
La normalización de las importaciones vía la eliminación de los controles, el sendero de mejora de los pagos -que tantos problemas generó el año pasado con los proveedores del exterior- y los incentivos adicionales que desde el Gobierno se están ofreciendo para que las empresas importen generó un marco de mayor previsibilidad en materia de comercio exterior, pero son varios los factores que aún impiden que las compras al exterior empiecen a repuntar. Y no se esperan cambios al menos durante este año, coinciden en el Gobierno y los empresarios.
El Indec informará la semana próxima los datos de la balanza comercial de abril, que volvería a mostrar superávit no sólo por el efecto del agro en las exportaciones sino también porque las importaciones siguen deprimidas. Fuentes oficiales anticiparon que fueron 20% menores a las del mismo mes del 2023, lo que equivaldría a unos USD 4.800 millones aproximadamente. Al primer trimestre, las compras al exterior acumularon USD 13.070 millones, 24,2% menos que el mismo período del año pasado. ¿Cómo seguirá el año? ¿Hay expectativas de que empiecen a recuperarse?
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La realidad es que el 90% de lo que se importa se destina a la producción, y hoy los números de la actividad industrial hablan por sí solos. En marzo, el Indice de Producción Manufacturero (IPI) reveló una contracción interanual de 21,2% y de 6,3% mensual. La demanda está fuertemente retraída y en las industrias todavía hay importantes niveles de stocks.
“Como empresario, tenés que empezar a bajar los niveles de mercadería para ser financieramente más eficiente. Las importaciones van a seguir bajas por los stocks remanentes que todavía hay, la demanda muy baja y el hecho de que muchas empresas están negociando todavía con sus proveedores el pago de la deuda”, dijo una fuente del sector importador. Tras años de tener que lidiar con Siras y Sirases, la pregunta que se hacen hoy todos los operadores del comercio exterior es cómo tendrán que manejarse con “este escenario económico nuevo y con esta demanda que está por el piso”, agregó la fuente. También mencionó el impuesto PAIS, que para la importación de bienes y servicios asciende al 17,5%, y encarece mucho las operaciones.
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Por su parte, el consultor en comercio exterior Marcelo Elizondo coincidió en que “hoy los empresarios no están importando porque la demanda cae, existe el impuesto PAIS y aranceles y además están regularizando la deuda contraída durante el gobierno de Alberto Fernández”. ¿Cambiará el escenario? Según él, el consumo empezará a repuntar lentamente entre este mes y el próximo, de la mano de la baja de la inflación, y con ello las importaciones podrían ir creciendo muy de a poco. “Por ahora, no veo un incremento fuerte, si no se baja aranceles, impuesto País y el costo burocrático. La Argentina tiene las importaciones más caras del mundo. En 2023, fue el segundo país del mundo con menor relación de importaciones/PBI. Fue del 15%, versus un promedio mundial que alcanza al 30%”, remarcó el titular de la consultora DNI.
En el Gobierno creen que el nivel bajo de importaciones se sostendrá durante todo el año, con alguna posibilidad de que empiecen a levantar hacia el último trimestre. Pero el mayor empuje, creen, llegará en 2025, sin cepo ni impuesto PAIS y con una economía que ya mostrará cifras de recuperación. En ese contexto, no sólo se espera que las importaciones mejoren debido a la mayor demanda de la industria -que requiere de insumos del exterior para producir-, sino también un incremento de las importaciones de bienes finales, ya que muchas empresas están analizando reemplazar producción local o, como mínimo, incrementar la participación de bienes del exterior.
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Frente a las mayores facilidades que hay hoy para importar, muchas empresas quieren abandonar los intermediarios y comprar afuera de manera directa. Las que ya lo hacían están intentando recomponer los vínculos con los proveedores y preparar el terreno para cuando comience a repuntar la demanda. En el caso de varios alimentos básicos, la Secretaría de Comercio dio recientemente facilidades impositivas y financieras para agilizar la importación; mientras que para incentivar el ingreso de lavarropas, heladeras y neumáticos para camiones del exterior, bajó los aranceles. El objetivo oficial fue lograr una baja de precios, ya que se registran diferencias importantes de los valores en dólares locales y los de la región. Pero en ambos casos los procesos serán lentos; y recién podrá percibirse en las góndolas un incremento de los bienes importados entre fines de este año y comienzos del próximo.
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