Sandra Ziegler: “La confianza es algo bastante escaso en el sistema educativo. Hay una tradición de evaluación en términos de control y sanción”

La licenciada en Ciencias de la Educación de la Universidad de Buenos Aires y Mg. y Dra. en Ciencias Sociales (FLACSO) visitó el auditorio de Ticmas en la Feria del Libro para conversar sobre su nuevo libro que propone pensar la educación desde la red y la comunidad

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Sandra Ziegler de su nuevo libro en el auditorio de Ticmas

“Educar en red, guía para pasar de las buenas ideas a los cambios profundos en la escuela” (Siglo XXI, 2026) es el nuevo libro de Sandra Ziegler que invita a ir más allá de una propuesta innovadora aislada, sino que destaca que se trata de trabajar en red para lograr “la transformación desde la potencia de lo común en un sistema educativo atravesado por desigualdades, urgencias, grietas históricas y nuevos problemas.”

“La pregunta en todo caso es, ¿puede una mirada comunitaria ayudar a responder a todos los interrogantes que plantea la nueva educación?”, reflexionó Patricio Zunini para dar inicio a la charla.

“Efectivamente es un momento donde hay múltiples problemas en nuestros sistemas educativos. Hay problemas que son históricos, estructurales y hay nuevas necesidades y demandas. Y tenemos una tradición de abordar estas diferentes cuestiones de manera aislada. Ese es uno de los problemas estructurales que es considerar que cada una de las escuelas o cada uno de los gobiernos provinciales tiene que encontrar alternativas cuando en realidad tenemos denominadores comunes.”, planteó Ziegler.

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Y agregó: “Y en este sentido el trabajo en redes constituye una experiencia que se viene llevando adelante en distintas latitudes y que demuestra la potencia del trabajo conjunto para idear soluciones, para ponerlas a prueba, para diseñar prototipos y poder escalarlos en diferentes ámbitos.”

Sandra Ziegler en el auditorio de Ticmas

— En el libro decís algo así como que muchas buenas ideas educativas se apagan antes de convertirse en cambios reales. ¿Cuál es el momento ideal para pasar de la idea a la acción?

—- En realidad hay que trabajar en los procesos de diseño y al mismo tiempo de implementación. Uno de los problemas que tenemos es considerar que hay que tener un diseño perfecto, ideal de escritorio para luego llevarlo a la práctica. Y la experiencia muestra hoy en día que en realidad los procesos de transformación se van sosteniendo en el tiempo y se trabaja de manera iterativa. Esto quiere decir que no hay un momento ideal donde cabe comenzar. Que el diseño se va perfeccionando en la propia puesta en marcha y eso lo vemos en muchas esferas.

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Cuando estamos hablando de trabajar en redes, en educación, nos estamos inspirando de experiencias que están ocurriendo en otros planos. Hay redes en los ámbitos donde se están desarrollando innovaciones productivas o inclusive en el ámbito de la ciencia, por supuesto. En el momento de planificar, hacer planeamiento urbano.Y uno podría pensar que esto se puede extrapolar al campo de la educación y que tenemos mucho para aprender en ese sentido.

— ¿La planificación es un sueño eterno?

—- Sí. En realidad lo ideal es ir trabajando. Es que ese sueño no se apague tomando lo que estábamos comentando anteriormente. E ir mejorando esos procesos. Porque sabemos y sobre todo porque trabajamos con dinámicas sociales que no es posible plasmar algo y que se desarrolle tal cual en la acción. Entonces es necesario seguir planificándolo y poniéndolo en concreción para poder ajustar aquello que es necesario. Y a veces también dar lugar a lo no previsto. A esos efectos que no se pensaban, que no se pudieron anticipar y que sin embargo cobran sentido y valen la pena recuperar.

