J.K. Rowling salió públicamente a desmentir las versiones que la vinculaban con Jeffrey Epstein luego de que su nombre apareciera de forma indirecta en los llamados “archivos Epstein”, una extensa serie de documentos difundidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
La polémica se desató en redes sociales tras conocerse correos electrónicos que mencionan una invitación al estreno en Broadway de Harry Potter and the Cursed Child, celebrado el 22 de abril de 2018, cuando el financista ya había sido sentenciado por delitos sexuales y figuraba en el registro de ofensores.
La autora británica negó de manera tajante haber tenido cualquier tipo de contacto con Epstein. Así le respondió a un usuario de X que la acusó de repartir invitaciones al magnate “10 años después de que fuera condenado”.
“Esto es más que ridículo. Ni yo ni nadie de mi equipo jamás conocimos, nos comunicamos o invitamos a Jeffrey Epstein a nada”, escribió en sus redes sociales.
Variety precisa que, según los documentos incluidos en la última tanda de archivos difundidos por el Departamento de Justicia, Epstein recibió entradas para el estreno oficial de la obra no por iniciativa de Rowling, sino a través de los productores del espectáculo.
En concreto, los tickets fueron enviados luego de un pedido de la publicista Peggy Siegal, una figura conocida en el circuito cultural de Nueva York, quien escribió a Colin Callender —director de Playground Entertainment, la compañía detrás de la producción— para solicitar acceso para “un amigo muy importante”.
No existe evidencia de que Callender supiera que esa persona era Jeffrey Epstein. De hecho, el propio ejecutivo aseguró a Deadline, que nunca fue informado sobre la identidad del invitado. Los correos electrónicos, sin embargo, fueron incorporados a los archivos oficiales y ello propició las sospechas contra la creadora de Harry Potter.
Por otro lado, los propios archivos del Departamento de Justicia confirmarían que Epstein nunca logró ingresar al estreno. Su nombre no figuraba en la lista oficial de invitados y, al intentar acceder al teatro, fue detenido en la puerta. El episodio quedó registrado en un correo que el millonario envió a Siegal al día siguiente del evento: “No pude entrar. No es gran cosa, pero pensé que debías saberlo”, decía en el mail.
La publicista, según consta en los documentos, se comunicó luego con Playground Entertainment para quejarse por lo ocurrido. Aunque exigio una disculpa, esta no fue concedida, indicó el director de la compañía.
La controversia en torno al nombre de Rowling se enmarca en la difusión masiva de millones de documentos vinculados a las investigaciones federales sobre Jeffrey Epstein. Como explicó The New York Times, se trata de alrededor de tres millones de páginas recopiladas por fiscales desde que Epstein fue investigado por primera vez en 2005, incluyendo correos electrónicos, registros financieros y comunicaciones personales.
Estos archivos, cuya publicación fue ordenada por una ley aprobada por el Congreso, no solo contienen información relacionada con delitos de tráfico sexual, sino también referencias a figuras públicas, empresarios, políticos y celebridades que, en muchos casos, aparecen mencionados de forma tangencial.
Como señaló el periodista Matthew Goldstein consultado por el New York Times, la mayoría de los nombres que emergen “no cambia fundamentalmente nuestra comprensión de la historia”, pero sí aporta “más color” sobre cómo Epstein se movía en círculos de poder pese a ser un delincuente sexual registrado desde 2008.