El subdirector de Protección Civil de El Salvador, Fermín Pérez, indicó que la región se encuentra bajo vigilancia ante la posible formación de una baja presión en la zona sur de México, Guatemala y El Salvador. Según la Dirección del Observatorio de Amenazas (DOA), este sistema podría influir en el territorio salvadoreño hacia el fin de semana.
Pérez explicó, en Entrevista AM, que los vientos asociados a este fenómeno podrían alcanzar entre 10 y 20 kilómetros por hora, lo que generaría lluvias principalmente en la franja costera y la cadena montañosa norte. Señaló que la situación se mantiene bajo observación y que el comportamiento del sistema se conocerá con mayor claridad en los próximos días.
El funcionario remarcó que la vigilancia es permanente por la naturaleza cambiante del clima. Comentó que los pronósticos se actualizarán conforme avancen los días, y que la zona de convergencia intertropical impulsa núcleos de lluvia en la región occidental del país. Insistió en la necesidad de mantener el monitoreo para ajustar las acciones preventivas ante cualquier cambio.
PUBLICIDAD
Condiciones actuales y riesgos para la temporada de lluvias
Actualmente, el país está en período de lluvias, con condiciones irregulares producto del fenómeno de El Niño. Se anticipan precipitaciones focalizadas, de alta intensidad y breve duración, lo que incrementa el riesgo de acumulación y anegamientos, sobre todo en áreas urbanas impermeabilizadas.
La acumulación de basura en drenajes y calles dificulta la absorción de agua y aumenta la probabilidad de inundaciones. Se estima que la cantidad de lluvia acumulada será menor que en años anteriores, aunque no se descartan tormentas tropicales que puedan causar emergencias.
El fenómeno de la canícula, previsto para finales de junio, provocará una reducción temporal de lluvias y un aumento del estrés hídrico en los suelos, con consecuencias para los cultivos y la seguridad alimentaria en comunidades vulnerables. Para agosto, se prevé una recuperación de las precipitaciones, especialmente en la zona central del país.
PUBLICIDAD
En respuesta a este escenario, el sistema de Protección Civil, junto a los ministerios de Agricultura y Salud, ha implementado estrategias de prevención, vigilancia y respuesta. Se han capacitado más de 700 comisiones comunales y brigadas forestales en todo el territorio nacional.
Planes de contingencia y escenarios previstos
El subdirector señaló que la gestión se rige por el Plan Nacional de Contingencia para Fenómenos Hidroclimáticos. Con la transición del fenómeno de El Niño, se espera una temporada de lluvias marcada por su irregularidad, con precipitaciones localizadas, breves y de fuerte intensidad.
El sistema contempla dos escenarios principales: crecidas e inundaciones, y períodos de sequía, que pueden presentarse incluso durante la época de lluvias. Se prevén lluvias intensas localizadas que pueden causar anegamientos urbanos, lluvias organizadas por la posición de la zona de convergencia intertropical, y eventos de mayor organización como presiones tropicales y tormentas tropicales.
PUBLICIDAD
El monitoreo actual pone especial atención en la posible formación ciclónica de los próximos días. Pérez destacó que el sistema mantiene un despliegue territorial y no espera a que los eventos climáticos se presenten para actuar.
Capacidad de albergues y atención a la población evacuada
El país dispone de una red de 180 albergues con capacidad para más de 10 mil personas. Estos espacios están acondicionados para ofrecer descanso, atención médica, apoyo psicosocial, aseo personal y alimentación a quienes deban ser evacuados.
La logística de evacuación inicia con la identificación de comunidades vulnerables y la planificación de rutas seguras. El sistema de alerta temprana activa la evacuación y moviliza a la Policía Nacional Civil, la Fuerza Armada y personal de salud para garantizar la seguridad y el control de las personas trasladadas a los albergues.
PUBLICIDAD
En estos espacios se registra a adultos, niños y personas con discapacidad, y se brindan servicios de atención psicosocial. Las zonas con mayor capacidad de albergue están ubicadas en Usulután, Ahuachapán y San Miguel, cerca de las principales cuencas y áreas propensas a inundaciones.
El objetivo central es asegurar la vida de las personas, la protección de bienes y la continuidad de los servicios esenciales ante cualquier eventualidad climática.