
El Instituto Gumersindo Esquivel tiene una historia de 75 años. Fundado en 1947, actualmente recibe a más de 1.500 estudiantes en tres niveles: inicial, primario y secundario, que cuenta con las especializaciones de bachiller en Economía y Administración y bachiller en Ciencias Naturales. Es un colegio tradicional de la ciudad de Eldorado, Misiones, una ciudad que dista a 200 kilómetros de Posadas y a 100 de Puerto Iguazú.
Con un foco completamente dedicado al estudio, en el Gumersindo casi no hay ausentismo docente, las horas libres se cubren con trabajos y los chicos nunca se van antes: cada minuto es una oportunidad de aprendizaje. El lema del colegio es que los estudiantes sean “Ejemplo de buen comportamiento y estudio a toda hora y en todo lugar”.
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Desde este año, incorporaron el uso de la tecnología en el aula con Ticmas, una solución integral para la educación que, por medio de una plataforma simple y flexible que funciona en cualquier dispositivo —teléfonos celulares, computadoras, tablets— pone a disposición de los docentes y estudiantes miles de secuencias didácticas para trabajar dentro y fuera del aula. “Guau, mirá, es como Instagram”, decían maravillados los chicos de tercer año cuando lo empezaron a usar. Este es sólo uno de los muchos cambios que este colegio de mente abierta y moderna impulsó desde comienzos de la cuarentena, al comprender que la transformación educativa era imparable.

“La pandemia nos fue abriendo camino”, dice ahora Lurdes Plettenbacher, directora de Estudios del Gumersindo y profesora de Sistemas de Información Contable. “Los profesores nos vimos en la obligación de incorporar la tecnología y nos fuimos habituando a trabajar distinto. De hecho, nos sorprendió que algunas profesoras de muchos años de antigüedad fueron las primeras que se anotaron a los talleres y les dijeron a los chicos ‘Yo voy a aprender con ustedes’. Fue una experiencia muy linda de docente y alumno”.
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—¿Qué expectativas tienen en relación al uso de la plataforma por parte de los estudiantes?
—Los que ya comenzamos a usarla, vemos una gran motivación por parte de los chicos. Para ellos es mucho más natural. Es a lo que están acostumbrados; se manejan mucho mejor que nosotros. Están muy contentos. Ellos siempre trabajan de manera colaborativa y nosotros creemos que es una hermosa oportunidad para afrontar el proceso de enseñanza-aprendizaje con otras herramientas que lo faciliten y lo fortalezcan.
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—¿Qué características tiene el colegio en cuanto a la implementación de enfoques modernos?
—Nuestro próximo objetivo institucional es tener un aula maker. La escuela está abierta a todas las posibilidades y en mi materia trabajamos con la Fundación Junior Achievement. En este sentido, creo que no va a haber ningún inconveniente con la aplicación de la tecnología. Ni de parte de los alumnos ni tampoco de parte de las familias, porque sienten que sus chicos están atendidos, que siempre tratamos de llevarles lo nuevo, aquello que sirva para el desarrollo personal integral, para que les permita insertarse en el medio laboral y puedan continuar sus estudios universitarios.
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