“Yo era profesor de educación física y entrenador de fútbol, usaba mucho mi voz, con el tiempo se me fue desarrollando una ronquera”, explicó Pedro Tobías, sobreviviente de cáncer de laringe en una entrevista exclusiva con Infobae.
Llegar hasta un diagnóstico acertado no fue tarea fácil para los médicos, debido a que pasó meses siendo tratado por infecciones respiratorias, dado que su síntomas más evidente era “ronquera” aproximadamente por un año.
Tras múltiples visitas médicas y tratamientos sin mejoría, fue diagnosticado con un nódulo canceroso en la laringe, es ahí cuando inicia su lucha contra el cáncer y un largo camino que recorrer antes de la recuperación.
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Pedro Tobías, dedicó más de tres décadas a la docencia y al deporte, actividades que le exigían un uso constante de la voz. “Dentro de mi trabajo se ocupa mucho la voz y se grita mucho”, cuenta Tobías sobre su experiencia.
Con el paso del tiempo notó que su voz se volvía cada vez más ronca. “Fui al médico y los médicos comenzaron a darme antibióticos. A los tres meses estaba igual. Volví a ir, más antibióticos. Como la cuarta vez que puro antibiótico y no se mejoraba nada, me enviaron a un otorrinolaringólogo”, explicó a Infobae.
El proceso de diagnóstico llevó casi un año. Tras una laringoscopía que reveló “una pelotita” en la laringe. “Me hicieron una biopsia. Al mes me dijeron que era cáncer. Entonces, primero había que tratarlo con quimioterapia y si no era funcional, radioterapia. Como última opción, iban a tener que operar”, recuerda Tobías.
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El tratamiento se inició con 35 sesiones de quimioterapia, seguidas de radioterapia. “Con la quimioterapia yo no tuve problemas de vómitos o dolor. No me dio ningún síntoma, pero me mandaron a radioterapia. El doctor dijo que iban a ser 35 sesiones, cuales las cumplí. Estaba muriendo porque me quemó todo, todo lo de la garganta por dentro”, describe sobre ese periodo.
Sin embargo, el cáncer persistió y en noviembre de 2015, Tobías fue sometido a una laringectomía, una cirugía para extirpar la laringe.
Después de la operación, el proceso de rehabilitación resultó un desafío adicional. “Me mandaron a rehabilitación de voz ahí mismo, en el Seguro Social. Y no se logró mucho, porque la rehabilitación era general. Había 20 pacientes y yo era el único laringectomizado”, explica. La terapia grupal no se adaptaba a su situación particular.
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Para el docente la asesoría fue clave, aunque en el Seguro Social trataron de dedicar espacio personalizado no mostraba avances, por lo que el personal le recomendó buscar ayuda en la Fundación Pro Laringectomizados de El Salvador (Fundahabla).
“Así fue como conocí a Violeta de Palomo, ella me ayudó. Cuando yo la vi que ella habla bien entonces comenzamos terapias, porque si ella puede yo también podría. Comenzamos la terapia de voz, pero también espiritual”, detalla.
El aprendizaje de una nueva forma de comunicación fue gradual. “Ya como a los seis meses ya hablaba algo, hablaba más o menos, ya me entendían. Después, como al año y medio, ya se me oía mejor. Ya me comunicaba con mi familia”, recuerda Tobías con una sonrisa de satisfacción.
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A través de la fundación, aprendió técnicas específicas para emitir sonidos mediante el control de la respiración y el uso del aire para formar el eructo, proceso fundamental en la rehabilitación de la voz para personas laringectomizadas.
Para el docente, aún recuerda que este proceso impactó su ámbito familiar, el diagnóstico. “Cuando me dijeron que tenía cáncer, yo le comenté a mi señora. Claro, ella quizás se espantó más que yo. Yo sabía que lo tenía ahí, pero lo tomé pidiéndole a Dios que esto tuviera solución”, comparte Tobías sobre la reacción de su entorno. Su esposa, también docente, fue un apoyo constante durante los tratamientos.
Un regreso inesperado a las canchas de fútbol
La vida profesional de Tobías se vio alterada, pero no detenida. Tras la recuperación, volvió a vincularse con el ámbito deportivo y educativo, participando en entrenamientos y apoyando a otros pacientes en su proceso de rehabilitación.
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Asumió el reto de entrenar a un equipo universitario. Bajo su dirección, el grupo logró superar las etapas del campeonato y consiguió el primer lugar en el torneo.
Durante su juventud, fue jugador de fútbol y el ambiente en los equipos lo llevó a probar el cigarro a una edad temprana. Aunque no desarrolló una adicción, reconoce que esa exposición pudo haber influido en su salud
“Ahora yo trato de que mis compañeros vean que, que sí se puede aprender a hablar con la técnica de respiración. Si puede eructar, puede hablar”, afirma.
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Tobías también destacó la importancia del acompañamiento y la perseverancia en la recuperación de la voz y la adaptación a una nueva vida tras la laringectomía.