Las redes sociales y canales de contacto con usuarios comenzaron a reflejar una inquietud creciente por cobros inesperados y de montos elevados en el sistema de TelePASE. Personas que utilizaron la autopista Riccheri detectaron en sus resúmenes de cuenta cargos de hasta $155.802 por un solo peaje, cifra que superó ampliamente los valores habituales. Esta situación derivó en un aumento de consultas y reclamos ante la administradora del sistema en la Ciudad de Buenos Aires, Autopistas Urbanas S.A. (AUSA).
El episodio tomó relevancia cuando numerosos usuarios notaron débitos en sus cuentas por montos que no lograron justificar, tanto por la frecuencia de paso como por la magnitud de las sumas. Quienes revisaron sus resúmenes de TelePASE hallaron no solo importes elevados, sino también cargos por trayectos que no realizaron. En consecuencia, se instaló la sospecha de una posible estafa o error masivo, ya que algunos cobros consistieron en pequeños importes que, acumulados, pueden pasar inadvertidos durante la revisión mensual de los gastos.
La inquietud no se limitó al monto máximo detectado. Varios conductores observaron cargos de $1.500, cifra que tampoco coincidió con las tarifas oficiales del peaje para la Riccheri ni para otras autopistas bajo la órbita de TelePASE. Incluso, en momentos en los que no habían utilizado la red de autopistas.
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Autopistas Urbanas S.A. (AUSA), responsable de la operación del sistema en la Ciudad de Buenos Aires, recibe reclamos a través de distintos canales. El sitio web oficial, el número de WhatsApp de CABA 11-5050-0147 y la línea telefónica 0800-666-2872 (disponible de lunes a viernes, de 9 a 18) fueron los medios habilitados para canalizar las quejas y consultas. Quienes optaron por reclamar necesitaron presentar datos precisos: la patente del vehículo, el número de cuenta de TelePASE y los detalles del cobro (fecha, monto y lugar).
A medida que se multiplicaron las denuncias, surgió un interrogante sobre la mecánica detrás de los débitos indebidos. Algunos usuarios sugirieron que la modalidad de cobro pudo apuntar a importes bajos que no levantan sospechas inmediatas, mientras que otros se centraron en los casos de cifras exorbitantes que llamaron la atención de inmediato. En ambos escenarios, la recomendación principal fue actuar con rapidez ante cualquier irregularidad.
El espectro de afectados incluyó tanto a quienes identificaron montos elevados en un solo peaje como a aquellos que advirtieron débitos recurrentes por trayectos que nunca realizaron. En este contexto, la revisión periódica de los resúmenes cobró relevancia. El análisis detallado de cada movimiento permitió a los usuarios detectar anomalías y recopilar pruebas para respaldar la gestión del reclamo.
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En caso de que el cargo se refleje en el resumen de la tarjeta de crédito o débito, la sugerencia fue iniciar el proceso de desconocimiento del consumo directamente ante el banco o la emisora de la tarjeta. Este mecanismo, previsto en la normativa de protección al consumidor, obliga a las entidades financieras a investigar el origen del débito y, si corresponde, reintegrar el importe. El trámite puede realizarse a través de la aplicación móvil del banco, por teléfono o de manera presencial, según la política de cada entidad.
La documentación juega un papel central en este proceso. Para quienes elevan un reclamo, es fundamental conservar el número de gestión, capturas de pantalla del resumen y comprobantes de contacto. Este respaldo adquiere mayor importancia si el caso debe escalarse ante organismos de defensa del consumidor, donde la acreditación de cada paso resulta determinante.
Desde el plano legal, los usuarios cuentan con el amparo de la normativa vigente. La legislación reconoce el derecho a reclamar por operaciones no reconocidas y exige una investigación exhaustiva de los hechos. Si se confirma que el usuario no efectuó el gasto, corresponde la devolución total del importe debitado. Este principio aplica tanto para cargos realizados a través de TelePASE como para los que impactan en tarjetas de crédito o débito asociadas al servicio.
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Las autoridades de AUSA recomendaron a quienes detecten un cobro extraño mantener la calma y reunir toda la información posible antes de iniciar el trámite. Se sugiere revisar no sólo el último resumen, sino también los anteriores, para identificar posibles irregularidades que hayan pasado desapercibidas. El contacto temprano incrementa las posibilidades de resolver el inconveniente de manera ágil y evita que situaciones similares se repitan en el futuro.
La circulación de versiones sobre una posible estafa masiva impulsó a conductores de distintos puntos de la ciudad y el conurbano a revisar sus cuentas. El impacto de la difusión en redes sociales y la viralización de testimonios motivó a más usuarios a prestar atención a los movimientos de sus tarjetas, incluso en casos donde la diferencia no resultó significativa.
El fenómeno expuso la necesidad de controles regulares y rigurosos sobre los débitos automáticos, tanto por parte de los usuarios como de las entidades encargadas de gestionar los servicios y los medios de pago. La transparencia en los procedimientos y la celeridad en el tratamiento de los reclamos forman parte de las demandas más reiteradas dentro de la comunidad afectada.
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Frente a la magnitud de las denuncias y el alto nivel de preocupación, la respuesta institucional se enfocó en ofrecer canales de comunicación ágiles y orientación clara sobre los pasos a seguir. Los especialistas en consumo recomendaron no demorar la presentación del reclamo y documentar cada instancia del proceso, ya que la trazabilidad de la gestión facilita la resolución favorable del conflicto.
Quienes aún no detectaron irregularidades recibieron la sugerencia de auditar periódicamente sus resúmenes de TelePASE y de las tarjetas asociadas, en busca de movimientos que no reconozcan. El seguimiento proactivo de los consumos y la utilización de los canales habilitados para el reclamo representan las herramientas más efectivas para mitigar el impacto de estos errores o eventuales fraudes.
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