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María Martha Avilez: “Es necesario preparar a nuestros jóvenes para el mundo del trabajo”

La secretaria de Trabajo de Río Negro analiza cómo el avance de Vaca Muerta está transformando la demanda laboral de la provincia y explica por qué la capacitación, la certificación de competencias y la articulación con empresas, gremios y el sistema educativo serán claves para que las nuevas oportunidades lleguen a los trabajadores locales

María Martha Avilez, secretaria de Trabajo de Río Negro

Desde finales de 2023 y hasta la primera mitad de este año, el empleo creció 3,4% en Río Negro, ubicándola como la segunda provincia con mayor crecimiento laboral del país. El dato coincide con una etapa de inversiones que está modificando la demanda de perfiles y obliga a pensar cómo preparar a los trabajadores locales para las oportunidades que empiezan a abrirse.

Al frente de la Secretaría de Trabajo está María Martha Avilez, abogada con una trayectoria desarrollada dentro del propio organismo: fue asesora letrada, delegada zonal en Viedma y subsecretaria de Fiscalización antes de asumir la conducción de la cartera. Esa experiencia atraviesa una gestión en la que la relación con empresas y gremios y, especialmente, la capacitación forman parte de una misma agenda laboral.

En diálogo con Ticmas, Avilez analiza qué formación requiere una matriz productiva en plena transformación, cómo acercar las competencias de los trabajadores a las necesidades de las empresas y qué papel pueden cumplir el Estado, el sistema educativo, los gremios y el sector privado en esa articulación. También aborda las políticas con las que la provincia busca que el crecimiento económico se traduzca en oportunidades de empleo para quienes viven en Río Negro.

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Hay una idea que recorre Viedma y toda la provincia de Río Negro y es que, en los próximos cinco años, por el impacto de Vaca Muerta, hay zonas que van a duplicar la cantidad de habitantes. ¿Cómo se preparan ustedes para recibir a tamaña población nueva?

—Con muchísima responsabilidad y muchísima gestión. Hay un trabajo articulado de todos los actores del mundo del empleo, incluyendo al sector privado y los gremios que nuclean a las principales actividades. Estamos hablando puntualmente de lo que hace al gremio de la construcción, en el primer tramo de la edificación de los grandes proyectos y de los ductos. Nosotros estamos haciendo un gran trabajo de relevamiento de los perfiles que se requieren y que se van a requerir. La provincia ha diseñado el Servicio de Empleo Rionegrino como la posibilidad de que todos los interesados en acceder a estos grandes proyectos puedan cargar sus datos, el currículum vitae y acrediten, obviamente, la residencia efectiva en Río Negro. A través de esta plataforma, nosotros hacemos el contacto con las empresas. Estamos en más de ochenta interacciones solo en el primer semestre, lo cual nos ha permitido la incorporación de más de 1.400 rionegrinos a partir de esta búsqueda y también la posibilidad de tener un sistema transparente.

La secretaria Avielz en un recorrido en Punta Colorada, Sierra Grande, en el marco del seguimiento de los proyecto Vaca Muerta Oil Sur

En el escenario de grandes inversiones, ¿cuál es hoy el principal desafío en materia de empleo?

—Yo creo que hoy el trabajo se presenta como el gran tema y el gran desafío para la política pública, no solamente de Río Negro, sino de todo el país. Vale aclarar que la provincia fue la primera en adherir al RIGI, fue la primera en establecer un sistema jurídico y de impuestos para captar las grandes inversiones. También fuimos muy claros en los acuerdos. Queremos las inversiones, pero queremos que sean con mano de obra rionegrina. Si nosotros, como Estado, exigimos eso, necesariamente tenemos que comenzar —y ya lo estamos haciendo— a articular la formación y la capacitación.

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¿A qué apuntan desde la Secretaría de Trabajo?

