FMI: a días de un desembolso por USD 800 millones, el Gobierno busca un programa para apurar la salida del cepo

El Poder Ejecutivo y el organismo se encuentran en conversaciones, por el momento informales, para un acuerdo financiero. El nuevo esquema monetario y un nuevo marco de metas, los temas en la mesa de discusión

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En la recta final de la octava revisión trimestral, que en los próximos días será puesta a aprobación del directorio, el Fondo Monetario y el Gobierno argentino sostienen conversaciones para moverse hacia un programa nuevo que implique un nuevo marco de metas y de política monetaria acordado entre el organismo y el Poder Ejecutivo. La Casa Rosada recibirá USD 800 millones como desembolso por haber cumplido las metas del primer trimestre del año.

El ministro de Economía Luis Caputo anticipó que si hubiese desembolsos adicionales el Banco Central quedaría más cerca del levantamiento de los controles cambiarios. Ese refuerzo de divisas desde Washington asoma como uno de los elementos principales de discusión en esta nueva etapa con el FMI. Otro fue anticipado primero por el Gobierno y luego ratificado por el organismo: un nuevo esquema monetario para la economía argentina.

Según pudo saber Infobae por parte de fuentes oficiales, las conversaciones con el Fondo Monetario son, por el momento, de carácter informal y de forma remota, sin que haya aún en la hoja de ruta una misión oficial argentina en los Estados Unidos o una visita de técnicos del organismo en Buenos Aires. Desde el FMI no realizaron comentarios ante una consulta de este medio.

El ministro de Economía Luis Caputo anticipó que si hubiese desembolsos adicionales el Banco Central quedaría más cerca del levantamiento de los controles cambiarios

Ese esquema monetario en cuestión fue ya nombrado por el Fondo Monetario: la competencia de monedas. Incluso identificó antecedentes de países con sistemas similares en lo que pueda reflejarse la Argentina, como Perú y Uruguay. El debate se centra en todo lo que rodeará a ese esquema y cómo se llegará a él. El FMI pulseó, en los últimos meses, por una tasa de interés real positiva y un crawling peg más acelerado, a contramanos de dos pilares de la gestión económica: la licuación de pesos y el ancla cambiaria.

“La política monetaria deberá seguir evolucionando para anclar la inflación y las expectativas de inflación en Argentina, y la política cambiaria deberá volverse más flexible con el tiempo para salvaguardar una mayor mejora en la cobertura de reservas. Estos cambios de política serán necesarios a medida que los controles cambiarios se vayan suavizando gradualmente, en función de las condiciones que lo permitan, y a medida que las autoridades también hagan la transición a un nuevo régimen de política monetaria”, dijo la portavoz del Fondo Monetario Julie Kozack en su última conferencia de prensa.

Caputo y su equipo con Kristalina Georgieva, en febrero durante la cumbre de ministros y banqueros centrales del G20
Caputo y su equipo con Kristalina Georgieva, en febrero durante la cumbre de ministros y banqueros centrales del G20

El ex director argentino ante el directorio Héctor Torres aseguró, en diálogo con Infobae, que el Gobierno cuenta con “posibilidades de tener un nuevo programa con el FMI, pero percibo dudas sobre la política cambiaria”, consideró. “A las dudas que genera la sostenibilidad de un crawl del 2% mensual frente a una tasa de inflación varias veces superior, se agregan dudas sobre la recientemente anunciada competencia de monedas”, explicó.

“En Perú, por ejemplo, el sol puede competir con el dólar porque detrás del Sol hay un banco central absolutamente independiente, al punto que su presidente, Julio Velarde, ha sobrevivido a varios cambios de gobierno. Nosotros estamos todavía muy lejos de eso. Si el Gobierno quiere tener una verdadera competencia de monedas, me parece que el primer paso debería ser reforzar la credibilidad de peso asegurando la independencia del BCRA modificando su carta orgánica. Lejos de eso el Gobierno vuelve a hablar de dolarizar la economía, es decir, de reemplazar el peso por el dólar. Cada vez que el presidente vuelve a hablar de ‘dolarizar’ las dudas crecen”, concluyó Torres.

Las conversaciones con el Fondo son de carácter informal y de forma remota, sin que haya aún en la hoja de ruta una misión oficial argentina en los Estados Unidos o una visita de técnicos del organismo en Buenos Aires

Se especula que a fin de mes pueda tener lugar la reunión de directorio que dé luz verde para que el BCRA reciba los USD 800 millones que corresponden a la octava revisión de cumplimiento de metas, aunque no fue confirmada. Los desembolsos desde Washington, a esta altura del desarrollo del programa EFF, son mucho menos onerosos que los que había hasta principios de año, cuando el recién llegado equipo de gobierno negoció el envío de USD 4.700 millones hacia las arcas del Banco Central, porque en ese momento los números de reservas netas negativas eran mucho mayores a los de ahora.

Un elemento adicional en la nueva etapa con el FMI tiene que ver con reconfigurar el marco general de metas. Hubo ya un primer reajuste de objetivos -las métricas fiscales y de acumulación de reservas- y en medidas estructurales -eliminación del impuesto PAIS y levantamiento de los controles cambiarios-, pero el nuevo informe del staff traería novedades también en esa hoja de ruta. ¿Alguna precisión adicional sobre cuándo se levantaría el cepo o cuándo arrancaría la baja de impuestos? Aún no está claro, pero el Fondo anticipó que habrá cambios en los “objetivos y condicionalidades” del programa.

El ministro Luis Caputo insistió esta semana ante empresarios que si el FMI otorgara financiamiento adicional, uno de los cuatro factores que busca alinear para levantar el cepo quedaría más cerca de cumplirse, y que está relacionado con la cantidad de reservas en el BCRA en relación a los pasivos remunerados. Es, de ese cuarteto de requisitos, el que el Gobierno identifica como el menos favorable hasta el momento.

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