Los desafíos de los productores de cara a la próxima campaña agrícola: precios bajos, costos al alza y Niña al acecho

El nuevo ciclo comenzará en apenas tres meses y se proyecta como de baja o nula rentabilidad, según los especialistas

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Aunque no tan severa como en 2023, hay temor a un regreso de "La Niña", un ciclo de escasas precipitaciones
REUTERS/Agustin Marcarian
Aunque no tan severa como en 2023, hay temor a un regreso de "La Niña", un ciclo de escasas precipitaciones REUTERS/Agustin Marcarian

Todavía falta cosechar la mayor parte del maíz sembrado e iniciar la recolección de la soja del actual ciclo, pero los productores ya piensan en la campaña granaria 2024/25, que empieza con los cultivos de invierno y el trigo como protagonista.

Los agricultores hacen números en un contexto de incertidumbre climática y de precios y de costos aún al alza. Deberán hacer sintonía fina para alcanzar una rentabilidad que, en buena medida, dependerá de los rendimientos y de contar con planes alternativos de siembra y rotaciones.

Así surge de la consulta que Infobae realizó a analistas del mercado de granos y en temas agroclimáticos, quienes coincidieron en señalar lo desafiante que será la próxima campaña.

“En términos de precios internacionales estamos en un escalón abajo de lo que veníamos viviendo en los últimos años, porque se ordenó la oferta y la demanda de la gran mayoría de los principales productos que produce y exporta la Argentina”, tanto para soja como para el maíz, dijo Sebastián Salvaro, analista de mercados agrícolas y director de la consultora AZ-Group.

En años anteriores, al comienzo de la guerra entre Rusia y Ucrania, hubo mucha presión de países como China y otros de gran población, que compraban más granos por cuestiones de seguridad alimentaria, en momentos de poca oferta, así como fertilizantes y agroquímicos, cuyos valores superaron en gran magnitud sus registros históricos, recordó Salvaro. Para la campaña 2024/25, agregó, “los precios de los productos que va a vender el productor se acomodaron muy rápidamente a este nuevo escenario de oferta y demanda, producto también de los fondos especulativos que ya se vendieron fuertemente, lo que ha generado una distorsión respecto de cómo se están comprando los insumos”.

Sebastián Salvaro, analista del AZ Group: mala expectativa de rentabilidad
Sebastián Salvaro, analista del AZ Group: mala expectativa de rentabilidad

¿Cómo se traslada ese panorama a la Argentina? “No tenemos que dejar de ver que se está pensando en esta campaña presupuestando con precios promedio y, en algún caso, por sobre el promedio en los últimos 10 años”, advirtió Salvaro.

Costos argentinos

En cuanto a la estructura de costos de producción, el analista apuntó que se espera una baja cercana a 30% en agroquímicos, que debería ser rápida. Pero, alertó, “están los costos de transacción que ofrece Argentina: el impuesto PAIS y las brechas cambiarias que todavía no se alinearon hacen que sea mucho más lenta la estructuración de los costos a nivel local”, que para productores de países vecinos.

Salvaro citó los costos de labores y gastos comerciales, influenciados por la apreciación cambiaria. “Pagar una siembra o una pulverización actualmente vale casi 40% más que en los últimos años y está muy por arriba del promedio histórico, porque la agricultura argentina está sufriendo también inflación en dólares. De la única manera que baje, es si el tipo de cambio corre rápidamente y cuando el productor venda los productos futuros o disponibles tenga una oportunidad de que se licue algún costo”, explicó.

Esa inflación en dólares, en términos de resultados esperados, implica situaciones muy diversas para distintos eslabones de la cadena, por el peso que tiene el costo comercial. “A medida que el productor está más lejos de los puertos, se encarece muchísimo. Esto impacta sobre el resultado esperado de los productores, y vale para todos los productos”, precisó.

“La rentabilidad esperada para la campaña que viene es muy mala” (Sebastián Salvaro, analista de AZ Group)

En la visión de Salvaro el cultivo más golpeado sería el maíz. “Por eso se piensa en una campaña en que habría más a soja, aunque tendríamos que tener más claro primero el cierre de la campaña 2023/24, y, sobre todo, si en la campaña 2024/25 nos va a acompañar una nueva Niña (ciclo seco) o no, porque, productivamente, eso define también cómo construir las rotaciones. Por eso, la rentabilidad esperada para la campaña que viene es muy mala”, vaticinó. De hecho, prosiguió, “es negativa en la gran mayoría de los casos”. Y se detuvo en el costo de los arrendamientos. “El alquiler de los campos es un ítem donde el productor puede gestionar, dentro de un mercado extremadamente maduro de la agricultura argentina”, opinó.

El trigo será el gran protagonista de la campaña de invierno
El trigo será el gran protagonista de la campaña de invierno

También mencionó otra limitante de la campaña. “En la Argentina es muy difícil construir una conversación con alguien que esté pensando más allá de 3 a 6 meses, porque los financiamientos que estamos viendo son muy cortos y eso hoy a la agricultura no le sirve”. Con esos plazos, tomar un financiamiento en marzo para la cosecha fina no llega al momento de la cosecha. Además, se está pasando de financiamiento en pesos a créditos en dólares.