—A trayectorias formativas cortas, a sistemas de certificación de competencias. Hemos estado trabajando con CFI, con OEI, con Fundación UOCRA, con IERIC, y ahora se suman grandes empresas del sector energético y gremios. La soldadura robótica se presenta como el gran desafío de los perfiles a formar. Ya lo vimos cuando comenzó el Vaca Muerta OIL Sur. Una de las tareas que tenemos como Secretaría es fiscalizar no solamente que los trabajadores estén registrados y sean rionegrinos, sino también las condiciones de higiene y seguridad. En esta traza inmensa, que superó los 450 kilómetros, vimos el despliegue que hacían los trabajadores turcos. Es un equipo que viaja por todo el mundo por el nivel de capacitación que tiene. Son casetas que se van moviendo y haciendo las costuras del ducto. Es de una precisión inmensa. Ahora, el consorcio que lidera Víctor Contreras para la construcción del gasoducto de 472 kilómetros va a ir hacia la soldadura robótica. Es una soldadura con joystick; no es la soldadura tradicional. Estamos en el desafío de tener a nuestro equipo de rionegrinos como los turcos, pero especializados en soldadura robótica.

En el desarrollo de la industria hay trabajos subsidiarios. La estadística es que por cada empleo del petróleo se generan siete trabajos indirectos. ¿Cómo van a fomentar esos otros trabajos?

—El trabajo directo es la mano de obra técnica y precisa que se necesita para la construcción y el desarrollo del proyecto energético. El trabajo indirecto es todo lo que moviliza las economías regionales por donde pasan estos ductos, que están relacionadas con gastronomía, hotelería, buena atención al público, logística, transporte, sanidad. Estos proyectos tienen ambulancias y sector médico permanente. Entonces hay que formar a nuestros trabajadores de la sanidad para la prestación del servicio médico. Cuando Vaca Muerta tuvo su pico máximo de desarrollo, hablamos de casi 9.200 puestos de trabajo directo e indirecto en Río Negro. Para esto, lo que propusimos fue un programa de capacitación y de formación de los rionegrinos de forma amplia.

¿Dónde ve la mayor desconexión entre educación y empleo?

—Yo no sé si el concepto es el de desconexión…

Bueno, pero si plantean un programa de capacitación y formación, quiere decir que hay una necesidad.

—Es necesario articular un sistema que nos permita preparar a nuestros jóvenes para el mundo del trabajo en el último año. Una de las cuestiones que se propuso Río Negro, cuando empezamos a notar que a nivel nacional el sistema educativo miraba hacia un lado y el mundo del trabajo necesitaba otras cosas, fue formar un espacio con el Ministerio de Educación, que es la Unidad Rionegrina para el Desarrollo de Competencias Laborales. Esa comisión está integrada por dos miembros del Ministerio de Educación y de la Secretaría de Trabajo, donde nosotros trasladamos cuál es la demanda que tenemos hoy del sector productivo y, sobre todo, del energético.

La secretaria en Punta Colorada, Sierra Grande

¿Para profesionales o para mano de obra calificada?

—Para la población económicamente activa. Ese espacio potencia no solamente a los chicos que hoy están incorporados al sistema formal de educación, sino también a aquellos que, por distintas circunstancias de la vida, no pudieron terminar, pero también tienen derecho a la formación profesional.

¿Ahí dentro de esa comisión está el plan Empleo Joven?

—En esa comisión trabajamos los trayectos formativos que necesitamos certificar. Empleo Joven es un programa que lanzó nuestro gobernador días atrás, en el primer Foro de la Juventud Rionegrina, y es el plan de promoción y distintivo económico para que el sector privado contrate a chicos entre 18 y 23 años. La Secretaría de Trabajo es la autoridad de aplicación de ese programa.

¿Qué busca el plan?

—La Ley de Contrato de Trabajo, si bien modernizó muchísimos institutos que databan de hace muchísimas décadas, no se metió de fondo en el costo laboral. Uno de los grandes problemas de la Argentina es que más del 46% de los trabajadores no están registrados, lo que implica no solamente un desfinanciamiento para el sistema previsional argentino, sino también la falta de cobertura para el trabajador y muchísimo riesgo para el privado que lo contrata. Un trabajador que no está registrado no solamente no genera aporte, sino que no tiene seguro. Nosotros tomamos esto sabiendo que el costo laboral para el sector privado —los aportes y las contribuciones, que son un tributo nacional— era algo que el sector privado rionegrino estaba reclamando. La mediana y pequeña empresa quiere insertarse como proveedor del sector energético, pero sabemos que estos costos existen.

¿Cómo funciona el incentivo para que las empresas contraten a esos jóvenes?

