Carbono, bioeconomía, ambiente, rol del Estado, ejes de un evento de productores del agro argentino

El Congreso 2023 de Aapresid, una de las agrupaciones de productores más dinámicos del campo argentino, convocó a expertos locales e internacionales

Guardar

Nuevo

Vista de uno de los debates sostenidos en el Congreso de Aapresid
Vista de uno de los debates sostenidos en el Congreso de Aapresid

El 31° Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), celebrado del miércoles al viernes en Rosario, volvió a visibilizar mucho de lo que puede ofrece el agro argentino al país y al mundo para ser al mismo tiempo rentable y social y ambientalmente sustentable. Hubo foco en el carbono como elemento central de la vida vegetal, animal y humana e integrado al concepto de una salud y el cuidado de la tierra.

Aapreside reúne agricultores de punta de todo país, que esta vez convocó con el lema “C, elemento de vida”. Marcelo Torres, su presidente, describió al actual contexto actual como “una realidad atravesada por cuestiones como el impacto ambiental, el cambio climático, la trazabilidad y las tecnologías digitales”. Es hora, señaló, de cambiar los procesos y actores que rigen la innovación.

“La limitante no es el conocimiento ni las tecnologías, sino que aún nos falta establecer mejores diálogos productivos” (Marcelo Torres)

“La sustentabilidad merece un debate serio, que se apoye en la ciencia, sea innovador y comprometa a todos los actores del sistema alimentario. La limitante no es el conocimiento ni las tecnologías, sino que aún nos falta establecer mejores diálogos productivos. Tenemos que tener debates basados en ciencia y tecnología”, remarcó, además de reconocer la importancia de una mejor comunicación de lo que se hace. Entre otras cosas, apuntó a “demostrar que nuestros sistemas productivos son eficientes y tiene una menor huella de carbono y, con la agroindustria, consolidar canales de alimentos sustentables.

Bioeconomía

Eduardo Trigo, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) señaló que, luego del desarrollo de la bioenergía y la aplicación de biotecnologías, “las estrategias de carbono eficientes son el futuro”.

En el mismo panel lo acompañaron los especialistas Jochen Dürr (Universidad de Bonn, Alemania) y Marcelo Regúnaga, del Grupo de Productores del Sur (GPS). Según este último, el avance de la bioeconomía en los últimos 5 años fue impulsado por los desafíos del cambio climático y la necesidad de pasar de una economía fósil a una basada en lo biológico. Dürr agregó que el desarrollo de la bioeconomía requiere innovación, no sólo tecnológica, sino también institucional y social.

Las tendencias en investigación y desarrollo llegan desde los avances biotecnológicos, a través de la creación de Start-ups, nuevos procesos y nuevas materias primas para nuevos productos, en el contexto de una bioeconomía más circular. Uno de los mayores desafíos en el futuro próximo es la descarbonización de la energía y el transporte, sumado a un aumento de la producción de materiales y químicos, basados en la captación y el reciclaje de carbono.

“Sudamérica es líder en bioenergía, con gran variedad de cultivos, lo que sirvió como plataforma de nuevos desarrollos, pero la generación de los marcos regulatorios es una deuda pendiente” (Eduardo Trigo)

Según Trigo, Sudamérica cuenta con gran biodiversidad, potencial agrícola y casi un tercio del agua dulce del mundo. Además, del lado de la ciencia hay grandes plataformas para acceder a los conocimientos. “Sin embargo -advirtió- para ponerlos en el mercado, se requieren actitudes empresariales innovadoras”. La región, subrayó, “es líder en bioenergía, con gran variedad de cultivos, lo que sirvió como plataforma de nuevos desarrollos, pero la generación de los marcos regulatorios todavía es una deuda pendiente”. De hecho, el mayor impacto ocurrió en la biotecnología: su uso permitió importantes desarrollos locales. “El próximo salto es hacia el carbono; será un commodity para el nuevo mercado”, vaticinó.

Digitalización

La digitalización que permite conciliar la productividad y sostenibilidad de los sistemas agrarios ocupó otro panel. Bruno Basso, especialista de la Universidad de Michigan (EE.UU.), habló sobre las nuevas tecnologías y las prácticas regenerativasc, para evolucionar hacia una agricultura sustentable.

