“¿En qué se beneficia el ciudadano?”. Juan Carlos Abud Robles, ministro de Desarrollo Económico y Producción de Jujuy, recurrió a esa pregunta para explicar una de las responsabilidades que enfrenta su cartera ante el crecimiento del litio. Mientras las empresas amplían sus operaciones y anuncian inversiones, el Gobierno provincial busca que esa actividad también se traduzca en trabajo para sus habitantes y en contratos para las pymes, incluidas aquellas que hasta ahora prestaban servicios a otros sectores de la economía.
El ministro conversó con TICMAS, una empresa EdTech enfocada en el aprendizaje y el desarrollo de talento, en San Salvador de Jujuy. En una reunión atravesada por las perspectivas de producción, Abud Robles puso el acento en cómo preparar a las personas y a las empresas para participar de ese crecimiento. Al hablar de formación, volvió sobre la experiencia industrial de Altos Hornos Zapla, que dejó en la provincia trabajadores y conocimientos que luego encontraron lugar en la minería. Ese recorrido, según explicó, ofrece una base sobre la cual desarrollar nuevas especialidades, aunque las necesidades actuales también alcanzan a la economía del conocimiento, la incorporación de inteligencia artificial y la capacidad de trabajar en equipo.
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La conversación abordó, además, el vínculo con las comunidades y la coordinación entre el Gobierno, las instituciones educativas y el sector privado. Parte de ese trabajo se organiza en el recientemente creado Consejo Productivo de Jujuy, un ámbito consultivo que reúne a representantes del Estado y de distintas actividades económicas para proponer estrategias de desarrollo provincial. Para el ministro, la posibilidad de industrializar la región depende de que esas decisiones permitan generar valor y especialización dentro de la provincia.
—¿Qué balance hace del encuentro Litio en Sudamérica, que reunió a actores de toda la industria, y del momento que atraviesa el litio?
—Es un seminario que trae muy buenas noticias, pero también grandes desafíos. La producción de litio ha crecido. Nuestro desafío es cómo derrama esa producción hacia la gente, hacia las empresas y, sobre todo, hacia las pymes, que son las que generan riqueza, valor agregado y empleo en nuestras provincias. Esto comprende a Jujuy, Salta y Catamarca: trabajamos en forma conjunta para que pase. Creo que es una oportunidad muy grande que hemos estado esperando, sobre todo en el norte, que ha sido postergado durante tanto tiempo y que hoy tiene la oportunidad de industrializarse. No la vamos a dejar escapar.
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—La cartera de Producción tiene un papel especialmente importante en ese proceso. ¿Cuáles son sus principales desafíos?
—Por supuesto. Hasta 2025, Producción y Minería estaban juntas. Después se dividieron en dos ministerios por el crecimiento que tuvo la minería en la provincia y en la región del litio. Nosotros tenemos todas las actividades: las que impulsamos y las que se impulsaron solas. El desafío es hacer que haya valor agregado y que quede en la región. Para eso tenemos que trabajar en forma conjunta, con el Banco Mundial y con financiamiento, para lograr una gobernanza y una forma de avanzar que sean sustentables para las próximas generaciones.
—¿Cómo se trabaja con la sociedad para explicar la importancia de la minería?
—La minería sufrió un embate muy grande en la época en que se hablaba de la megaminería, hace unos veinte años. Es un desafío muy grande. ¿Por dónde se empieza? Por trabajar en forma conjunta con las comunidades, hacerlas participar para lograr la licencia social y, a partir de ahí, que la gente comience a percibir y recibir los beneficios que genera la minería. Porque, si no, es como decir: “La minería está ahí, pero ¿en qué me beneficio yo?”. Es lo que se pregunta la gente, sobre todo en este momento, en el que hay una situación económica bastante difícil en nuestro país y un modelo económico totalmente distinto. Trabajamos con todas las instituciones. Acabamos de lanzar el Consejo Productivo de Jujuy, donde participan, opinan y recomiendan, y donde planeamos la estrategia para los próximos años. En esta economía global siempre digo que tenemos que ser microcirujanos, porque hay una competitividad muy grande. Si uno se equivoca o pierde el foco, puede fracasar. Tenemos el desafío de las nuevas actividades vinculadas con la transformación de la matriz energética global: la minería, la energía solar y la electromovilidad, que el Gobierno provincial comenzó a impulsar en 2015, y también el turismo. A la vez, tenemos actividades tradicionales, como la caña de azúcar y el tabaco, que no podemos descuidar. También se van integrando y complementando con la minería, transformando sus servicios para incorporarse. Creo que eso es lo más importante para que realmente se transforme la calidad de vida de la gente.