— Lo digo como afirmación pero es una pregunta. Me haces pensar que la flexibilidad es una de las características más importantes del docente

—- Es una característica y habilidad muy importante en los docentes y creo que hoy en día también en los tomadores de decisiones y en quienes planifican políticas públicas. Durante mucho tiempo se pensó que los cambios podían desarrollarse de manera vertical. Como que alguien ideara y el resto del sistema educativo, por ejemplo, ejecutara o que un director tomara decisiones. Y sabemos que ese trabajo en cascada no logra los efectos que se esperan entre otras cuestiones porque en los escenarios de las instituciones educativas los docentes transforman esas reformas. Entonces precisamente hay que tomar esto como un dato empírico para ir trabajando en las formas de planeamiento.

De hecho vos que traes este tema de la cantidad de reformas, hay una base de datos muy reciente desarrollada por el Departamento de Educación de la Universidad de Stanford que ha hecho un relevamiento desde los años 70 hasta los 2000 y relevaron a nivel global 10.000 reformas educativas. Casi 100 pertenecen a la Argentina y tenemos que tener en cuenta que no es posible transformar los sistemas con reformas verticales así como tampoco las reformas o las iniciativas que se desarrollan de manera aislada en las escuelas logran escalar, logran tomar un rango mayor.

Ziegler acaba de publicar "Educar en red, guía para pasar de las buenas ideas a los cambios profundos en la escuela” (Ed. Siglo XXI)

— Lo que pasa es que si pienso que son 100 reformas educativas en la Argentina, estamos hablando de un rango de 30 años, son 3 por año, aunque sean de distintos lugares, es imposible que pregne eso.

— Sí, pero en realidad hay que ver cuáles son las experiencias que ellos relevaron, si hacemos una sistematización interna probablemente encontremos múltiples iniciativas y si nos ponemos a hacer memoria encontraríamos muchas experiencias que han intentado transformar el sistema educativo y que no siempre tuvieron el efecto que estaba previsto. Y por esa razón hay que pensar en alternativas para trabajar con los propios actores del sistema, con los directores, con los docentes en esos procesos de transformación.

— La promesa de una red es la horizontalidad, pero las reformas y las propuestas de los gobiernos generalmente son de una jerarquía, ¿cómo se resuelve esa tensión?

— Hay una tensión que va a seguir presente porque los sistemas educativos al menos aún forman parte de estructuras del Estado, que tienen esa organización vertical, esa burocracia; digo burocracia en el sentido más puro. Y las redes precisamente como decís son construcciones horizontales, pero que no desautorizan o que no neutralizan esa otra forma de organización, coexisten, pero la potencia que tienen esa construcción horizontal es que quienes tienen que tomar decisiones pueden estar más informados, tienen posibilidades de reaccionar más rápidamente y a la vez quienes están en el plano del terreno, quienes trabajan en el ámbito de las escuelas pueden ir viendo cuáles son los resultados, cuáles son las mejores alternativas y transmitirlas, hacerlas que crezcan, etc.

—- Hay un tema en el que hablas del libro que son los niveles intermedios: supervisores, técnicos, acompañantes, directores ¿son los olvidados de la política educativa?

— Muchas veces fueron pensados como la correa de transmisión, en esta estructura vertical pasaron a ocupar ese lugar. Viene también de esta idea de estructura piramidal y de esta orientación de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, que está como muy fuerte en nuestro sistema, en la forma de funcionamiento y es interesante porque esas figuras suelen ser las más estables en el sistema, así como son muy relegadas, son muy estables porque concursan, tienen cargos efectivos, etc. Por lo tanto, hay una potencia muy fuerte en esas figuras intermedias que también tienen bastante poder para dar lugar a que las iniciativas se lleven a cabo o para vetarlas. Entonces se está trabajando mucho en potenciar esos lugares intermedios y en hacerlos ocupar otro rol.

—- ¿Cómo funciona como red el Consejo Federal de Educación? Vos no tocás el tema en el libro, pero pienso en que son ministros que están todos a su nivel, en distintas jurisdicciones y que comparten sus experiencias.

