Padre Mariano del Río, vicario general de la diócesis de Morón: “Escuchar a las nuevas generaciones es el camino”

El sacerdote participó en la Jornada de Educación y Valores que se realizó en el auditorio de Ticmas dentro de la FIL de Buenos Aires. Ahí conversó sobre la formación eclesiástica y la educación juvenil

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El Padre Mariano del Río, vicario general de la diósesis de Morón, habló en el auditorio de Ticmas dentro de la FIL de Buenos Aires. (Agustín Brashich/Ticmas)
El Padre Mariano del Río, vicario general de la diósesis de Morón, habló en el auditorio de Ticmas dentro de la FIL de Buenos Aires. (Agustín Brashich/Ticmas)

El Padre Mariano del Río asistió al auditorio de Ticmas dentro de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires para hablar dentro de la charla “La escuela como misión”, en la que desglosó varios puntos sobre el trabajo de la diósesis de Morón.

En la charla que condujo Agustín Grizzuti dentro del auditorio de Ticmas, el sacerdote habló sobre la formación eclesiástica, los valores que se buscan transmitir desde la iglesia, así como la escucha de los jóvenes y la incorporación de nuevas tecnologías.

-Recientemente vicario general de la diósesis de Morón, antes vicario de Educación. ¿Cómo fue esa transición?

Padre Mariano del Río: Mucho conocimiento y crecimiento en toda la parte del mundo de la educación y eso llevó a que el obispo decidiera que lo acompañe como vicario.

-En este momento tan particular de la Iglesia, donde hablamos de sinodalidad, de apertura, de salida, ¿cómo interpreta esta lectura sinodal la diócesis de Morón?

Padre Mariano del Río: En primer lugar, la diócesis de Morón es una de las primeras diócesis en el país, creo que fueron cinco diócesis al comienzo, que inició su proceso de Sínodo diocesano. Monseñor Vázquez llegó a la diócesis y dijo “nuestro primer desafío es hacer el primer sinodo de Morón”, y realmente fue un espacio de muchísimo encuentro y riqueza para no solamente un evento sinodal -que nos habla de ponernos a escuchar, ponernos a pensar, ponernos a discernir-, sino para ir impregnando a la Iglesia de una nueva forma de ser, una forma muy propia de ella desde siempre, pero que quizás los tiempos van tomando distintas acentuaciones y que hoy el acento sin duda es como lo marca el Papa Francisco, la dimensión de la escucha, la dimensión de la conversación en el espíritu, el lugar de poder escuchar a todos y que todos sean protagonistas, la comunión, la participación, la misión. Así que mucho de mi trabajo tuvo que ver con el Sínodo Diocesano y hoy como vicario general, animándolo también desde el Consejo de Pastoral.

-Y poniendo un oído en lo que dice la comunidad, ¿si tuvieras que elegir una o dos cosas que sientas que le duelen a tu diócesis, cuáles serían?

-Padre Mariano del Río: ¡Qué difícil! Cuando hablamos de la diócesis no hacemos una mirada adentro, sino hablamos de esta parte del pueblo de Dios que camina en un territorio concreto. Me parece que dos cosas que nos duelen mucho es la falta de encuentro social. Creo que nos cuesta mucho escucharnos, creo que nos cuesta mucho conocer lo bueno que el otro tiene para darme. Y desde ese lugar, caemos en el aislamiento, la desvinculación, y lo que algún teólogo llamaría la disolución social. Eso creo que es uno de los primeros dolores. Y por otro lado, creo que hoy no nos puede doler más otra cosa que es el sufrimiento de muchos, de muchas personas que se quedan afuera de lo básico, de lo necesario, que ciertamente no es un problema que afrontamos hoy, sino que hace muchos años venimos acompañando esa realidad, intentando buscar diversos caminos que puedan hacerse cargo del hermano que sufre.

(Agustín Brashich/Ticmas)
(Agustín Brashich/Ticmas)

-¿Sientes que hay una identidad de la Iglesia a nivel nacional, global, en tu diócesis? ¿O puedes rescatar una gran identidad que las une?

-Padre Mariano del Río: Creo que la identidad global de la Iglesia sería muy largo poder definirla. Pero hoy la síntesis muy plena nos da la palabra o el nombre del Papa Francisco. Mirar su magisterio, mirar sus actitudes, mirar su invitación a la Iglesia a abrir su corazón al espíritu y desde allí transitar caminos nuevos. Una Iglesia en salida, lo dice él, una iglesia hospital de campaña, una Iglesia que no tiene nada que ver con una aduana, sino que abraza y que recibe y sale a buscar. Es la identidad del momento que le toca vivir a la Iglesia en este tiempo y en los desafíos de este momento de la historia. Y te diría que en la diócesis de Morón buscamos encarnar mucho esa dimensión. En las escuelas, hace ya muchos años atrás, hicimos un encuentro para docentes donde empezamos a inaugurar una costumbre al inicio del año, participaron muchísimos -más de 2 mil serían- y el nombre que elegimos para ese encuentro fue “escuela hospital de campaña”, entendiendo que la escuela es el lugar donde no solamente vamos a asimilar conocimientos, sino que es el lugar del encuentro para recibir la vida como la vida viene. Y esa vida hay que hay que sanarla, hay que fortalecerla en sus vínculos, hay que darle una mayor búsqueda de plenitud.

