Oprah Winfrey confesó que después de dejar el medicamento que utilizaba para tratar la obesidad, volvió a subir cerca de la mitad del peso que había perdido.
Lo relató en The Today Show mientras promocionaba su nuevo libro, escrito junto a la endocrinóloga Ania M. Jastreboff, especialista en obesidad de la Universidad de Yale.
La conductora estadounidense explicó que quiso comprobar si podía mantener la bajada de peso sin el apoyo farmacológico.
“Intenté sostenerme solo con dieta y ejercicio, pero el ruido en mi cabeza regresó y también los kilos”, contó Winfrey en el programa.
Este “ruido de la comida”, como lo define, es esa insistencia mental que la lleva a buscar algo para comer, incluso sin hambre.
En su libro Enough, recuerda que su relación con el peso siempre estuvo expuesta, muchas veces en contra de su voluntad.
Rememora el momento en que Joan Rivers le preguntó en televisión cómo había ganado peso, y cómo David Letterman la usó como blanco de bromas durante un año entero.
“Me convertí en una broma repetida”, escribe en la publicación, donde también reconoce que la vergüenza por no poder controlar su peso la acompañó durante décadas.
El descubrimiento de los GLP-1, medicamentos diseñados inicialmente para la diabetes y recomendados hoy por la Organización Mundial de la Salud para tratar la obesidad, modificó su enfoque.
Winfrey comenzó el tratamiento al entender que la obesidad es “una enfermedad crónica y recurrente”, no una cuestión de falta de voluntad.
En el libro, asegura: “No recibí esa información hace diez años, pero ahora quiero hacerla llegar a la mayor cantidad de personas posible”.
La presentadora cuenta que con las inyecciones semanales, desapareció casi por completo el impulso constante por buscar comida.
“Así viven quienes nunca han tenido obesidad”, reflexiona.
Atribuye al fármaco otros beneficios: fortaleció su relación con su pareja, Stedman Graham, aumentó su energía y la ayudó a consumir menos alcohol.
Al dejar la medicación, la realidad cambió. “El año pasado no tomé los medicamentos y subí 9 kilos. Quería demostrar que podía mantenerme solo con dieta y ejercicio, pero el ruido volvió y, poco a poco, también los kilos”, señaló en televisión.
Aunque intentó sostener hábitos saludables, la ansiedad y el apetito regresaron.
“Miraba la nevera y pensaba: ¿qué puedo comer ahora?”, contó, describiendo el fenómeno al que la doctora Jastreboff llama “food noise”.
La experiencia de Oprah Winfrey coincide con datos recientes revisados por especialistas de la Universidad de Oxford.
Un análisis de más de 9.300 personas que utilizaron inyecciones como Ozempic, Mounjaro o Wegovy identificó que la mayoría recupera el peso perdido en menos de dos años al suspender el medicamento.
Según la investigación citada por Daily Mail, el promedio de recuperación fue de medio kilo por mes después de dejar las inyecciones.
En el libro, Winfrey reconoce su responsabilidad en la difusión de la cultura de las dietas, tanto desde su programa como a través de su revista y plataformas digitales.
Recuerda con pesar el episodio de 1988, cuando mostró un carrito con 30 kilos de grasa en televisión para ilustrar su transformación física.
“Envié el mensaje equivocado: que matarse de hambre era una opción válida, algo imposible de sostener para nadie”, afirma.
La conductora también se muestra franca sobre el impacto emocional de su lucha con el peso: “Siempre fui segura en mi trabajo, pero a la vez, decepcionada por mi cuerpo. ¿Me avergonzaba? Sí. ¿Me decepcionaba cada vez que fracasaba? Sí, sin excepción. Sentía que era mi culpa”, escribe en Enough.
Suma que la frustración era mayor porque, aun con chefs, entrenadores y alimentos saludables a disposición, no lograba mantenerse sana.
Winfrey aclara que su salud se vio afectada por el sobrepeso. “No era sana con 96 kilos. Era prediabética y tenía el colesterol alto”, detalla.
Con esto, rechaza la idea de que se puede estar saludable a cualquier peso. En sus declaraciones públicas, remarca que la obesidad debe tratarse como cualquier otra enfermedad crónica.
“Si dejas los medicamentos para la presión arterial, la presión sube. Lo mismo ocurre con estos fármacos”, dijo en su última aparición en televisión.
Para quienes viven situaciones similares, Oprah Winfrey pide una mirada diferente: “Solo pido que dejemos de avergonzar las decisiones de los demás”.