—Por cada joven rionegrino de entre 18 y 23 años que contrate una pyme rionegrina, nosotros lo derivamos a crédito fiscal. Todo lo que hace a los tributos provinciales —Ingresos Brutos, Inmobiliario y Automotor— se lo vamos a descontar al privado. Esto viene a dar una respuesta histórica al sector privado en cuanto a la discusión del costo laboral que nunca se trató. Viene a fomentar la registración de nuestros trabajadores. Y viene, también, a darle solución a los chicos que en un montón de oportunidades nos dicen que no consiguen trabajo. El programa prevé que, en el transcurso de que el privado adhiera a este régimen de promoción del empleo, nosotros vamos a formar y capacitar a nuestros chicos en las aristas que sean necesarias.

Río Negro es una provincia de una gran extensión y con muchísimos perfiles. En cada zona, ¿qué clase de oficios se necesitan?

—Nosotros hemos diseñado el programa de capacitación provincial con mucho respeto por la matriz productiva que tiene Río Negro. El frente energético y todo lo que vino con el boom de Vaca Muerta dinamizó muchísimo la generación de trabajo. Pero Río Negro se caracterizó históricamente por el turismo, la pesca, la actividad agrícola ganadera, la exportación de nuestras peras, manzanas y cerezas. Es lo que nos identifica a nivel mundial.

Pero le sacaron el gasoducto a Bahía Blanca y cambia la matriz productiva.

—Lo que hemos intentado es que la matriz productiva sea amplia, pero que no descuide los sectores económicos productivos históricos en Río Negro. Para esto desarrollamos el programa de formación en base a cada una de estas actividades, respetando el Alto Valle, el Valle Medio, la zona turística, la zona atlántica, y sumando que los chicos podían tener interés en no dedicarse a la actividad agrícola ganadera y sí sumarse a este frente. Establecimos programas de certificación de competencias. Es decir, durante una o dos semanas, evaluadores de IERIC, que son los que te dan el alta en el sistema de la construcción, evaluaban al que tenía un perfil; participaba de esta evaluación y se iba con su tarjeta de IERIC. Esas personas egresadas de estas evaluaciones quincenales son remitidas al sector privado para ser tomadas en cuenta en la industria energética.

¿Hay incentivos en el desarrollo de ciertas labores o ciertos oficios?

—Tenemos la necesidad puntual de formar —y así lo estamos haciendo— en lo que tiene que ver con la logística y el transporte. No solo de los caños, sino también de pasajeros. Estos programas tienen, en el sector de la minería, 15 x 15: suben —yo digo “suben” porque está en la montaña— al proyecto quince días y bajan quince días y descansan. En el sector de gas e hidrocarburos es 28 x 7. Esto requiere campamentos. Todo el tiempo hay que trasladar personas. La formación para choferes categoría D3 es fundamental. Hicimos un programa gigante de formación de jóvenes para choferes de camión por el traslado de los caños, donde participaron más de 80 chicos de entre 18 y 23 años. Lo hicimos con el sindicato de Camioneros y no nos quedamos nada más en la capacitación. ¿Por qué insisto en que tiene que estar el sector privado? Porque necesitamos que, cuando los chicos egresen, los tomen.

En algunas escuelas, sobre todo en las técnicas, nos han dicho que los egresados no tienen trabajo porque falta oferta. ¿Cuál es la iniciativa que tienen para esos chicos?

—Si el chico que sale de una escuela técnica no consigue trabajo es porque nosotros fallamos en esta primera conexión: el programa de empleo joven trae esa respuesta. Tenemos que tener la suficiente capacidad para abrir nuestra cabeza a aquello en lo que los chicos quieren trabajar. La inteligencia artificial, los nuevos medios informáticos, la tecnología aplicada: son desafíos que hay que seguir fortaleciendo. Pero, volviendo un poco a la conversación inicial, que nuestros chicos no consigan trabajo después de pasar por una escuela técnica, con todo el esfuerzo que conlleva para ellos y su familia, es realmente porque nos falta conectar con los demás actores del mundo del empleo: el sector privado, las instituciones y los gremios. Nos guste o no, el gremio tiene una injerencia y un protagonismo en la formación de sus trabajadores. Son los primeros que entienden cuál es el déficit de la mano de obra en su actividad. Ellos también tienen que ser parte de este puente al primer trabajo de nuestros jóvenes.

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