El regreso a las grabaciones de Nirvana abrió una herida que Dave Grohl no había logrado procesar tras la muerte por suicidio de Kurt Cobain, ocurrida el 5 de abril de 1994. Meses después, durante la mezcla de MTV Unplugged in New York, el baterista debió escuchar de nuevo la voz de su amigo y compañero.
La experiencia lo superó hasta el punto de que el productor Scott Litt interrumpió una de las sesiones y le preguntó si quería continuar. Grohl respondió que no. El músico relató aquel episodio en If These Walls Could Rock, un documental sobre la historia del hotel Sunset Marquis, en West Hollywood.
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La mezcla del disco reabrió el duelo por la muerte de Cobain
Para Grohl, aquellas jornadas no suponían solamente la preparación de un álbum en vivo. La banda había interpretado el concierto acústico para MTV el 18 de noviembre de 1993, menos de cinco meses antes de la muerte de Cobain. El repertorio incluyó canciones propias, versiones de David Bowie, Meat Puppets y Lead Belly, además de arreglos alejados del sonido eléctrico que había definido a Nirvana ante el público masivo.
Tras la muerte del cantante, el grupo no había vuelto a escuchar material de Nirvana. Por eso, la mezcla del álbum adquirió una dimensión distinta para Grohl. “Escuchar todos los días a nuestro amigo, que ya había muerto, me rompió el corazón”, recordó en el documental. En medio de una canción, Litt detuvo la cinta y formuló una pregunta directa: “¿Quieres estar haciendo esto ahora mismo?”. La respuesta de Grohl fue breve: “No”.
El hotel de West Hollywood quedó ligado a distintas etapas de Nirvana
Grohl explicó que su primera estadía en el Sunset Marquis coincidió con el trabajo de Nirvana sobre MTV Unplugged in New York. El hotel, situado en West Hollywood, había recibido a músicos de distintas generaciones desde su apertura en 1963 y se convirtió en un punto de paso para artistas que grababan, ensayaban o actuaban en Los Ángeles.
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If These Walls Could Rock, dirigido por Tyler Measom y Craig A. Williams, reúne testimonios de artistas vinculados al establecimiento y reconstruye su relación con la música rock. En ese recorrido, Grohl ubicó al hotel dentro de la historia de Nirvana y de una etapa marcada por la pérdida de Cobain. Para él, el lugar quedó asociado tanto a la rutina de una banda en actividad como a los días posteriores a una muerte que modificó el curso del grupo.
El álbum salió el 1 de noviembre de 1994, siete meses después de la muerte de Cobain. La publicación presentó al público una actuación que, por el contexto y por el repertorio elegido, tomó un significado diferente tras la desaparición del cantante. Para quienes participaron en la mezcla, cada pista también suponía el regreso a una voz conocida que ya no estaba presente en el estudio.
Una escena de Spin Doctors ofreció un respiro fuera del estudio
Cuando terminó la sesión que Litt decidió suspender, Grohl volvió al Sunset Marquis con el ánimo afectado por lo que había escuchado. Desde la ventana de su habitación vio a integrantes de Spin Doctors en los alrededores del hotel. Esa imagen, sin relación con la jornada de trabajo, interrumpió por unos minutos el peso que arrastraba desde el estudio.
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Primero reconoció al baterista por su barba, el pelo largo y el pecho velludo. Después distinguió al cantante, que caminaba con una cámara de 35 milímetros y tomaba fotografías de grietas en la acera. Grohl contó la escena como un momento absurdo y cotidiano que le permitió apartarse, al menos por un instante, de la tristeza que le había provocado volver a oír a Cobain.
El relato también menciona el vínculo posterior del hotel con otros músicos. Courtney Love escribió junto a Hole una canción inédita titulada “Sunset Marquis”, según se señala en el documental. La producción está disponible en Apple TV y Amazon Prime Video, donde recupera historias de artistas que pasaron por el hotel y sitúa la experiencia de Grohl entre los recuerdos más personales de su trayectoria con Nirvana.
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