Entre el revuelo tras el escándalo en los premios BAFTA y su salto a un nuevo drama televisivo, Alan Cumming se posiciona nuevamente en el centro del debate cultural. En una entrevista con el diario británico The Times, el actor escocés repasa la polémica de la gala, defiende su activismo y presenta sus proyectos más recientes en Londres y el Reino Unido.
Alan Cumming describe los premios BAFTA de 2024 como un fiasco debido a errores organizativos, una respuesta inadecuada durante un incidente de declaraciones racistas y una atmósfera que expuso tanto a los participantes como al público.
Actualmente, enfoca su energía en protagonizar Tip Toe, una serie sobre la vida nocturna de Manchester, y en asumir la dirección artística del Pitlochry Festival Theatre, donde impulsa un arte comprometido con la representación y la inclusión.
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Alan Cumming y el escándalo BAFTA
Según el diario británico The Times, antes de la ceremonia, Cumming advirtió a su agente: “Recuérdame que nunca más quiero presentar los BAFTA”, anticipando el complejo escenario que se avecinaba. La última edición se vio marcada por un escándalo internacional tras la transmisión de declaraciones racistas del activista escocés John Davidson, ubicado por la cadena pública británica BBC cerca de un micrófono de ambiente.
Durante la gala, Davidson —afectado por el síndrome de Tourette— emitió insultos mientras los actores Michael B. Jordan y Delroy Lindo se encontraban en el escenario. Cumming relata que no tenía conciencia de lo ocurrido en ese momento debido a las dificultades de audio durante la transmisión.
Tras leer la disculpa oficial en el teleprompter, se reprochó no haber reflejado la gravedad del episodio: “Me vi tan sonriente que me enfadó no haber puesto la gravedad y el tono que correspondían”.
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El artista expresa críticas contundentes al equipo responsable de la gala: “Fue una sucesión de malas decisiones. Había gente que no hacía su trabajo correctamente y que no estaba preparada. Solo nos avisaron que podría haber ruido, pero ya sabían lo que podía pasar”. Agrega que a Davidson “ya le habían escuchado decir la palabra prohibida en una fiesta el día anterior”.
Cuando la organización intentó contactarlo después del incidente, su respuesta fue terminante: “¿Hablar con ellos? No, no quiero volver a tener nada que ver”. Para Cumming, la presión sobre el escenario es considerable: “Es un trabajo duro. Esperan que seas divertido frente a personas que prefieren lo convencional, y te piden que seas peculiar cuando, en realidad, luchas contra esa expectativa”.
Trayectoria, activismo y visión social de Alan Cumming
El artista expone a The Times cómo la exposición pública lo obliga a defender abiertamente sus convicciones. Sus opiniones políticas y su activismo LGBTQ no pasan desapercibidos. “Recibo amenazas de muerte en Instagram”, comenta, subrayando que estos mensajes hostiles son frecuentes y tuvieron un impacto emocional; hasta el momento, no realizó denuncias legales formales, pero reconoce la gravedad del acoso digital.
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Cumming rechaza el retroceso social y critica con firmeza el clima actual: “Hay un gran repunte de movimientos populistas que usan el miedo para revertir los avances: contra personas trans, queer, personas racializadas. Hoy la violencia y el odio se normalizaron, y esa retórica, si no se detiene, termina en violencia real. Las palabras importan”.
Durante la entrevista también manifiesta su disgusto por decisiones judiciales recientes y la actitud de otras figuras públicas. “Me declaro feminista. Debe haber igualdad entre hombres y mujeres, y también entre hombres y mujeres trans. Siempre terminan castigando más a quienes lo pasan peor”. La alusión a Caitlyn Jenner y JK Rowling refuerza el alcance de sus críticas, recogidas por The Times.
A nivel personal y artístico, reivindica su camino desde la Escocia de su infancia —marcada por el maltrato familiar— hasta una carrera internacional en teatro, cine y televisión. “Tuve que ser adulto cuando era niño, y ahora cuido mucho al niño interior que no pudo jugar”, relata al medio británico.
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Tip Toe, nuevos proyectos y apuesta por el teatro
Desde Londres, Cumming anuncia su papel principal en Tip Toe, la nueva serie escrita por Russell T Davies. Allí interpreta a Leo, propietario de un club en el centro de Manchester, en una ficción que entrelaza crítica social, humor y cuestiones como la decadencia urbana, el aumento de los discursos de odio y la complejidad de las identidades tras el Brexit.
“El drama —señala Cumming a The Times— evita el dogmatismo gracias a un guion matizado: cada personaje es fruto de su experiencia. Lo que hace bien Tip Toe es mostrar cómo la retórica del odio se convierte en violencia real cuando nadie la enfrenta”.
Además de sus proyectos televisivos, Cumming impulsa una nueva etapa como director artístico en el Pitlochry Festival Theatre. Explica: “Mi energía no encaja con personas cerradas. Traje amigos famosos y propuse cambios, aunque eso incomodó a algunos”. No percibe salario por esta tarea, pero afirma que la experiencia es valiosa más allá de lo económico.
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No descuida su faceta como presentador de The Traitors en Estados Unidos ni la gestión de Club Cumming, su local en Nueva York. Los proyectos continúan: mantiene su presencia en el teatro musical y dirige nuevas producciones, defendiendo un arte capaz de generar empatía y transformación.