Tim Burton perdió un año de trabajo y Nicolas Cage se quedó sin el papel de su vida cuando Warner Bros. enterró USD 30 millones en Superman Lives, una producción que no llegó a rodar un solo plano.
La historia suele recordarse como una rareza creativa, pero los hechos apuntan a un proyecto que el estudio canceló porque había perdido la confianza en los superhéroes como negocio, no porque la propuesta fuera demasiado excéntrica.
PUBLICIDAD
El proyecto arrancó en 1993, cuando Warner adquirió los derechos del personaje a los Salkind y encargó a Jon Peters levantar una nueva película. Lo que siguió fue una cadena de guionistas que no cuajaron: Jonathan Lemkin entregó en 1995 un Superman cuya fuerza vital pasaba a Lois Lane; Gregory Poirier lo reescribió con un héroe en psicoterapia; después llegó Kevin Smith como intento de poner orden.
Burton firmó en 1997 con una cláusula pay or play de USD 5 millones: cobraba si se rodara o no. Nicolas Cage firmó ese mismo año en las mismas condiciones, por USD 20 millones. La preproducción arrancó en el verano de 1997 con Pensilvania como escenario de Metrópolis y parte del decorado de Krypton ya construido. Ningún actor lo pisó antes de que fuera demolido.
El estreno de “Batman y Robin” y el fin de la confianza en los superhéroes
El 20 de junio de 1997, en plena preproducción, se estrenó Batman y Robin, que recaudó USD 238 millones sobre un presupuesto de USD 125 millones. Warner la consideró un fracaso ante sus propias expectativas y canceló toda su línea de Batman de inmediato. El estudio empezó a dudar de que el modelo de superhéroe siguiera generando el volumen de merchandising que justificaba esas inversiones.
PUBLICIDAD
Dan Gilroy intentó salvar la película rebajando el presupuesto, que oscilaba entre USD 140 y USD 190 millones según la fuente, a unos USD 100 millones, según declaró al medio especializado Den of Geek. No fue suficiente. En abril de 1998, con 30 millones ya gastados y las pruebas de cámara en marcha, el estudio aparcó el proyecto.
Burton resumió ese período diciendo que básicamente perdió un año, aunque cobró sus honorarios. En una conversación posterior con el British Film Institute, reconoció que cuando se invierte tanto tiempo en algo que no llega a existir, eso acompaña el resto de la vida.
Cage cobró sus USD 20 millones, pero no rodó. Su vínculo con el personaje tenía raíces anteriores: admirador de Superman desde la infancia, fascinado por la versión de los cómics de la Edad de Plata, llegó a llamar a uno de sus hijos Kal-El Coppola Cage. El papel habría sido una bisagra en su carrera, según repetidas fuentes a lo largo de los años.
PUBLICIDAD
El relato de Kevin Smith y lo que el guion realmente dice
La versión más extendida de esta historia la construyó Smith, que lleva décadas puliendo la anécdota. Según ese relato, Peters impuso tres condiciones: Superman no podía volar, no podía llevar el traje clásico y debía enfrentarse a una araña gigante en el tercer acto. El borrador de Smith fechado el 27 de marzo de 1997 circula en internet desde hace años.
En ese guion, Superman vuela, lleva el traje azul de siempre y no hay ninguna araña. Sí aparecen otras marcas de Peters —el robot L-Ron, los osos polares de la Fortaleza de la Soledad—, pero las tres exigencias que todos repiten de memoria no sobrevivieron a ningún borrador conocido.
La araña, en cambio, acabó en Wild Wild West, estrenada en 1999 y producida por el propio Peters. Costó USD 170 millones, recaudó USD 222 millones y se llevó cinco Razzie Awards, incluido el de peor película.
PUBLICIDAD
El equipo de “Superman Lives” en “Sleepy Hollow”
En junio de 1998, apenas dos meses después de la cancelación, Paramount ofreció a Burton dirigir Sleepy Hollow. El diseñador de producción fue Rick Heinrichs, el mismo que Burton tenía previsto para Superman Lives, y el vestuario lo firmó Colleen Atwood, que venía de diseñar el traje de Cage.
La película recaudó USD 207 millones en todo el mundo y le dio a Heinrichs el Óscar a la mejor dirección artística, con nominaciones también para la fotografía de Emmanuel Lubezki y para el vestuario de Atwood.
El cameo de Cage en “The Flash”, 25 años después
En 2023, The Flash cerró el círculo con una secuencia en la que un Superman con el rostro de Cage se enfrenta a una araña gigante. El actor explicó después que sí participó: pasó algo más de una hora dentro del traje ante la destrucción de un universo, pero que nunca llegó a enfrentarse a ninguna araña.
PUBLICIDAD
Lo que aparece en pantalla es un personaje generado digitalmente. Warner contó con Cage vestido de Superman y decidió sustituirlo por una animación ampliamente criticada por su calidad técnica.
PUBLICIDAD