-Sin querer, estás mencionando uno de los compromisos del pacto sobre que tiene que ser una escuela de acogida, que reciba, que reciba a todos y especialmente que escuche.

-Padre Mariano del Río: Uno de los compromisos del pacto es la escucha a las nuevas generaciones. Concretamente, creo que ahí está uno de los desafíos que tenemos que afrontar. El otro día, en una de las escuelas de la diócesis me contaba su párroco que se encontró con chicos de los distintos cursos en los quienes se descubría como una vocación de liderazgo innato. Y un poco para encarnar esto del pacto educativo, empezar a escuchar verdaderamente lo que los jóvenes sienten, piensan, buscan, les pasa. Y en esto del momento histórico que vivimos y demás, el párroco les pregunta que cómo ven al país; y los chicos a diferencia de lo que él esperaba, me decía, le dijeron que tenemos que tener paciencia. Y le dijeron que los adultos acusamos a los jóvenes, y que ellos le dijeron que “los adultos quieren todo rápido”, pero la verdad es que me pareció una escucha interesante. Creo que el camino de la escucha sinodal y el pacto es el que nos abre la puerta a todos los nuevos horizontes que estamos llamados a a que nos desafían.

-¿Cuáles son los programas o cómo se proyecta dentro de una diócesis tan importante como la de Morón la capacitación a los directivos de los colegios diocesanos y a su vez a los propios sacerdotes?

-Padre Mariano del Río: Sí, son distintos niveles de formación. Creo que los cambios que pretendemos o que esperamos no se suscitan en esto que nos decían los chicos de un día para otro. Tenemos que animarnos a emprender procesos y procesos de continuidad y procesos que sean serios. En la diócesis de Morón desde hace más de 10 años, el primer desafío que asumimos desde la Junta Regional de Educación (JURE) fue el desafío de la formación, que partió desde una realidad el conocimiento, de la escucha de lo que verdaderamente sentía y le pasaba a cada directivo, a cada docente, a cada una de las instituciones, a los representantes legales de la entidad propietaria del Obispado de Morón, y eso empezó a generar personas que tienen una sintonía de pensamiento, que cuando hablamos de la escuela entendemos la escuela no de una forma uniforme, porque no es eso lo que buscamos, pero sí entendemos que la escuela tiene desafíos comunes y que en esos desafíos comunes somos muchos los que podemos trabajar para poder lograr esa transformación que esperamos. Voy a hacer en esto quizás un poco desafiante, no te puedo decir que estamos contentos con la escuela que somos, no solo en la diócesis de Morón, sino te diría en general. Aspiramos a muchas más cosas, a a sueños mucho más grandes. Queremos que la escuela es un lugar de crecimiento, que es un lugar de recibir la vida, pero también es un lugar donde tenemos que dar posibilidades y el mundo de hoy está hablando de temas que en la escuela no lo hablamos, que los libros de texto no los incorporan. El otro día estaba en una cena con con familiares y los más jóvenes me introdujeron en el mundo de la inteligencia artificial y yo fui a la escuela que hablamos de inteligencia artificial en la escuela y no encontré mucho. Al revés, vas a la escuela y se dice que se consiga un libro para la semana que viene y me parece que la vida hoy está pasando por otro lugar. Nos tenemos que formar en ese lugar. Creo que los sacerdotes también tenemos que hacer un gran camino en esto. Se ha incorporado mucho la dimensión educativa en la formación de los sacerdotes más nuevos. Todos ellos trabajan en colegios y se formaron para esto, pero creo que tenemos que crecer en esta nueva forma de de comunicarnos.

El Padre Mariano del Río, vicario general de la diósesis de Morón, junto con Agustín Grizzuti en el stand de Ticmas dentro de la 48° FIL de Buenos Aires.
El Padre Mariano del Río, vicario general de la diósesis de Morón, junto con Agustín Grizzuti en el stand de Ticmas dentro de la 48° FIL de Buenos Aires.

-¿El avance tecnológico pasa dentro de la iglesia? A veces parece que los equipos de comunicación que son nuevos en la mayoría de la diócesis trabajan aparte de la pastoral educativa. ¿Cómo te imaginás vos en el corto, mediano, largo plazo, el trabajo entre las distintas áreas de la diócesis por un solo objetivo?

