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El universo íntimo de LeBron James y su esposa entre trofeos, obras de arte y recuerdos familiares

La pareja comparte anécdotas, preferencias y recuerdos a través de una selección de piezas que acompañan sus días

La residencia de LeBron y Savannah James reúne trofeos, arte y recuerdos familiares. (Vogue)

La casa de LeBron y Savannah James se revela a través de sus objetos: trofeos, una obra de Jean-Michel Basquiat, un auto intervenido para la familia y un sofá que conserva las conversaciones más importantes. El recorrido por su residencia de Los Ángeles propone mirar cada ambiente desde los usos y los recuerdos que la pareja le asigna.

Hay piezas de colección y tecnología de recuperación física, pero la visita no se detiene en la exhibición. LeBron y Savannah comentan los objetos con bromas, desacuerdos y anécdotas que los devuelven a la rutina doméstica. La cámara los acompaña de una habitación a otra y convierte a la casa en un mapa de su vida familiar y deportiva.

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La casa de LeBron y Savannah James reúne trofeos, arte, objetos de lujo y recuerdos de una vida familiar compartida. (Vogue)

La recuperación de LeBron tiene su propio lugar dentro de la casa

En uno de los primeros espacios aparece una cámara hiperbárica que LeBron conserva desde su segunda etapa en los Cleveland Cavaliers. Él la usa como parte de su recuperación después de entrenar.

Savannah, en cambio, reconoce los beneficios, aunque el formato le resulta demasiado cerrado. “Da sensación de ataúd”, aclara sobre ese modelo.

La cámara hiperbárica forma parte de la rutina de recuperación del basquetbolista. (Vogue)

La escena contiene el código que atraviesa la visita: un artefacto asociado a la exigencia de una carrera profesional también es objeto de discusión cotidiana. Él busca dormir y desconectarse cuando entra; ella imagina una pausa con el celular.

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Al lado de esa lógica de preparación, el hogar tiene una pileta de inmersión en agua fría que LeBron James califica como uno de sus sitios favoritos.

Savannah acepta que puede permanecer tres minutos en el agua, aunque no oculta que no le agrada. Sus hijos Bronny y Bryce también la utilizan, según cuentan. La diferencia de opiniones no altera el lugar de ambos elementos en la dinámica de la familia: la cámara y la pileta son parte de la rutina del jugador, y también de las conversaciones de la pareja.

La pileta de inmersión en agua fría ocupa un lugar central en el entrenamiento de LeBron James. (Gentileza Vogue)

Los cuatro títulos de la NBA reflejan la historia deportiva y familiar de LeBron James

La recorrida continúa frente a los cuatro trofeos de campeón de la NBA que LeBron conserva en su casa, correspondientes a sus títulos de 2012, 2013, 2016 y 2020. Al recordar el primero, conquistado con el Miami Heat, el basquetbolista destacó la importancia de que Savannah y su familia estuvieran presentes durante su segunda temporada en Miami, cuando el equipo logró el campeonato. En tono de complicidad, vinculó esa compañía con el éxito deportivo y bromeó con que la derrota en las Finales del año anterior se debió a que ellos no habían estado allí.

Entre los otros trofeos exhibidos, James también destacó el campeonato de 2020 con Los Angeles Lakers, conseguido en la burbuja de Orlando durante la pandemia de COVID-19.

Los campeonatos de 2012 y 2020 conectan la casa con la trayectoria del jugador en la NBA. (Vogue)

Para el basquetbolista, ese trofeo tiene el sentido de haber llevado un campeonato a Los Ángeles. Savannah suma su mirada sobre el esfuerzo que requirió volver a disputar una final tras aquella primera experiencia en Miami.

La colección no queda aislada del resto de la casa. Cada pieza activa un intercambio entre ambos y enlaza momentos públicos de la carrera de James con la memoria que construyeron como familia.

La obra Minor Success muestra una referencia al universo artístico de Jean-Michel Basquiat. (Vogue)

Un Basquiat, un Cartier y un brazalete trazan otra intimidad

Una de las obras que muestran es Minor Success, de Jean-Michel Basquiat. LeBron observa allí una de las primeras apariciones de la corona, un símbolo recurrente en el artista, y señala las referencias a Hank Aaron que reconoce en la pintura.

La obra pertenece al patrimonio de Basquiat y tiene licencia de Artestar, Nueva York, de acuerdo con el registro del video de Vogue.

El reloj Cartier Crash representa uno de los regalos especiales entre LeBron y Savannah. (Vogue)

El recorrido cambia de escala cuando Savannah presenta un reloj Cartier Crash de esfera esqueletada. Lo buscó durante seis meses para regalárselo a LeBron en su aniversario, que celebran en septiembre. Los dos dicen que recibir regalos no encabeza sus lenguajes afectivos, aunque la pieza ocupa un lugar especial entre los objetos seleccionados.

Más personal aún es el brazalete que Savannah recibió por su cumpleaños. Lleva grabados los latidos de Bronny, Bryce y Zhuri, junto a la inicial de LeBron en el cierre.

Ella explica que lo usa cuando viaja como una forma de llevar cerca a sus hijos. La elección desplaza el foco de las piezas de lujo hacia un objeto pequeño, ligado a las ausencias temporales y a la vida familiar.

El brazalete de Savannah conserva los latidos de Bronny, Bryce y Zhuri. (Vogue)

El Mercedes-Maybach y el sofá llevan las fechas y las historias de los hijos

La presencia de los tres hijos vuelve a aparecer en el Mercedes-Maybach S 680 edición LeBron James, uno de dos ejemplares. En el interior están inscriptas las fechas de nacimiento.

  • Bronny: 6 de octubre de 2004
  • Bryce: 14 de junio de 2007
  • Zhuri: 22 de octubre de 2014
El Mercedes-Maybach personalizado incorpora las fechas de nacimiento de los tres hijos de la pareja. (Vogue)

El segundo vehículo será subastado y los fondos irán a la LeBron James Family Foundation, según informó Complex.

En el extremo opuesto de ese ambiente único está el sofá del salón, uno de los elementos más antiguos de la casa. Allí cenan, ven películas y conversaron con Bronny sobre su futuro universitario.

El sofá del salón concentra reuniones familiares, películas y conversaciones sobre el futuro de Bronny. (Vogue)

La recorrida termina en la cocina, junto a la mesa de dulces que llaman “Dessert Row”: pasteles, brownies y donas que, entre trofeos y obras de arte, completan el retrato de una casa habitada.

La zona de postres completa la visita a una casa marcada por la vida cotidiana y los recuerdos compartidos. (Vogue)

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