Julio César Rivera López, salvadoreño de 44 años, cumplió su deseo de regresar a El Salvador para reunirse con su familia tras permanecer hospitalizado en Nueva York a causa de cáncer. El propio presidente de El Salvador, Nayib Bukele, confirmó la noche del domingo la llegada de Rivera López a su tierra natal, donde continuará con cuidados paliativos junto a sus seres queridos, después de dos décadas sin verlos.
Según comunicó el mandatario salvadoreño a través de canales oficiales, el traslado se realizó tras superar diversos riesgos médicos y logísticos. Rivera López, originario de Ahuachapán, permanecía internado en el Mercy Hospital, en Rockville Center, Nueva York, donde solicitó públicamente ayuda para regresar a su país antes de fallecer. La situación del paciente generó una cadena de apoyo entre la comunidad centroamericana, que difundió su caso en plataformas digitales.
Medios salvadoreños detallaron que Rivera López enfrentó la enfermedad en soledad, sin familiares cercanos en Estados Unidos. A pesar de una leve mejoría renal, el paciente debía someterse a sesiones de radioterapia, lo que complicó su traslado aéreo por las estrictas políticas de las aerolíneas respecto a pasajeros con enfermedades crónicas. La normativa exigía informes médicos, permisos de viaje y coordinación anticipada con las compañías para garantizar la seguridad del paciente.
La petición de Rivera López, dirigida directamente al presidente Bukele, desencadenó muestras de solidaridad entre la comunidad salvadoreña. “Regresar unos días a su país” fue el deseo expresado por Rivera López en un video difundido antes de su traslado. Su caso puso en relieve las dificultades que enfrentan los migrantes salvadoreños ante enfermedades graves lejos de su entorno familiar.
El retorno de Rivera López se concretó tras la intervención de autoridades salvadoreñas, quienes coordinaron el proceso para garantizar su arribo seguro. El presidente Bukele informó: “Julio ya llegó a su hogar, tal y como él lo deseaba. Hubo riesgos, pero con la ayuda de Dios y de los médicos y enfermeras, lo logramos”.
Rivera López se encuentra ahora en El Salvador, donde recibirá atención médica paliativa acompañado por su familia. El caso refleja los desafíos migratorios y humanitarios que afrontan quienes viven fuera de su país de origen en situaciones de salud crítica.
El Salvador y las deportaciones de migrantes
El Salvador registró al menos 175 vuelos de migrantes deportados desde Estados Unidos en 2025, según Human Rights First. Este volumen ubicó al país como el cuarto destino en la región con mayor cantidad de deportaciones aéreas durante el año. Las políticas migratorias más severas comenzaron tras la llegada de Donald Trump a la presidencia, el 20 de enero de 2025.
Los registros muestran que el mayor movimiento se dio en junio y julio, con 22 vuelos en cada uno de esos meses. En diciembre aterrizaron 13 aeronaves con ciudadanos salvadoreños retornados, aunque la organización no precisó la cifra exacta de personas transportadas.
El aumento de vuelos entre enero (ocho) y diciembre (13) representó un incremento del 63 %. Durante el año, los niveles más bajos se observaron en enero, febrero y agosto, con 8, 11 y 12 vuelos respectivamente. Pese al incremento, Guatemala recibió 532 vuelos, Honduras 451 y México 292, encabezando la lista por encima de El Salvador, seguido por Ecuador, Colombia, Venezuela y Nicaragua.