“La cultura del agro tiene que ser parte de la solución y no del problema”,dijo Basso, quien admitió que la actividad agropecuaria es una de las principales emisoras de GEI, pero no la única. Por eso destacó la necesidad de que los productores se involucren para generar un cambio, que debe estar acompañado de investigación transdiciplinaria y un enfoque sistémico. Se deben involucrar, explicó, los aspectos socioeconómicos, culturales, climáticos, edáficos (del suelo) y productivos, en pos de la sustentabilidad.

Carbono, bioeconomía, sustentabilidad, fueron conceptos centrales del evento
Carbono, bioeconomía, sustentabilidad, fueron conceptos centrales del evento

La otra parte del cambio es una agricultura regenerativa e incluye prácticas como labranza cero, biodiversidad y diversificación, todas técnicas que permiten ser más eficientes en el secuestro del carbono en sistemas más resilientes: “Pasar de un sistema lineal a un sistema circular, para usar la energía del sistema conservándola dentro del mismo”, resumió el visitante.

Sobre la variabilidad de rendimientos de la agricultura derivada del cambio climático, remarcó la importancia de las imágenes digitales a través del tiempo para generar “un mapa de estabilidad de rinde, que es una una herramienta fundamental para tomar decisiones”. Al respecto, destacó que la eficiencia en la utilización de nitrógeno depende de la estabilidad del rinde, lo que de alguna manera disminuirá las fertilizaciones, otra de las prácticas que mayores emisiones genera.

“Pasar de un sistema lineal a un sistema circular, para usar la energía del sistema conservándola dentro del mismo” (Bruno Basso)

Finalmente, Basso contó como en EEUU se incentiva a los productores con créditos de USD 300.000 para aumentar la diversidad de sus campos con insectos polinizadores y praderas que mejoren las condiciones de suelo, incrementen la población de insectos, disminuyan las emisiones y aumenten la captura de carbono. Todo a la vez que se monitorea el carbono del suelo.

Nutrición responsable

Otro tema en Aapresid fue el futuro de la nutrición vegetal: abordaje para la salud del suelo, nutrición de cultivos y cambio climático. Achim Dobermann, de la International Fertilizer Association llamó a reflexionar sobre el futuro de la nutrición vegetal para abordar la salud del suelo, la nutrición de los cultivos y el cambio climático.

Los participantes, en un alto del evento, entre fierros del campo
Los participantes, en un alto del evento, entre fierros del campo

En los últimos 2 años, recordó, varios eventos generaron disrupciones en el mercado de fertilizantes. Los elevados precios del gas en Europa, la crisis del Covid, que saturó la cadena de suministros y la guerra Rusia-Ucrania, que afectó grandes volúmenes de exportaciones de fertilizantes, provocaron la caída de su consumo entre un 2 a 3% anual para nitrógeno, 4 a 5% para los fosfatos y hasta un 10% para el potasio, precisó. Igualmente, destacó, hay una modesta recuperación del mercado y las proyecciones hacia 2050 apuntan a un índice global del 1% anual de la demanda de fertilizantes.

“El nuevo paradigma de la nutrición responsable de las plantas replantea el rol de los nutrientes en un sistema de cadena alimentaria” (Achim Dobermann)

Dobermann también habló de un nuevo paradigma para la nutrición de las plantas. “Es un hecho que los nutrientes minerales son necesarios tanto para las plantas como para los humanos ya que nos proveen alimentos. Es por ello que este nuevo paradigma de la nutrición responsable de las plantas replantea el rol de los nutrientes en un sistema de cadena alimentaria”.

La industria de los fertilizantes tiene que encontrar un equilibrio entre seguridad alimentaria y la protección del ambiente, mediante la innovación en la cadena de nutrientes. “El enfoque del futuro no debe ser la fabricación sino la sostenibilidad como oportunidad de negocio”, dijo Dobermann, y citó el interés en el desarrollo de los nano-fertilizantes, biofertilizantes y fertilizantes inteligentes, que incorporan el concepto de liberación controlada de nutrientes, combinando química, ciencia y genética microbiana, pensando en productos de mayor valor y más eficientes.

