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Cuál es la edad de jubilación para mujeres y hombres en Argentina y cómo iniciar los trámites en ANSES

La tramitación de la jubilación requiere cumplir requisitos de edad, antigüedad y documentación específica, con alternativas para quienes no completan los años de aportes

El haber jubilatorio final se compone de la suma de la PBU, la PC y la PAP, ajustadas según los aportes y el promedio salarial de los últimos diez años

Las condiciones para acceder a la jubilación en la Argentina se encuentran delimitadas por la edad y la cantidad de años con aportes registrados. La normativa vigente establece la edad de jubilación en 60 años para mujeres y 65 años para hombres, exigiendo en ambos casos al menos 30 años de servicios aportados al sistema previsional. La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) supervisa y gestiona los procedimientos, que en la actualidad presentan matices y alternativas según la situación laboral y personal de cada solicitante.

En la actualidad, la jubilación ordinaria constituye un proceso reglado por requisitos innegociables: edad biológica y servicios con aportes. Según ANSES, quienes deseen iniciar este trámite deben reunir documentación clave, como el DNI y el formulario “Solicitud de prestaciones previsionales”, además de constancias que acrediten los períodos trabajados. El sistema reconoce aportes tanto por relación de dependencia como por actividad independiente, y contempla particularidades para regímenes diferenciales, mujeres con hijos y situaciones de aportes incompletos.

El sistema argentino distingue entre prestación básica universal (PBU), prestación compensatoria (PC) y prestación adicional por permanencia (PAP). Estas tres sub-prestaciones técnicas componen el haber jubilatorio ordinario. La PBU constituye un monto fijo, que puede incrementarse en un 1% por cada año de aportes que supere los 30 exigidos, hasta un máximo de 45 años. De este modo, un trabajador que acredita 40 años de aportes accede a una PBU un 10% superior a la base establecida.

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La PC reconoce años de aportes anteriores al 30 de junio de 1994 y se calcula como el 1,5% del promedio de remuneraciones por cada año aportado en ese período. La PAP, en cambio, reconoce los aportes posteriores a julio de 1994 bajo la misma fórmula. El promedio de las últimas 120 remuneraciones brutas (10 años) resulta clave para el cálculo final, por lo que los especialistas aconsejan no reducir la carga laboral ni optar por categorías bajas de monotributo en la etapa final de la carrera.

El acceso a la jubilación puede variar según la naturaleza del trabajo. En relación de dependencia, ANSES exige que el empleador haya realizado tanto las retenciones como las contribuciones patronales. Para trabajadores autónomos y monotributistas, el pago efectivo de las obligaciones resulta indispensable, ya que la falta de registro en el Sistema de Información para Contribuyentes Autónomos y Monotributistas (SICAM) imposibilita el cómputo de esos períodos.

Para los regímenes diferenciales, como el personal de la construcción, docentes, taxistas o trabajadores de la salud en zonas insalubres, los requisitos de edad y aportes pueden ser menores. Por ejemplo, algunos pueden acceder con 55 o 57 años y 25 años de aportes, siempre que cuenten con la certificación de servicios y el código de actividad correcto.

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El reconocimiento de años por tareas de cuidado permite a las mujeres sumar aportes y alcanzar los requisitos jubilatorios, según el Decreto 475/2021 (Imagen Ilustrativa Infobae)

La normativa vigente permite que las mujeres opten por permanecer en actividad hasta los 65 años, aun cuando alcancen la edad jubilatoria mínima de 60 años. Esta “opción de permanencia”, contemplada en el artículo 252 de la Ley de Contrato de Trabajo, brinda una ventana de acumulación estratégica que puede mejorar el haber jubilatorio al permitir que se reemplacen remuneraciones antiguas por salarios actualizados y se incremente el promedio salarial. Además, el empleador solo puede intimar al trabajador a iniciar los trámites jubilatorios una vez que este cumple 70 años y reúne los requisitos de aportes.

En 2026, la actualización de las remuneraciones históricas incorpora un índice combinado de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) y el Índice de Precios al Consumidor (IPC), según la Disposición 29/2025 de la Subsecretaría de Seguridad Social. Este mecanismo busca reflejar la capacidad de compra de los haberes y corregir distorsiones generadas por la inflación, un aspecto que en años anteriores provocó reclamos y litigiosidad.