—- Pueden constituir una red muy potente porque, de hecho, la idea para que funcione una red es precisamente un conjunto de personas que tienen distintas inserciones, pero en algunos casos responsabilidades compartidas y que trabajan en pos de un objetivo común. Podrían trabajar perfectamente de esa manera y sería muy potente. En general, cuando uno habla con ministros de educación plantean que en esos espacios también se dan otras dinámicas que tienen que ver con dinámicas políticas, con cuestiones de financiamiento, presupuesto u otras tensiones que dificultan un trabajo que sea de corte más horizontal.

Pero a la vez hay experiencias, sobre todo en momentos muy excepcionales, que ese espacio ha funcionado así. Por ejemplo, el momento de la pandemia ha sido claramente un momento muy crítico donde hubo que tomar decisiones bastante inauditas y se han nutrido de esas experiencias de una manera bastante más horizontal. Y diría que ahora también hay una oportunidad muy importante, tanto en el escenario del Consejo Federal como en el resto del sistema educativo, para abordar la problemática de la violencia que está ocurriendo en las escuelas, con los últimos acontecimientos que todos conocemos. Ha abierto un problema inédito que no se resuelve con un acto administrativo y donde hay que apelar a la experiencia que se está acumulando y también algunos acuerdos que inclusive trascienden estos cuerpos intermedios o los ministros o los directores también involucran a familias, a la comunidad educativa y ahí hay una oportunidad muy importante para pensar en una trama de otro orden.

—- ¿Cómo es una red escolar?

—- Una red escolar puede tener diferente organización según el tipo de problema que atienda. Por ejemplo, si pensáramos en armar una red para coordinar mejor el pasaje de los chicos de la escuela primaria a la secundaria, que suele ser una problemática bastante frecuente y que es un tema que las escuelas abordan, se podría trabajar entre directores de escuelas de los diferentes niveles educativos, sería ideal que estuvieran también esos equipos intermedios y también los docentes involucrados en esa cuestión. La red se estructura según la problemática, en particular no es un fin en sí mismo, es un medio; es una tecnología que se elabora para responder a alguna problemática. Otra posibilidad, hablando de alfabetización, podría estar vinculada a conectar docentes de diferentes instituciones que estén a cargo de la alfabetización, por ejemplo, en el primer ciclo de la escuela primaria, que trabajaran con las experiencias de lectura y escritura en esos primeros grados. Realmente es un armado artesanal, podríamos decir.

— Antes te dije que la planificación es un sueño eterno. Le robo de nuevo el título a Andrés Rivera y quiero preguntarte si una red es un sueño eterno, sobre todo porque muchas veces en un colegio, en una escuela, no se quieren mostrar debilidades interescolares e intraescolares. ¿Cómo se puede generar confianza en un espacio así?

—- La confianza es un componente fundamental para que una red pueda funcionar. Es uno de los requisitos, así como decía hace un rato que hay que tener objetivos comunes, que no es solamente un agrupamiento de personas, que hay que tener un foco y un alineamiento alrededor de ese foco. La confianza es algo que es bastante escaso en el sistema educativo, porque hay una tradición de evaluación en términos de control, de sanción, y por lo tanto hay que derribar algunas cuestiones casi culturales para poder trabajar de una forma más horizontal.

En relación con esta metáfora de lo eterno, lo podemos tomar en sentido metafórico, por supuesto, y pensar que el diseño no termina, pero es importante que una red tenga propósitos y que puede tener algún punto donde ya cumple su cometido y se desarma. No necesariamente tenemos que pensar en una estructura permanente, podemos armar otras redes, podemos participar en otras de manera simultánea.

— ¿Cómo haces para que una red no quede en un mero artilugio retórico o burocrático?

— En primer lugar, tiene que tener objetivos claramente fijados, en este sentido como te decía, armamos una red porque necesitamos conectar el fin de la escuela primaria con el inicio de la secundaria, porque tenemos que trabajar sobre procesos de alfabetización, o queremos abordar la inclusión de la IA, por ejemplo, en las prácticas escolares. Es importante también fijarse algunas metas, aunque sean cuestiones como pequeñas, pero que sean tangibles, por eso esta idea de pasar de las ideas a la acción no es un espacio para encontrarse, hablar indefinidamente o hacer catarsis, sino para ir trabajando en algunas alternativas, que inclusive se pueden ensayar opciones, llevarlas a cabo en el escenario de la escuela, en las aulas, ir volviendo a la red con esas evidencias, ajustándolas, etc.

