El lado menos conocido de la vida de Barry Keoghan: salud mental, disciplina y nuevos comienzos

Más allá de la popularidad de Saltburn, el actor relató en una entrevista para el podcast Friends Keep Secrets su experiencia con el TDAH, la recuperación de adicciones y el desafío de mantenerse auténtico ante la presión pública

Barry Keoghan eliminó Instagram y abandona eventos para proteger su salud mental ante la presión y el odio en redes sociales (REUTERS/Danny Moloshok)

Barry Keoghan, artista de Saltburn, advierte sobre la presión digital y sus consecuencias: “Estuve evitando cosas. Eliminé Instagram y dejé de socializar por todo el odio online”.

La fortaleza personal no depende de la fama: eligió el aislamiento digital y la disciplina física para proteger la autenticidad artística y emocional. La honestidad sin filtros de Keoghan marcó su paso por Friends Keep Secrets, el podcast de cultura pop.

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Más allá del aura de Saltburn y del escrutinio sobre su ascenso, el actor irlandés se sinceró acerca de una infección por fascitis necrosante que casi le cuesta la vida y los retos emocionales vinculados a su salud mental y carrera.

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Infancia, salud y reconstrucción personal

El actor irlandés revela cómo la disciplina física y el aislamiento digital resultaron claves para preservar su autenticidad artística y emocional (REUTERS/Maja Smiejkowska)

En Friends Keep Secrets, Keoghan repasó cómo una infancia marcada por la pérdida familiar, las adicciones, el diagnóstico de TDAH y un episodio de fascitis necrosante condicionaron su vida y su trabajo.

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Relató que, tras superar una etapa de consumo problemático de drogas y mantenerse sobrio durante dos años y medio, debió reconstruir su entorno y enfrentar el impacto de la exposición pública para proteger su bienestar emocional.

El propio Keoghan compartió su experiencia al sobrevivir a la fascitis necrosante: “Tenía una bacteria que come carne... casi muero”. Explicó que la infección, asociada a un episodio de violencia y abuso de sustancias, comprometió seriamente su brazo y su vida. “Trajeron doctores de Liverpool, médicos de la ciudad inglesa, para tratarme; lo atraparon justo a tiempo y tres semanas después ya estaba rodando la película”, describió en el podcast.

Adicciones, familia y los caminos de la recuperación

Keoghan comparte que una infección de fascitis necrosante casi le cuesta la vida, relatando la rápida intervención médica en Liverpool (Netflix)

Al abordar el proceso para dejar atrás sus adicciones, Keoghan detalló: “Llevo dos años y medio limpio. Fueron tres intentos de rehabilitación y fue en Malibu, a los 32 años, cuando decidí dejarlo definitivamente”. Mencionó la muerte de su madre a los 42 años por consumo de heroína y el papel fundamental de su abuela y su entorno en Irlanda para apoyarlo en los momentos más difíciles.

Recordó también que la disciplina física y las rutinas establecidas ayudaron a crear una estructura diaria tras dejar las drogas, permitiéndole ganar confianza para volver a trabajar. A pesar de los desafíos, la recuperación, según Keoghan, es un proceso continuo en el que la contención familiar y los recursos médicos resultaron clave.

El TDAH en la vida y en la actuación

Sobre su salud mental y vida profesional, Keoghan explicó la influencia del TDAH: “He sido diagnosticado y medicado durante seis años. Sin esa ayuda era disperso e impulsivo, pero con la medicación puedo concentrarme y evitar perderme en pensamientos caóticos”.

La recuperación de Keoghan tras las adicciones incluyó varios intentos de rehabilitación, con el apoyo fundamental de su abuela y entorno familiar en Irlanda (REUTERS/Mario Anzuoni)

Añadió en el podcast: “Mi medicación es de liberación prolongada, me ayuda a estructurar el día aunque reduzca el apetito. Por eso desayuno mucho antes de empezar el rodaje”.

Para Keoghan, el equilibrio entre la disciplina física —con rutinas de boxeo al amanecer— y el control farmacológico fue esencial para mantener el ritmo de grandes producciones y abordar los desafíos creativos.

Fama digital, toxicidad y el aislamiento electivo

El diagnóstico y medicación del TDAH permitió a Barry Keoghan estructurar su vida y concentrarse durante las exigentes jornadas de rodaje (Grosby)

Comentó que las críticas a su apariencia y los rumores infundados influyeron en su decisión de alejarse del mundo digital: “Hay vídeos en TikTok diciendo que me odian solo por lo que viví, y no quiero una tarjeta de compasión. No entiendo por qué la gente insiste en hundir a quien ya arrastra tanto”.

La presión de la fama afectó no solo su ánimo, sino también sus relaciones personales: “Tener una relación en público lo magnifica todo. Aunque alguien admitiera haber inventado un rumor, nadie quiso escuchar esa corrección”, lamentó Keoghan.

Saltburn: escenas, viralidad y el trabajo con Emerald Fennell

Keoghan profundizó en la repercusión de la escena de desnudez integral en Saltburn y su viralidad: no fue una decisión gratuita desnudarse en la película, era parte de la verdad del personaje y de la naturalidad con que el cine europeo trata estos temas. Elogió a Emerald Fennell, directora del filme, por buscar la autenticidad en momentos íntimos: “Era como bailar desnudo en tu propia casa, representa libertad y propiedad del cuerpo”.

La escena de desnudez integral en ‘Saltburn’ fue una apuesta artística avalada por la directora Emerald Fennell en busca de autenticidad y libertad personal (Prime Video)

El actor indicó que la secuencia se filmó unas 12 veces y que, aunque le ofrecieron usar prótesis, prefirió la transparencia: “Estoy bien haciéndolo así si quienes mandan lo consideran adecuado. Todo el set mostró respeto, porque es incómodo para todos”. Además, destacó las diferencias culturales entre el cine estadounidense y el europeo sobre el tratamiento de la sexualidad, siendo este último menos tabú.

Construcción de personajes extremos

En cuanto a papeles complejos como el Joker, Keoghan compartió en Friends Keep Secrets: “Para ser honesto y vulnerable en el set, tengo que llegar a lugares emocionales peligrosos. No hago esto todos los días, pero es imprescindible para dar realidad al personaje”.

Respecto a la interpretación del Joker, añadió que ese papel le exige alcanzar un estado vulnerable, aunque asuste, porque la verosimilitud interpretativa así lo demanda.

Barry Keoghan afirma que el papel de Joker requiere alcanzar un estado emocional vulnerable para lograr autenticidad

El actor explicó que solo asiste una vez a los estrenos de sus películas y no vuelve a verlas: su prioridad absoluta es transmitir la verdad en los ojos de sus personajes en cada toma. Si logra ser fiel a lo que siente en el momento de actuar, considera que lo demás deja de importar.

Keoghan mantiene sus rutinas de terapia y la conexión con sus raíces, al tiempo que sigue esforzándose por transformar la vulnerabilidad en arte.

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