(Desde Washington, Estados Unidos) Una misión técnica del Ministerio de Economía encabezada por el viceministro de Economía, José Luis Daza, aterrizó en Washington para avanzar en la segunda revisión del acuerdo que tiene Argentina con el Fondo Monetario Internacional.
“No tiene nivel ministerial, y apunta a cerrar los aspectos técnicos de la revisión”, se aseguró en DC ante la pregunta de Infobae.
Javier Milei es un aliado estratégico de Donald Trump, y el FMI está bajo el control político del secretario del Tesoro, Scott Bessent.
A este hecho político se debe sumar que Argentina ha cumplido con todas la metas del programa acordado con el FMI, exceptuada la cantidad de reservas que debería haber tenido el Banco Central hacia fines de 2025.
La entidad monetaria se había comprometido a tener reservas netas por 2.400 millones de dólares al cerrar el cuarto trimestre de 2025, pero esa meta no se alcanzó por la estrategia de contener el tipo de cambio en las semanas previas a las elecciones de medio término.
Este incumplimiento obligará al board del FMI a conceder un nuevo waiver sobre la meta de reservas, como sucedió durante la primera revisión del acuerdo.
Pero a diferencia de 2025, el Banco Central inició desde enero de 2026 un raid de compra de divisas que fue aplaudido por el staff y los directores del Fondo.
Desde la puesta en marcha de la fase 4 del programa monetario, el Banco Central ya adquirió más de USD 2.000 millones, tras encadenar 29 jornadas consecutivas con compras dentro y fuera del mercado cambiario.
La entidad presidida por Santiago Bausili apunta a comprar entre USD 10.000 millones y USD 17.000 millones a lo largo del año, dependiendo del grado de remonetización de la economía y el volumen negociado en el Mercado Libre de Cambios (MLC).
“Con respecto a algunas de las cuestiones sobre las reservas, y nuevamente me remito al Informe del Personal para la Primera Revisión, hemos alentado, por supuesto, a las autoridades a continuar sus esfuerzos para seguir reconstruyendo las reservas, fortalecer la confianza en el peso, reducir los diferenciales y asegurar el acceso oportuno a los mercados internacionales de capital”, sostuvo Julie Kozack, vocera del FMI.
Y completó:
“Celebramos los superávits primarios logrados hasta agosto en el ámbito fiscal, lo cual es coherente con los objetivos del programa. Esperamos que el presupuesto de 2026 continúe este progreso y también siente las bases para las reformas fiscales necesarias y consolide los avances necesarios para lograrlo".
La negociación entre los técnicos de la Argentina y el staff del FMI marcha sin obstáculos. Milei ejecuta un plan de ajuste económico que coincide con la perspectiva que tiene el Fondo sobre las funciones del Estado en esta coyuntura histórica.
Y a esta coincidencia ideológica se suma que la administración libertaria cumple con las metas acordadas y resuelve las asignaturas pendientes, como la cantidad de reservas públicas y la próxima aprobación de la Reforma Laboral en la Cámara alta.
Cuando se inicie la tercera revisión del acuerdo, el foco estará puesto en la reforma impositiva y en la necesidad de liberar el tipo de cambio en todas sus variables.
Una exigencia del FMI que el equipo económico lleva por etapas y con una cadencia política que siempre define Milei en Balcarce 50.
Si todo fluye como hasta ahora, después de esta visita de los funcionarios argentinos, los técnicos del Fondo podrán redactar el Staff Level Agreement (SLA) que finalmente será presentado al board del FMI.
Es un proceso que lleva tres semanas, y que obligará a una negociación final entre Argentina y el FMI. En este caso, la discusión es por el wording técnico que se usará al momento de redactar el SLA.
La intención es que el directorio se reúna en marzo y que una vez aprobada la segunda revisión ordene un desembolso de 1.000 millones de dólares que se sumarán a las reservas del Banco Central.