La ciencia es eso que nos pasa mientras estamos haciendo otras cosas es el título de un libro (Siglo XXI) del Doctor en Ciencias Biológicas y neuro divulgador Diego Golombek; y no hay nada más cierto en esta idea de comprender que la ciencia nos atraviesa y nos permite entender el mundo que vivimos.
Golombek siempre recuerda el potencial de la curiosidad en los niños más pequeños y cómo la fascinación por los experimentos fomenta un aprendizaje único donde la prueba y el error son parte del proceso.
Un laboratorio en casa puede ser un espacio lúdico para fomentar nuevas ideas y preguntas y en especial para crear una oportunidad de conexión con ciertos conocimientos durante el receso escolar.
Compartimos cinco experimentos para jugar en familia, siempre teniendo en cuenta las medidas de seguridad correspondientes para cada edad y sugiriendo el acompañamiento de un adulto responsable.
1. Humpty Dumpty y la densidad
Con tan solo dos vasos de agua, sal y dos huevos crudos se puede aprender sobre por qué un huevo se hunde o flota.
Mientras que un vaso con agua dulce/ de la canilla el huevo se hunde, en agua saturada de sal el huevo va a flotar mágicamente. Aprender sobre el concepto abstracto de la densidad es interesante para que niños y niñas puedan entender que objetos idénticos se comportan diferente según el medio en el que se encuentren.
Incluso es un gran disparador para hablar del mar y las piscinas y el arte de aprender a flotar. ¿Y qué pasa si hacemos el experimento con aceite, jarabe o alcohol? Un mundo de preguntas que se abren con muy pocos elementos que tenemos en el hogar.
2. Es la hora de la física
Con una botella transparente, agua, aceite vegetal, colorante alimentario y tabletas efervescentes se puede crear una linterna de lava casera que puede ser hipnótica.
El aceite y el agua no se mezclan por sus densidades y polaridades moleculares, pero cuando se añade una tableta efervescente, las burbujas de gas arrastran gotas de agua hacia la superficie, creando el efecto de una lámpara de lava.
Niños y adultos pueden observar tres conceptos científicos simultáneos y descubrir lo divertido de la química orgánica: la inmiscibilidad de líquidos, la densidad relativa y las reacciones químicas que producen gases.
3. ¡Un arcoiris en un vaso!
Necesitamos un vaso de agua, un espejo pequeño, una linterna o luz solar directa y una hoja o pared blanca.
Si colocamos un espejo dentro de un vaso de agua e iluminamos con una linterna en ángulo, la luz se refracta y nos ofrece un espectáculo de colores proyectando un arcoiris en un espacio blanco.
Aprender sobre la refracción invita a hablar sobre la luz, la naturaleza, el sol, la lluvia e incluso los colores y sus longitud de onda diferentes para entender por qué se separan y crean un arcoíris al atravesar medios con distintas densidades.
4. Un globo que no explota
Para este experimento vamos a necesitar globos, agua y una vela o encendedor. De más está decir que la supervisión adulta es obligatoria en un experimento que incluya una llama.
Se trata de aprender sobre física. Si se acerca una llama a un globo inflado con aire, explota instantáneamente. Pero si un globo está parcialmente lleno de agua puede resistir la llama sin explotar. ¿Por qué? El agua dentro del globo absorbe el calor de la llama por conducción térmica, evitando que el látex alcance su temperatura de degradación y haga ¡bum!
Este experimento invita a repensar cómo el cambio de ciertas condiciones crea nuevas realidades y cómo diferentes materiales responden distinto al calor. La importancia del agua en la regulación de la temperatura también sirve para hablar del propio cuerpo, la sudoración, la humedad de las ciudades y miles de temas que vuelven a vincular a la ciencia con lo cotidiano.
5. El volcán que asombra
Un clásico: el volcán de bicarbonato nunca deja de sorprender. Pensemos en la naturaleza y en cómo avanza la lava sobre el terreno y cómo se detienen todas las miradas ante un espectáculo único de fuego.
Al mezclar bicarbonato de sodio (una base) con vinagre (un ácido) se logra una reacción química efervescente que no deja de sorprender. Incluso se puede sumar algún tipo de colorante que permite recrear el efecto del fuego.
Al mezclar ambos productos se libera dióxido de carbono en forma de burbujas provocando que todos los niños lo quieran ver una y otra vez. Más allá del entretenimiento visual, es un experimento útil para entender reacciones naturales como así también para jugar con hipótesis y evaluar ¿qué pasa si uso más vinagre? ¿Qué ocurre si uso más bicarbonato? ¿Por qué se forman las burbujas?
Es importante tomar medidas de seguridad para que los más chicos puedan observar y aprender sin riesgos.
Estos cinco experimentos permiten que niños y niñas sean protagonistas de su aprendizaje a través de las preguntas y la observación. La curiosidad y el pensamiento crítico son habilidades claves que pueden ser divertidas en todo momento.