La falta de los 30 años de aportes, que antes podía subsanarse mediante moratorias, genera actualmente un escenario más restrictivo. El vencimiento de la Ley 27.705 el 23 de marzo de 2025 dejó como principal alternativa la compensación por exceso de edad, contemplada en el artículo 19 de la Ley 24.241. Esta herramienta permite compensar cada año faltante de servicios con dos años de edad excedente. Por ejemplo, un hombre que se jubila a los 67 puede hacerlo con 29 años de aportes; si lo hace a los 69, con 28 años. No resulta posible compensar años cuando la densidad de aportes es muy baja.

En caso de no alcanzar los requisitos ni por edad ni por aportes, la pensión universal para el adulto mayor (PUAM) constituye la red de contención. Este beneficio, disponible desde los 65 años para hombres y mujeres, equivale al 80% de la jubilación mínima. La PUAM no otorga derecho a pensión por viudez, lo que la diferencia de la jubilación ordinaria y la convierte en un beneficio exclusivamente personal.

Para las mujeres, el Decreto 475/2021 facilita el acceso a la jubilación mediante el reconocimiento de aportes por tareas de cuidado. Este mecanismo permite computar un año de servicio por cada hijo biológico, dos años por cada hijo adoptivo y años adicionales en caso de hijos con discapacidad o percepción de la Asignación Universal por Hijo (AUH). También se reconocen períodos de licencia por maternidad y excedencia si la mujer trabajaba registrada al momento del nacimiento. Para acceder a este beneficio, la presentación de partidas de nacimiento y certificados específicos resulta obligatoria.

Según ANSES, la tramitación de la jubilación comienza en la plataforma “Mi ANSES”, donde la persona puede verificar sus aportes registrados. En caso de detectar períodos faltantes, se debe reunir documentación como certificaciones de servicios, recibos de sueldo o comprobantes de afiliación a obra social. El día del turno presencial, es necesario presentar el DNI y el formulario correspondiente.

Las modificaciones en los índices de actualización salarial y el fin de la moratoria marcaron cambios relevantes en el sistema previsional argentino en 2026 (NA)

Derecho en Zapatillas recomienda auditar la historia laboral al menos cinco años antes de la edad de retiro, a fin de detectar y corregir posibles baches en los aportes. Además, sugiere maximizar los ingresos en los últimos diez años de la vida laboral, ya que el promedio de las 120 últimas remuneraciones determina la calidad del haber jubilatorio.

La gestión ante ANSES puede realizarse de manera presencial o virtual. Si bien el reconocimiento de servicios y la acreditación de datos personales pueden gestionarse en línea, el inicio formal del expediente jubilatorio suele requerir un turno presencial, especialmente cuando la documentación involucra certificaciones de décadas previas o pruebas de tareas insalubres.

El sistema también contempla la eliminación del requisito de “fe de vida” para residentes en Argentina que cobran en bancos locales, según la Ley 27.721. Los residentes en el exterior deben continuar acreditando supervivencia de acuerdo con los plazos y métodos establecidos por las entidades bancarias y los consulados.

En febrero de 2026, el haber mínimo jubilatorio bruto se ubicó en $359.254,35, con un bono extraordinario de $70.000 sujeto a renovación mensual. El total percibido en mano para quienes cobran la mínima asciende a $429.254,35. La PUAM, en tanto, equivale a $287.403,48 y la jubilación máxima se fijó en $2.417.441,63. El valor de la AUH se estableció en $129.082,71.

La litigiosidad previsional mantiene vigencia en el escenario argentino. Durante 2025, la Cámara Federal de Mar del Plata y otros tribunales declararon la inconstitucionalidad de la Ley 27.609, que regía la movilidad de los haberes entre 2021 y 2024. Según Derecho en Zapatillas, conviene iniciar juicio de reajuste cuando el haber inicial resulta bajo, la movilidad no acompaña la inflación o el tope máximo limita el beneficio. El procedimiento implica agotar la vía administrativa en ANSES y recurrir luego a la Justicia, aunque el cobro efectivo de los retroactivos puede demorar varios años.

El sistema argentino de jubilaciones exige planificación anticipada y revisión constante de la historia laboral. La desaparición de moratorias y la volatilidad de los índices inflacionarios obligan a los futuros jubilados a auditar aportes, reunir la documentación adecuada y considerar alternativas como el monotributo para completar períodos faltantes antes de alcanzar la edad mínima.