— Siendo una red interescolar, ¿Cómo se genera? ¿Director con director? ¿Cargo con cargo? ¿Cómo se produce luego conocimiento a partir de esos intercambios?

—- En general se desarrollan a través de pares que se van conectando, muchas surgen de manera bastante espontánea, no hay una planificación deliberada, pero se van gestando, y una cuestión que es ideal es ir documentando esa experiencia, y sobre todo tiene que haber alguien que la motorice. Algunos lo denominan coordinadores, o puede ser una propia integrante de la red que asume esa función, pero es sumamente importante porque una de las cuestiones que ocurren en las escuelas es que hay muchas urgencias, se trabaja corriendo, detrás de lo inmediato, y poder sostener a largo plazo es una de las cuestiones fundamentales a sostener. La red sirve, entre otras cuestiones, para no dejar en el olvido esas experiencias porque siempre emergen otras prioridades.

—- Mencionaste situaciones de violencia que se están viviendo en la Argentina, que lamentablemente hace muy poquito tuvimos el caso de hasta un asesinato en el colegio. ¿Cómo se puede acompañar a un colegio desde una red en ese sentido? ¿Qué aprendizajes, o qué acompañamientos, o qué saberes se pueden combinar para encontrar una remediación previa?

—- Frente a este problema que es crítico, que nos deja sin instrumental prácticamente, porque podría decir que casi de manera afortunada en Argentina no teníamos antecedentes en este sentido, estas problemáticas nos llevan a tener que explorar opciones ahí donde todavía no tenemos experiencia. Por lo tanto, creo que una forma de trabajo está vinculada con conectar a los directores, conectar también especialistas en el área de adolescencia, de salud mental, inclusive también poder trabajar con las familias, porque esto requiere una labor de muchos consensos, acuerdos que van por fuera de la escuela, que atraviesan fuertemente la escuela, pero que van también por fuera.

Hace unas semanas atrás, justo cuando había ocurrido el asesinato en Santa Fe, estábamos hablando de este libro “Educar en red” en una escuela y comentábamos que al otro día todas las escuelas que estaban en la zona donde estábamos hablando de este libro iban a tener que enfrentar el mismo problema, que era abordar con las familias que estaban sumamente angustiadas cómo abrir la escuela después de ese evento. Y la verdad que lo mejor que podemos hacer es empezar a conectarnos, empezar a buscar alternativas conjuntamente y ver aquellas experiencias que se van desarrollando en algún ámbito y que puedan tomarse en otros con las adaptaciones necesarias que puedan recuperarse. Nosotros tenemos una tradición de pensar que cerramos la puerta del aula y trabajamos solos, o la famosa frase que cada maestrito con su librito. Y la verdad que pese a que tenemos un sistema desigual, fragmentado, con problemáticas muy heterogéneas, hay denominadores comunes, y desde ese lugar hay que construir colectivamente.

— ¿Cómo es de acá en adelante? ¿Estás viendo que hay generación de redes? ¿Qué esperás que se dé en los próximos años?

—- Creo que todavía estas iniciativas tienen mucho para crecer, sobre todo empezar a generar otra cultura de trabajo institucional y en el gobierno del sistema educativo.

Hay redes presentes en nuestro país a escala global, hay muchos países en donde se está trabajando en el ámbito educativo de esta manera, estamos en un momento muy propicio.

Sin embargo, todavía hay una forma de trabajo que tracciona en otra dirección, y como todo proceso social llevará su tiempo, creo que la experiencia de redes en otros ámbitos puede ser un acelerador, porque también hay algo de la cultura de este tiempo, que nos está marcando que el trabajo de manera abierta, colaborativa, así como en el mundo de las high tech, se comparte, se trabaja con código abierto, se comparten las soluciones, etc., esto empieza a atravesar otros campos y está llegando el momento que en la educación también nos hagamos eco.

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