padre de quien lo dice”. Más allá de apropiaciones propagandísticas, inauguraciones pomposas, insignias, medallas y recalificaciones varias, de monopolios, nada.

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