Investigadores de la Universidad de Aarhus y la Universidad de Copenhague publicaron un estudio en el Nordic Journal of English Studies en el que analizaron los cambios vocales de Madonna a lo largo de cuatro décadas, con el objetivo de determinar si la cantante utiliza su voz —de manera consciente o inconsciente— para proyectar una imagen más joven y atractiva que la que correspondería a su edad biológica.
El trabajo, firmado por Míša Hejná, Anna Bothe Jespersen y Susan Yi Sencindiver, es el primero en combinar mediciones acústicas de frecuencia fundamental (f0) y formantes vocálicos (F1 y F2) en un corpus de entrevistas televisivas de la artista, con entrevistas que van desde 1984 hasta 2021. El análisis incluyó 3.758 tokens de vocales distribuidos en cuatro décadas.
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La menopausia dejó una huella en 2013, pero la voz rebotó en años posteriores
En condiciones fisiológicas normales, la voz de las mujeres tiende a volverse más grave durante y después de la menopausia, debido a cambios en las cuerdas vocales y en la musculatura laríngea. Los datos del estudio muestran que Madonna registró una caída en su tono en 2013, cuando tenía 55 años, un momento que coincide con el período esperado de la menopausia para mujeres estadounidenses.
Sin embargo, esa caída no fue definitiva. “A lo largo de los 40 años que estudiamos, fue extraordinariamente difícil estimar su edad basándonos únicamente en su voz”, afirmó Jespersen en declaraciones difundidas por la Universidad de Copenhague. La investigadora señaló que el tono de Madonna experimentó múltiples subidas y bajadas, y que algunos de los registros más graves se detectaron en la década de 1980, cuando la cantante era joven.
Tras el descenso de 2013, la voz de la artista volvió a subir en los años siguientes y se mantuvo más aguda que en ese punto hasta 2021, último año del corpus analizado. Las autoras del estudio plantean dos explicaciones complementarias: una estrategia deliberada de modificación vocal y el posible uso de terapia hormonal sustitutiva (THS), que, según la literatura médica citada en el paper, puede prevenir la caída de los niveles de estrógeno y, con ello, el descenso del tono. El propio estudio señala que Madonna ha manifestado su preferencia por la terapia hormonal bioidéntica.
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Su pronunciación vocálica tampoco sigue los patrones de su generación ni de las regiones donde vivió
Además del tono, el equipo analizó la pronunciación de vocales en palabras del inglés pertenecientes a categorías como TRAP, LOT, DRESS, KIT y THOUGHT, elegidas por ser marcadores lingüísticos de distintas generaciones en Míchigan, Nueva York y Los Ángeles, las tres regiones de mayor relevancia en la trayectoria residencial de la cantante.
Los resultados indican que Madonna no sigue los cambios de pronunciación típicos de ninguna de esas regiones ni de su generación. Su espacio vocálico —la distribución acústica del conjunto de sus vocales— se amplió de manera sostenida desde los años 80 hasta las décadas siguientes, con cuatro de los seis fonemas analizados desplazándose hacia posiciones más frontales en la boca.
“Las vocales de Madonna no siguen los cambios de pronunciación típicos de su generación ni de las regiones donde ha vivido. Es casi imposible identificar un origen geográfico a partir de su pronunciación”, explicó Jespersen.
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La investigación conecta este hallazgo con estudios sobre atractivo vocal: una pronunciación más frontal y un espacio vocálico más amplio se asocian, según la literatura científica citada, con voces percibidas como más jóvenes, más femeninas y más atractivas.
Las autoras vinculan los patrones vocales con la construcción deliberada de una imagen global
El estudio enmarca los hallazgos dentro de la sociolingüística del envejecimiento, un campo que propone estudiar la edad no solo como un dato cronológico, sino como una construcción social que los hablantes moldean activamente a través del lenguaje. “Las personas pueden usar su apariencia, lenguaje y voz para influir en cómo los demás las perciben a lo largo de su vida”, señaló Jespersen.
Las investigadoras argumentan que la presión de la identidad artística global de Madonna puede haber operado con más fuerza que la influencia de las comunidades locales donde residió, lo que explicaría que su habla no adopte los rasgos dialectales esperados para hablantes móviles. Un estudio paralelo sobre Taylor Swift, citado en el paper y publicado en el Journal of the Acoustical Society of America, mostró que la cantante sí adaptó algunas vocales al mudar de residencia, aunque también en sintonía con sus distintas identidades musicales.
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El estudio cuestiona la premisa de que el habla se congela en los primeros años de vida
Los resultados desafían uno de los supuestos clásicos de la sociolingüística, conocido como el modelo de tiempo aparente, según el cual el habla de una persona no cambia de manera significativa después de la adolescencia. En el caso de Madonna, los patrones vocales continúan evolucionando en la adultez tardía, lo que las autoras interpretan como evidencia de agencia lingüística activa.
“El envejecimiento no implica una pérdida de agencia”, concluye el estudio. El análisis estadístico se realizó con modelos de regresión de efectos mixtos en R y RStudio, y el procesamiento acústico se llevó a cabo con el programa Praat.
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