La suspensión de las PASO extiende el margen del Gobierno para iniciar la salida del cepo antes de votar

Un primer semestre sin campaña electoral daría una ventana de tiempo al Gobierno para tomar algunas medidas que empiecen a desactivar algunos de los controles cambiarios, aún cuando la unificación del tipo de cambio llegue a fin de año

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Foto de archivo: imagen de un cartel de un billete de 100 dólares estadounidenses con una foto del Presidente Javier Milei. REUTERS/Matias Baglietto/

Más allá de un triunfo político para el oficialismo, la media sanción de Diputados para la suspensión de las elecciones PASO abrió algunas especulaciones acerca del impacto de esa medida en la pregunta del millón para los analistas: ¿cuándo se levanta el cepo, antes o después de las elecciones? La reciente declaración del presidente Javier Milei, “el 1° de enero de 2026 no existirá”, inclinó las opiniones para que el fin de las restricciones cambiarias sea más cerca de fin de año, después de las elecciones generales del 26 de octubre. Pero la respuesta a la pregunta del millón es más compleja.

El Gobierno quiere evitar que la salida del cepo se produzca en el medio de la campaña electoral y las razones son claras. Aún cuando lo desmienta, la unificación del tipo de cambio tiene una dosis de riesgo de disparada del dólar y, por consiguiente, de impacto sobre la inflación.

Con el pragmatismo de cualquier gobierno en la etapa electoral, la Casa Rosada hará todo lo posible para evitar esa situación antes de votar. Se recuerda la decisión del Banco Central de acelerar en demasía la baja de la tasa de interés en mayo del año pasado, lo que generó una suba inmediata del dólar. En poco tiempo, la suba se diluyó y volvió el dólar planchado. Pero esa zozobra puede ser muy negativa en campaña.

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De realizarse las PASO, debieran tener lugar el 3 de agosto, lo que implicaría ingresar al nudo de la campaña no más tarde que entre fines de abril y mayo. Su suspensión, de esa forma, extiende la ventana de tiempo que tiene el Gobierno para iniciar el retiro de las restricciones antes de votar, con algún margen de tiempo para corregir algún temblor en el mercado antes de votar.

Esta idea comenzó a rondar en el mercado después de la buena faena oficialista en Diputados y de la urgencia por llegar al Senado. Y se basa en una certeza: nadie espera un final del cepo de un día para otro, tal como hicieran Macri y Sturzenegger en 2015, levantando todas las restricciones a la vez. En el Banco Central se defiende la idea de quitar el cepo “capa por capa”, tal como vino haciendo desde el comienzo de la actual gestión con la eliminación de restricciones, el acortamiento de plazos, la flexibilización en el comercio exterior y otras decisiones orientadas a que la Argentina vuelva a tener un único valor del dólar.

La eliminación de las PASO pone en marcha el año electoral bastante más tarde y alarga el plazo para que se intensifique el mecanismo “capa por capa”. En el mercado, con mezcla de análisis y expresión de deseos, muchos entienden que un primer semestre libre de elecciones, con una buena cosecha del campo, algún ingreso de dólares vía RIGI y un cierre del acuerdo con el FMI, permitirá iniciar la salida final del cepo aún cuando la unificación definitiva del tipo de cambio llegue, con más calma, hacia fin de año.

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En la City se ilusionan con que en ese período empiecen a quitarse algunas de las restricciones que más preocupan como el “parking” para la compra de bonos, las restricciones cruzadas para operar en el mercado oficial y en el financiero sin dejar pasar un plazo de 90 días y la cuestionada Comunicación A7340 del BCRA, que obliga a depositar en una cuenta bancaria los fondos de la venta de un instrumento en dólares, entre otras medidas todavía en vigencia.

Eliminar o flexibilizar cualquiera de esas medidas también es salir del cepo, aunque no se unifique el tipo de cambio. Y un primer semestre del año sin PASO trae mayor distancia de las elecciones y mayor tiempo para corregir algún movimiento negativo en el mercado.

La desaceleración de la inflación será su principal herramienta de campaña, tal como quedó demostrado esta semana con la contraorden para aumentar las tarifas de la electricidad. Pero a la vez el Gobierno también podría sumar otro argumento de campaña con la derogación de alguna de esas medidas, para demostrar que la salida del cepo está efectivamente en marcha. Pero la posibilidad de iniciar ese sendero estará atada al refuerzo de las reservas del Banco Central. De allí que cerrar un buen acuerdo con el FMI resulte indispensable en ese sentido.

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