Agro, clima, sociedad

El desafío de articular el mundo agroalimentario, con el clima y las demandas sociales fue abordado por varios especialistas. Kai Purnhagen (University of Bayreuth, Alemania), Simkje Kruiderink (Ministerio de Agricultura de Países Bajos), Andrea Parrilla (Embajada de Brasil) e Ignacio Lartirigoyen (Lartirigoyen y Cía.) comentaron cómo reconocer las nuevas oportunidades de desarrollo sustentable en el sistema agroalimentario.

De acuerdo a Kruiderink, la forma de trabajar es crear una sola agenda conjunta público-privada, con una visión a largo plazo, que cuide el suelo y el agua y respete las normas de la Unión Europea (UE). Parrilla habló del caso de Brasil, que luego de lanzar en 2010 el Plan ABC (Agricultura de Bajo Carbono) logró mitigar 193 millones de toneladas de carbono equivalente en los primero 10 años. Lo hizo con el desarrollo de sistemas que integran la producción forestal, ganadera y agrícola con prácticas sustentables, como siembra directa, riego, tratamiento de residuos animales, plantación de bosques y preservación de espacios naturales.

“Estamos muy bien preparados, en términos de sustentabilidad ambiental. Falta seguir trabajando en la parte social” (Ignacio Lartirigoyen)

De ese modo, prosiguió, Brasil pasó de la inseguridad alimentaria a ser uno de los países líderes en exportación y disminuyó un 40% el costo de la canasta básica. El aumento en la productividad de la agroindustria fue el motor de desarrollo social y económico, y hubo políticas de Estado, que se mantuvieron a través de distintos gobiernos

Purnhagen habló de los nuevos cambios de reglamentación de la política de la UE para detener la deforestación, bajar las emisiones de carbono e impulsar la reforestación, y Lartirigoyen destacó la resiliencia de los productores argentinos. “Estamos muy bien preparados, en términos de sustentabilidad ambiental. Sin embargo, falta seguir trabajando en la parte social. Actualmente mediante el diálogo y la educación se está tratando de unir dos mundos separados: la ciudad y el campo”, resumió.

Sensatez y sensibilidad

Diana Mondino, en el centro, y Teddy Karagozian, a su izquierda,
Diana Mondino, en el centro, y Teddy Karagozian, a su izquierda,

“Apostar a la Agroindustria: el desafío de la Argentina que se viene, fue uno de los últimos paneles del Congreso, ya dentro del Espacio Quo Vadis, soobre temas políticos y sociales, más allá del agro. Allí debatieron sobre los ejes Campo, Industria o Agroindustria, Diana Mondino, profesora de posgrado de Finanzas en la Universidad del CEMA y precandidata a diputada por CABA de La Libertad Avanza, y Teddy Karagozian, licenciado en Economía y dueño de la empresa textil TN&Platex.

“Argentina tiene que ser sensata y cada uno responsable”, dijo Mondino. Todas las dicotomías son perversas, incluida que enfrenta a campo e industria, dijo, y remarcó que para la Argentina es fundamental para “elegir las prioridades en las cuales gastar.

Según Karagozian, “los empresarios no quieren que baje el gasto público, porque eso significaría que la gente se quede sin empleo; lo que es necesario bajar es la demanda del gasto público, que solo se puede hacer si aumenta el empleo privado”.

Mondino consideró fundamental hacer esfuerzos para que quienes están en el sector informal de trabajo pasen al formal y dijo que para lograrlo es necesarios modificar las leyes de contratación laboral. Al respecto, Karagozian citó su propuesta e seguro de desempleo que paguen las empresas, para acompañar al trabajador despedido. “Se trata de un nuevo derecho, inspirado en el modelo de indemnización austríaco”, explicó, y lo llamó “Mochila laboral”.

Sobre el papel del Estado en la economía, ambos disertantes acordaron en la necesidad de fijar prioridades. Entre ellas mencionaron Salud, Educación e Infraestructura. Un gran problema, coincidieron, es que la Argentina no es en los hechos un país federal. “El agro necesita que lo dejen producir”, concluyó Modino. Y Karagozian destacó el rol de las empresas en la sociedad. “Necesitamos estar más atentos y ser responsables de la sociedad que tenemos”, concluyó.

Seguir leyendo:

Guardar

Nuevo