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—La minería requiere trabajadores calificados y profesionales de distintas especialidades. ¿Cómo se involucra el Ministerio en su formación?
—Jujuy es Capital Nacional de la Minería. Además de tener una de las compañías mineras más antiguas, hemos tenido lo que fue Zapla y su producción de aceros especiales. Eso desarrolló mucha experiencia entre los cerca de siete mil empleados que tenía, y la minería la ha aprovechado. Hoy trabajamos con muchos de ellos, que son expertos, y tenemos que desarrollar y especializar a nuestra gente. El desafío no está solamente en la capacitación para estas nuevas actividades, sino también en la economía del conocimiento, que enfrenta grandes desafíos con la inteligencia artificial y con la respuesta inmediata que hay que darles a las operadoras mineras y a los proveedores de servicios.
—¿Cómo participan JEMSE (Jujuy Energía y Minería. Sociedad Del Estado) y la Secretaría de Economía del Conocimiento?
—Trabajamos en la construcción de un ecosistema con los parques industriales, que son espacios que consideramos un punto de partida para transformar la competitividad de la Argentina. En esos espacios buscamos que las empresas bajen costos, tengan logística y puedan crecer interactuando entre ellas. Pero no puede estar ausente el nodo de desarrollo de talentos. Creo que es lo principal que queda en estas actividades, en las que la inteligencia artificial y la tecnología han avanzado tanto y prácticamente se encargan de lo operativo. De lo que creo que no se van a poder encargar, y así está planteado en nuestro modelo económico, es de la creatividad y del talento.
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—Para trabajar sobre creatividad y talento también tienen que participar las instituciones educativas. ¿Cómo se organizan entre los distintos ministerios y sectores?
—Interactuamos con todos los ministerios, principalmente con el de Educación. También trabajamos con el Consejo de Colegios Católicos y con la universidad, donde tenemos varias carreras de ingeniería. Tenemos la Escuela de Minas, una secundaria de excelencia. Y eso no lo decimos solamente nosotros: también lo han dicho universidades de Estados Unidos que vinieron a ayudar y capacitar en la formación. Tiene que haber un trabajo permanente con la universidad y los otros ministerios. Para sacar lo mejor de las personas hay que desarrollar sus habilidades blandas. Hoy no alcanza con el conocimiento. Eso lo trabajamos desde los propios ministerios: el acompañamiento de equipos, el trabajo en conjunto y el tiempo productivo. Lo hacemos desde arriba hacia abajo. Aprendemos a interactuar de forma permanente para potenciar cada una de las actividades que puede abrir una oportunidad de crecimiento.
—Entre empleo directo e indirecto, ¿cuántos trabajadores reúne hoy la minería en la provincia y cómo piensa los próximos cinco años?
—Doce mil. Los números de cómo va a crecer la producción ya los dio el secretario de Minería de la Nación. Nosotros estamos enfocados en el desarrollo de talentos y en la gobernanza de la minería para los próximos años. Hay muchas empresas que antes no trabajaban en minería y ahora se están incorporando. Hay que meterse en el núcleo de la cuestión, contar con especialistas y trabajar con ellos. Estamos lanzando una ley de valor agregado para que todo lo que sea de Jujuy tenga algún valor agregado.
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—¿La prioridad sigue siendo que esos empleos sean para trabajadores jujeños?
—Sí, por supuesto. Hasta este momento, un 70% del empleo debe ser jujeño. Esto hace que la gente conozca, profundice, se desarrolle y genere una especialización que le permita acceder a empleos de calidad y, por supuesto, ganar más. También tenemos que dar respuestas a la minería cuando las empresas crecen o pierden trabajadores capacitados. Tenemos que estar al día para poder ayudarlas a reemplazarlos. Eso es muy valorado por las operadoras mineras, que también están incluidas en el Consejo Productivo.
—Mencionó desafíos que requieren varios años de trabajo. ¿Con qué condiciones cuenta Jujuy para llevarlos adelante?
—Para nosotros es un desafío muy grande, sobre todo en los años que vienen, en los que hay una evolución cada vez más veloz que hace que no puedas estar quieto y tengas que seguir diseñando todo esto. Lo hacemos con el Banco Mundial y con el BID, para poder ser realmente un destino global. Si a eso le sumamos el Corredor Bioceánico, la ubicación estratégica de Jujuy para el comercio con Asia y su posición dentro de Latinoamérica, creo que tenemos las condiciones para seguir avanzando.
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