La construcción de una nueva unidad de salud ha comenzado en Rancho Quemado, una localidad rural del departamento de Morazán en el oriente de El Salvador, cerca de la frontera con Honduras.
El proyecto, que inició oficialmente esta semana, busca mejorar el acceso a servicios médicos para más de 10 mil personas en la zona.
La zona donde se edificará la unidad de salud enfrenta barreras geográficas que dificultan el acceso de sus habitantes a servicios esenciales, un obstáculo persistente en áreas limítrofes de El Salvador.
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De acuerdo con la Vicecanciller Adriana Mira, los trabajos se concentran en el norte de Perquín y, por sus características, beneficiarán tanto a pobladores salvadoreños como a comunidades hondureñas próximas.
Este tipo de iniciativas responde a una necesidad histórica de la región. La ubicación fronteriza de Morazán ha hecho que miles de residentes, especialmente en sectores como Sabaneta-Nahuaterique de Honduras, vivan marginados de la red nacional de salud.
Según datos oficiales, de la población impactada son aproximadamente siete mil personas proceden del lado hondureño, lo que otorga a este proyecto un carácter transfronterizo y lo inscribe en el marco de la cooperación internacional para el desarrollo.
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En reiteradas ocasiones se ha documentado casos de familias hondureñas que viajan a la capital salvadoreña para buscar atención médica en el Hospital de Niños Benjamín Bloom.
La ejecución de la unidad de salud se realiza en conjunto con el Reino de Arabia Saudita, resultado de acuerdos bilaterales que buscan fortalecer la infraestructura sanitaria de las zonas más desatendidas.
Según Mire, esta obra “refleja las relaciones de amistad entre ambos países y responde a gestiones de la Secretaría Técnica del Financiamiento Externo de la Agencia de El Salvador para la Cooperación Internacional y el Ministerio de Salud”.
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En uno de los informes difundidos por Cancillería, se destacó que la unidad de salud atenderá especialmente a la población fronteriza, “acercando los servicios médicos a quienes tradicionalmente han enfrentado mayores retos para acceder a la red pública”.
Jornadas médicas y atención integral en la zona fronteriza
En paralelo al inicio de la obra, autoridades salvadoreñas desarrollaron la tercera jornada médica en el caserío Rancho Quemado, una actividad coordinada desde el Consulado en Los ángeles con el apoyo de Priventa Health, el Ministerio de Salud (Minsal) y la Universidad de Oriente. Esta acción ha permitido brindar atención directa a los habitantes más afectados por la precariedad sanitaria local.
Durante la jornada se ofrecieron servicios de pediatría, odontología, medicina general y ginecología a la comunidad. Decenas de Niños, jóvenes, mujeres y adultos recibieron atención integral y medicinas sin costo, reforzando así el apoyo inmediato en una zona de difícil acceso.
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El impacto del proyecto se extiende más allá de la infraestructura, ya que las acciones de cooperación externa y la movilización de recursos han demostrado la intención de los gobiernos involucrados de responder a las necesidades apremiantes en la frontera.