Avanzan las obras en la escuela técnica de la UBA en Lugano

Inauguraron el segundo pabellón de la institución, que incluye laboratorios, talleres y aulas. Las características que la distinguen de los otros colegios de la universidad

La escuela técnica de la UBA en Villa Lugano terminó la segunda etapa de obras. Esta semana inauguró el segundo pabellón, que tiene una superficie de 1.000 metros cuadrados, contiene los laboratorios de Ciencias Naturales, dos laboratorios de Informática, el taller de automatización y cinco aulas.

La escuela abrió sus puertas en 2015 con el objetivo de brindar herramientas a una población vulnerable de jóvenes que viven en la zona, para que luego se logren insertar en el mercado laboral. "Esta escuela representa el proyecto que más me llega al corazón en estos cuatro años de gestión. Nuestro sueño era lograr que la universidad llegara a los barrios más vulnerables. La escuela es un hito fundamental. Es el proyecto de la inmensa mayoría de la UBA", dijo Alberto Barbieri, rector de la universidad, durante la inauguración.

El avance se suma a la primera etapa cumplida en 2016, cuando se finalizó una obra de 3.000 metros cuadrados, que incluía la entrada a la escuela, un gimnasio cubierto, el patio externo, la galería de comunicación, el primer pabellón con ocho aulas, un taller de fabricación y uno de electrónica.

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Durante la inauguración, los alumnos expusieron algunos de sus trabajos

Los 310 alumnos que hoy cursan gozarán de las nuevas obras. Durante la inauguración, los chicos de cuarto año brindaron una muestra para las autoridades de la universidad. Presentaron sus trabajos en los talleres de automatización y sorprendieron al manipular un robot a través del celular y al desplegar una máquina neumática programada para hacer separación de productos.

En el laboratorio, también mostraron los avances de una investigación que realizan sobre los frutos del painero, más conocido como palo borracho. Indagan en sus propiedades y posibles usos.

La escuela técnica de Lugano tiene algunas características que la distinguen de las otras secundarias de la UBA. Es el único que no toma examen de ingreso y acepta repitentes. A su vez, cada alumno tiene la posibilidad de desandar su propio recorrido académico y el régimen de promoción es más flexible. Las materias que no lograron aprobar se siguen cursando hasta lograr la acreditación.

Todas estas particularidades, dicen, sin resignar calidad educativa. "El mandato fue alcanzar inclusión social con calidad educativa y la exploración de nuevas líneas de acción para la escuela secundaria. Queremos garantizar el derecho a una educación de calidad ante el preocupante flagelo de la deserción escolar", explicó Miguel Marzullo, rector del colegio.

En su pedagogía del día a día apuesta a proyectos interdisciplinares en las que distintas materias confluyen y se le exige al estudiante un mayor protagonismo. Se trabaja en "clases múltiples" con varios alumnos reunidos en mesas y la orientación de un profesor que circula entre ellos. En dos años, la primera tanda de graduados recibirá el título de Técnico en Tecnología de la Información y Comunicación o de Técnico en Mecatrónica (robótica).

Ya más avanzado 2018 se terminarán las obras en la institución. Falta finalizar la construcción del tercer pabellón y el edificio de servicios (área de gobierno, comedor, biblioteca, gabinetes). También tendrá un centro de atención primaria de salud que prestará servicios las 24 horas a los vecinos de la zona. Cuando la tercera etapa quede inaugurada, el edificio tendrá una superficie total de 6.200 metros cuadrados.

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