Nick Frost, reconocido por su interpretación de Ed en la comedia de culto Muertos de risa, asume una nueva etapa profesional con su papel de Hagrid en la próxima serie de Harry Potter producida por HBO.
La expectativa internacional ante su participación en esta adaptación televisiva fue considerable. En una entrevista con The Guardian, Frost repasó momentos clave de su vida y carrera.
Primeros pasos y personajes emblemáticos
Frost recordó el intento fallido de remake de Captain Pugwash: “Hace casi diez años de aquel intento. Algunos nombres no tenían el doble sentido tradicional, fue uno de esos proyectos que nunca llegaron a despegar”.
Respecto a uno de sus personajes emblemáticos, señaló: “Inventé a Mike cuando tenía 21 años para hacer reír a Simon Pegg. Mike era miembro del ejército territorial, tenía una enfermedad ocular y por eso llevaba gafas. Resultó ser parecido al personaje de John Goodman en El gran Lebowski, pero fue coincidencia pura".
El desafío de convertirse en Hagrid
La elección de Frost como Hagrid en el esperado remake de Harry Potter generó numerosos comentarios. Consultado por The Guardian sobre su relación con la saga, relató: “Vi todas las películas. En casa las vemos como familia cada Navidad, comenzamos el 20 de diciembre y terminamos una semana y media después”.
Sobre el proceso que lo llevó a obtener el papel, Frost reveló un método poco convencional: “Antes de que me eligieran como Hagrid, mi pareja sugirió intentar ‘manifestarlo’. Así que el último diciembre vi todas las películas en el canal Sky Harry Potter, mientras escribía la palabra ‘Hagrid’ 7.000 veces”, explicó.
La cultura pop y encuentros con referentes
La cultura pop influyó en su carrera y lo llevó a experiencias singulares con figuras del cine. “Tarantino ama a Ed de Muertos de risa y siempre me impresiona saber que tiene fotos mías en su cine. Estuve ahí y las vi, porque él y Edgar Wright se hicieron amigos. Es extraño: fui fan de películas como Perros de la calle, y de pronto el director tiene mi cara en el vestíbulo de su cine”, destacó Frost para The Guardian.
Desafíos personales y crecimiento
En el ámbito personal, Frost abordó los retos relacionados con su imagen corporal: “Batallé mucho tiempo con mi aspecto, siendo muy gordo, sin poder ir a la playa sin que la gente se riera”. En ese sentido, destacó el papel de sus tatuajes: “Hicieron que la gente no se fijara tanto en cuánto pesaba, eran como una armadura”.
También compartió el significado emocional de sus tatuajes: “Tuve uno a los 20 años, pero no más hasta que mi padre murió cuando yo tenía 40; fue una forma de transformar el dolor espiritual en dolor físico e intentar exorcizarlo. Ahora, con 53 años, tengo cubiertos los brazos y el torso”.
Nuevas habilidades y el teatro
En cuanto a nuevas habilidades, Frost comentó para The Guardian: “Como actor, aprendí a desmontar un MP5 con los ojos vendados para ‘Spaced’. Para el papel de Hagrid tuve que aprender a tejer, así que tomé clases y pensé: ‘¡Puedo tejer!’”.
Respecto a su experiencia en teatro, declaró: “Sólo hice una cosa en el escenario en 25 años de carrera. Me encantó, aunque fue bastante estresante. Amo hacer cine y televisión. Si tuviera que interpretar a un personaje de Shakespeare en una película, lo haría sin dudarlo”.
Frost mantiene su cercanía habitual, dejando claro que la amistad y el humor continúan siendo ejes esenciales de su vida. Su recorrido combina transformación personal, vínculos genuinos y una presencia consolidada en el cine contemporáneo.