El rodaje de Moulin Rouge supuso un desafío físico y emocional para Nicole Kidman, quien sufrió una doble fractura de costilla y una lesión en la rodilla durante la grabación del musical dirigido por Baz Luhrmann. La propia actriz recordó estos episodios como algunos de los más exigentes de su carrera profesional, según relató SensaCine.
El principal accidente ocurrió durante una escena de baile. Kidman, llevando tacones en plena madrugada, cayó por las escaleras y se rompió por primera vez la costilla. Más adelante, la actriz volvió a fracturarse el mismo hueso cuando le ajustaron el corpiño necesario para interpretar a Satine.
La lesión en la rodilla obligó a que algunas escenas tuvieran que rodarse con Kidman en silla de ruedas, lo que llevó al equipo a cambiar la planificación inicial del rodaje. Según la actriz y el director Baz Luhrmann, hubo que filmar escenas recurriendo a primeros planos para ocultar que la actriz estaba en silla de ruedas.
Luhrmann explicó a SensaCine que, debido a la gravedad de los incidentes, la película no pudo completarse en Australia y fue necesario terminarla en secreto en Madrid. Finalmente, Kidman fue operada y tuvo que abandonar su siguiente proyecto profesional.
Las dificultades logísticas se vieron agravadas por catástrofes naturales y la presión por cumplir los plazos del rodaje, según detalló el director.
Las consecuencias en el rodaje y la recuperación de Nicole Kidman
Las heridas de Nicole Kidman impactaron en la producción de Moulin Rouge. El equipo técnico y el elenco debieron adaptarse continuamente a las limitaciones físicas de la actriz, implementando soluciones creativas como el uso de dobles de cuerpo para las tomas más complejas de baile y la modificación de la coreografía original.
Además, la producción debió coordinar la logística internacional para reanudar el rodaje en Madrid sin alertar a la prensa, lo que supuso un reto adicional para mantener la confidencialidad del proyecto.
Baz Luhrmann reconoció públicamente la determinación y el compromiso de Kidman para completar su interpretación de Satine a pesar de las adversidades. El director reveló que, en más de una ocasión, el equipo médico recomendó interrumpir la filmación, pero la actriz insistió en continuar siempre que fuera posible.
La presión por los tiempos de entrega y las complicaciones externas, como catástrofes naturales, incrementaron la tensión sobre el equipo, que se vio obligado a modificar rutinas y estrategias de grabación.
El reto físico y las exigencias de interpretación
El perfeccionismo y la dedicación de Nicole Kidman la llevaron a buscar una silueta extrema para el papel de Satine. Inspirada por Vivien Leigh y el estilo de la actriz británica en Lo que el viento se llevó, Kidman pidió que le ajustaran el corpiño hasta reducir su cintura a 45 centímetros, replicando la figura de Leigh.
“Quería reducir mi cintura a 45 centímetros, como la que tenía Vivien Leigh en Lo que el viento se llevó, y yo solo pensaba: ¡Más apretado, más apretado!“, afirmó Kidman, según recogió SensaCine.
Antes del rodaje, la actriz dedicó ocho semanas a ensayos intensivos, perfeccionando sus habilidades de canto y baile. Kidman describió aquel periodo como una escuela dramática, enfrentando el temor de no estar a la altura del exigente papel de Satine.
Reconocimiento y legado de Moulin Rouge
A pesar de los contratiempos, el esfuerzo de Nicole Kidman quedó reflejado en la repercusión internacional de Moulin Rouge.
La película obtuvo ocho nominaciones al Óscar otorgadas por la Academia de Hollywood, incluidas las de Mejor película y Mejor actriz para Kidman. Finalmente, el filme logró dos estatuillas: dirección de arte y diseño de vestuario.
Para Kidman, interpretar a Satine significó afrontar inseguridades y exigencias profesionales. El proceso la llevó a explorar sus límites y a superarse cada día, una batalla constante que marcó su evolución personal y artística, según destacó SensaCine.