-Padre Mariano del Río: Me encantaría tener la respuesta exacta. Creo que es un camino de búsqueda. Yo creo que en su momento el cardenal Bergoglio en su homilía en el encuentro de Aparecida de los obispos -que fue de alguna manera quien lo que marcó el pontificado del Papa Francisco y el ritmo de la Iglesia en Latinoamérica- dijo algo que a mí me gustó mucho que es “el Espíritu Santo es armonía”. Si me preguntas y quizás me meto en un tema más espiritual, pero creo que lo que primero me me gustaría y sueño es que todas las áreas pastorales se dejen guiar por la armonía del espíritu, porque esto no es algo que pueda imponerse, sino que tiene que empezar a suscitarse como convicción en la vida y en el corazón de cada persona. La verdad que es un desafío muy grande para las áreas pastorales, es un desafío muy grande para las diócesis, es un desafío muy grande también para nuestras escuelas. Ceo que el el camino va por otro lado. Hay que encontrarse más, hay que aprender caminos nuevos, hay que aprender formas de diálogo con la cultura que nos lleven a a poder abordar estos temas que estamos viendo.

-Hay una crisis dentro de las diócesis de cómo el brazo ejecutor de nuestros directivos y de nuestros docentes termina siendo tal vez no reproductor del carisma. ¿Cómo te parece que podríamos encarar todos como iglesia? Especialmente en los colegios, este mantenimiento del carisma, con los nuevos desafíos, con los nuevos profesionales, con los nuevos directivos e incluso con las nuevas familias.

-Padre Mariano: Primero te digo una cuestión de definición, me parece eue lo que dices es muy claro. Yo creo que los carismas no hay que mantenerlos, este se tienen que renovar. La fidelidad al espíritu es justamente dejarse transformar, dejarse renovar y dar respuestas nuevas a tiempos nuevos, a problemáticas nuevas, a búsquedas nuevas y a sueños nuevos. A veces creemos que la conservación de algunas situaciones o marcos nos dan una seguridad, que es lo que tenemos que guardar como una cajita de cristal que no se debe romper. Y ahí solo nos podemos mover en lo propio. El espíritu es la apertura, es dejar que el viento sople y es dejarte interpelar por la realidad y por lo que pasa para, desde tu convicción, de tu carisma, de lo que te anima a tu vida, poder dar una respuesta a lo que al otro le pasa, lo que el otro vive, lo que el otro está necesitando. Entonces creo que la búsqueda es un proceso de transformación más que de conservación.

-¿Está habiendo una refundación de nuestras propias maneras de educar y de hacer pedagogía?. ¿Cómo te parece que se puede llegar a engarzar esta idea nueva de lo digital en los colegios donde todo es análogo?

-Padre Mariano del Río: Mirá, yo soy tan anacrónico en este tema que todavía a veces cuando tengo que preparar un tema me lo imprimo en papel para verlo. No termino de acostumbrarme a la pantalla, aunque hago el esfuerzo para poder lograrlo porque es una búsqueda personal que tengo. Pero entiendo que el riesgo es querer meter el formato papel, por decirlo de alguna manera, en un formato digital. Yo creo que tenemos que enseñar a pensar digitalmente, a pensar de otra manera. Vivimos en otro mundo, se piensa de otra forma. Los chicos este saben que aprietan un botoncito y aparece todo lo que quieren. Entonces tenemos que empezar a pensar desde esa perspectiva. Obviamente tenemos un gran desafío que es el de la humanización que habla tanto el pacto educativo, donde dice la persona en el centro. Y ese desarrollo tecnológico también debe ir acompañado de una mejor forma de vida y tiene que ayudarme a mí a vivir más plenamente como persona. Ese es el equilibrio que tenemos que buscar en las escuelas, pero no el de meter todo en un formato antiguo, en una forma nueva, sino aprender a pensar diferente.

-Una última pregunta. Sobre el Pacto Educativo Argentino, ¿cuál de los siete compromisos te parece que habría que darle una vueltita de tuerca para que lo entendamos mejor?

-Padre Mariano del Río: Lo dije al principio, es escuchar la persona en el centro y escuchar a las nuevas generaciones. Todavía no escuchamos mucho. Nosotros todavía escuchamos mucho nuestras propias recetas, no quiero decir que no sean importantes y buenas y correctas muchas veces, pero creo que la escucha a las nuevas generaciones, que el Papa le da tanta importancia es el camino. También generar instrumentos, espacios, ámbitos que puedan contener esa esa realidad. La diócesis de Morón hizo el Pacto Educativo diocesano asumiendo el Pacto Educativo global y estamos trabajando en alianza permanente con el Movimiento Pontificio Scholas Ocurrentes. Hicimos el encuentro de Escuelas de Ciudadanas o Construcción de Ciudadanía. Y bueno, participaron cerca de 500 jóvenes, una semana de clases todos juntos, chicos de escuelas del Estado, de gestión oficial, de gestión privada, confesionales, no confesionales. Y no hubo un joven que no dijera “que bueno que estuvo esto”, y no hubo un adulto que no quedara impresionado con la actitud que tuvieron los jóvenes en eso. De manera que creo que por ahí va la cosa. Además, ese pacto, ese encuentro en una universidad que es la Universidad de Morón, por lo que muchos chicos decían estaban impresionados porque era la primera vez que estaba en una universidad y no sabían que podían acceder ahí. Entonces ahí creo que quizás solo escuchar eso nos habla de para qué estamos y por dónde va el camino.