Julio César Rivera López, salvadoreño de 44 años y originario de Ahuachapán, se encuentra hospitalizado en Nueva York a causa del cáncer y ha solicitado públicamente a las autoridades ayuda para regresar con vida a El Salvador con el propósito de reunirse con sus familiares.
Actualmente se encuentra internado en el Mercy Hospital, ubicado en Rockville Center, Rivera López expresó que su mayor deseo es volver a su país unos días antes de fallecer, mientras continúa su tratamiento médico en Estados Unidos.
La situación de Julio César Rivera López refleja las dificultades que enfrentan muchos migrantes salvadoreños ante enfermedades graves lejos de su entorno familiar. El proceso migratorio entre El Salvador y Estados Unidos se ha intensificado en las últimas décadas, motivado frecuentemente por razones económicas o la búsqueda de mejores oportunidades.
Sin embargo, quienes residen en el extranjero a menudo deben afrontar adversidades como el acceso restringido a redes de apoyo, el idioma y el elevado costo de los servicios médicos.
Rivera López ha enfrentado estas condiciones en soledad, sin familiares directos en la ciudad de Nueva York. En su ingreso al Mercy Hospital, contó únicamente con la solidaridad de conocidos y miembros de la comunidad centroamericana, quienes le han proporcionado apoyo difundiendo su caso en diferentes plataformas digitales.
Apoyo comunitario y obstáculos para el retorno
A pesar de recibir la noticia positiva de que su condición renal que afecta a Rivera López mejoró, a través de un video confirmó que no requerirá diálisis en adelante, debe someterse todavía a sesiones de radioterapia. Ha manifestado de modo explícito un llamado de auxilio al presidente Nayib Bukele, con el fin de conseguir apoyo humanitario y lograr un traslado seguro hacia El Salvador, el paciente señaló su deseo de “regresar unos días a su país” para reunirse con familiares antes de fallecer.
La petición de retorno de Rivera López ha generado manifestaciones de solidaridad en la comunidad salvadoreña. Diversos connacionales han expresado su deseo de ayudar a reunirlo pronto con sus seres queridos, pero el contexto donde la logística médica y legal representa un desafío para coordinar el traslado. La mayoría de las aerolíneas establecen requisitos específicos para transportar a pasajeros con enfermedades crónicas: solicitan informes médicos para otorgar permisos de viaje, la presentación de recetas y la coordinación previa con las compañías aéreas si requieren asistencia especial o transporte de oxígeno.
La normativa de varias aerolíneas impone la obligación de comunicar la situación clínica con un mínimo de 48 horas de anticipación así como permiso de viaje por parte del médico encargado para organizar adecuadamente los detalles del vuelo. Esta condición sanitaria añade una capa de complejidad al proceso de retorno de personas en estado delicado, como en el caso de Rivera López.