Al respecto, Salvaro enfatizó en que “todo está muy atado a los próximos 3 a 6 meses, con lo cual las empresas agropecuarias deben tener un plan A para un escenario macroeconómico y político determinado, y así un plan B, un plan C y un plan D, y en función de eso ponerle mucha flexibilidad”. Porque la próxima, será “una campaña a cuenta gotas, que se irá construyendo con mucha menor previsibilidad que en años anteriores. Hay que definir un plan en términos de hectáreas que, además, puede tener mucha variabilidad, porque la rentabilidad esperada, una de las variables principales de la toma de decisión, es mala”, reiteró.

Traslado de precios

Dante Romano, profesor del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral, coincidió en la baja marcada de los precios internacionales de los granos, cuya caída fue del 30% en poco tiempo, y puntualizó que “estos valores también se van trasladando a los precios de la campaña 2024/25 que está por empezar. Estamos con valores de soja ya disponibles para mayo de 2025, entre 280 y 285 dólares. Son los valores que deberían estar presupuestados, pero con los cuales la actividad se hace bastante compleja”.

Lo mismo sucede con el maíz, tanto temprano como tardío, “porque si no hay valores, tomando la referencia de diciembre y dando los precios que normalmente se descuentan en esas posiciones, quedan inclusive abajo de los precios presupuestados de entre 170 y 155 dólares para el maíz tardío. En esos niveles, con el costo de implantación que tienen estos cultivos y la inversión que llevan, los márgenes quedan muy chicos”, recalcó.

Dante Romano, director del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral
Dante Romano, director del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral

Respecto del trigo, podría pensarse en unos 200 dólares por tonelada, aunque la dificultad que estaría teniendo pasa por la falta de humedad. “En algunos lugares se va a sembrar, pero con estos precios, los costos también quedan muy rayeros y al esperarse un año Niña para esta campaña, podríamos estar encontrándonos con dificultades más adelante”, advirtió.

Sobre los costos de producción señaló que “hay una expectativa muy grande en cuanto a que los insumos bajen, porque los costos de reposición de la mercancía importada están bastante más abajo que los costos locales”. Pero por el ritmo al cual esto se viene dando, sería difícil que “se produzca a tiempo para la campaña de trigo. La expectativa está puesta en que realmente tengamos una mejora de costos más bajos un poco más adelante”, dijo al tiempo que señaló que “el fósforo está empezando a querer subir nuevamente”.

Prudencia

Romano consideró clave al financiamiento “porque con precios bajos nadie quiere vender” y destacó que las tasas están muy bajas y en dólares, y eso apunta a que los productores usen mucho crédito. “Esto puede ser que ayude un poco al desarrollo de la campaña. El problema es que estamos teniendo que fijar las ventas del ciclo que está terminando, y los precios no son tan tentadores. Hay gente muy endeudada que para poder tomar créditos para la nueva campaña, que necesita pagar los que ya tienen tomados de la campaña anterior, marcada por la gran sequía”, recordó.

“Con precios bajos nadie quiere vender” (Dante Romano, director del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral

En cuanto al desarrollo de la campaña, Romano dijo que “va a ser un año donde los números de arranque van a parecer poco tentadores, pero que no podemos descartar que haya algún ajuste en los derechos de exportación a la baja. Si la situación fiscal y el plan económico de Milei funcionan y, por otro lado, hay precios realmente bajos de los granos o fondos muy vendidos, cualquier factor puede hacerlos subir”.

Por otro lado, consideró que es probable que entre el financiamiento y alguna baja de los alquileres que se pueda dar, los números puedan mejorar algo. “Por eso los productores tienen que ser prudentes, ver qué es lo que ocurre y estar atentos a las oportunidades que pueden ir dando los mercados. Sigue siendo una campaña realmente muy desafiante. De arranque hay una situación que no parece tan fácil”, aseguró.

Llegando a un piso

Por su parte, Pablo Adreani, director Pablo Adreani & Asociados, más allá de las fuertes bajas interanuales los principales granos de exportación, mencionó que “la mejora que han tenido los precios sobre Chicago en las primeras dos semanas de este mes ayudó a que la baja no fuera aún mucho mayor”.

Comparando los valores de marzo de este año con los de 2023, señaló que el maíz en Chicago acumuló pérdidas de 57 USD/t, un 26%, bajando de 224 a 166 USD/t al cierre del pasado viernes 15. En el mismo lapso, el precio del maíz en Argentina acumuló bajas de 79 USD/t, (31%), cotizando a 172 USD/t, respecto de los 251 USD/t de hace un año. Desde principios de marzo a la fecha el maíz, en Chicago aumentó 12 USD/t (7,3%), quebrando la tendencia bajista que duró más de 18 meses.

Pablo Adreani
Pablo Adreani

En tanto, en soja, las pérdidas en Chicago fueron de 60 USD/t (12%), cotizando a 440 USD/t contra los 500 USD/t de hace un año. “En el Matba-Rofex la soja acumulo bajas de 117 USD/t equivalentes al (29%), cotizando hoy a 293 USD/t versus 410 USD/t en marzo del 2023. Desde principios de marzo a la fecha la soja en Chicago aumentó 21 USD/t, con una suba del 5%, quebrando la racha bajista de 10 meses consecutivos”, precisó.

Adreani señaló que “la tendencia de los precios internacionales reflejados en el mercado de Chicago, indica que los precios ya han llegado a un piso y el comportamiento alcista de los precios en esta plaza bursátil, tanto en soja como en maíz, desde comienzos de marzo a la fecha, es el principal indicador del cambio de tendencia para el futuro. Dejamos atrás una fuerte y sostenida corriente bajista, que llegó a superar los 18 meses, y ahora entramos en una nueva onda que todo indica será alcista, vaticinó.

Comercialización

En cuanto a cómo seguirá la comercialización, Adreani alertó que “la necesidad de dólares del gobierno ha quedado de manifiesto en los rumores que corrieron esta semana sobre la implementación de un nuevo dólar exportación, en el orden de los 1.200 $/USD. Cualquier nuevo dólar que el gobierno ponga a disposición de los productores, no es garantía que se genere un aluvión de ventas e ingreso de divisas”.

“El productor está más preocupado por el exceso de lluvias, el freno de la cosecha y las pérdidas de rendimientos y la calidad de los cultivos, que por el tipo de cambio, ya que en la medida que no pueda cosechar, no podrá comenzar a vender granos y no habrá la liquidación de divisas” (Pablo Adreani)

En este sentido consideró que “las necesidades del gobierno chocan con la realidad de los mercados, con la biología de los cultivos y con el sentimiento permanente de incertidumbre de las principales variables económicas, que impiden a los productores tomar sus decisiones de venta”.

Además, sostuvo que el productor está más preocupado por el exceso de lluvias, el freno de la cosecha y las pérdidas de rendimientos y la calidad de los cultivos, que por el tipo de cambio, ya que en la medida que no pueda cosechar, no podrá comenzar a vender granos y no habrá la liquidación de divisas que el Gobierno espera y necesita.

Finalmente, señaló que “los productores están viendo que todavía no está definido cuál será la tendencia del valor del dólar, y cuando el gobierno decidirá salir del cepo y estará liberado el sistema de cambios en el país. Todos estos factores, son hoy la principal causa por la cual los productores no van a vender sus granos, además de los factores climáticos que les impiden continuar con la cosecha”, concluyó.

¿Habrá una Niña?

Un tema no menor son las perspectivas climáticas que desde hace algunas semanas indican que un nuevo evento La Niña podría producirse al inicio de la próxima primavera. En este sentido, Cristian Russo, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), señaló que “desde finales de diciembre estamos siguiendo la posibilidad de una Niña y lo que vemos es que la anomalía ha venido siendo de mayor magnitud y se proyecta un enfriamiento muy importante, que se ha visto pocas veces visto en los últimos 25 años. Esto significa que hay una probabilidad muy cierta de La Niña, porque estamos hablando de un 77% de probabilidad de producirse”.

“Hay una probabilidad muy cierta de La Niña, porque estamos hablando de un 77 por ciento” (Cristian Russo, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de Rosario)

Sucede que enfriamiento en el Pacífico ecuatorial, en vez de moderarse, se está transformando en una anomalía cada vez más grande e importante.

Al respecto, Russo aclaró que el fenómeno de La Niña no implica necesariamente lluvias por debajo de lo normal. Hay otros eventos fuera del enfriamiento del Pacífico que son muy importantes para la Argentina, como la actividad del Atlántico y la humedad que recibe del Amazonas.

infobae

Además, están los efectos regionales o de escala corta que “no pueden ser proyectados y son determinantes en que las lluvias estén por debajo o por encima de las medias mensuales. Por eso, una Niña no es sinónimo de lluvias por debajo de lo normal para Argentina”. En este punto enfatizó que “es muy importante resaltarlo porque el sector tiene muy presente el recuerdo que dejó la Niña del año pasado, que fue la tercera consecutiva y de efectos desastrosos para el agro. Es importante recordar que también hubo en el pasado reciente años Niña en que las lluvias no estuvieron por debajo de las medias en el semestre cálido”, aclaró.

No obstante, estos antecedentes, Russo admitió que “con lo que estamos viendo, esto es un semáforo entre naranja y rojo para la soja y el maíz del próximo verano. Por eso es tan importante toda la cantidad de lluvias que podamos recibir hasta el otoño, donde vamos a seguir sintiendo este Niño fuerte”.

En cuanto a los cultivos que van a estar siendo afectados se prevé un paso muy rápido a La Niña, y ya en octubre se estaría sintiendo de una manera muy fuerte cuando comienza a sembrarse el maíz y la soja y se define el rendimiento del trigo. “Por eso para este cultivo es importante que tengamos muy buenas reservas de agua, que logremos capitalizar este Niño fuerte, que para decidir hacer trigo va a ser fundamental”, concluyó.