Comenzó el plan de pagos a los importadores y se prevé mayor presión sobre las reservas del Banco Central

El BCRA compró ayer sólo USD 81 millones pero hubo alivio ayer en las empresas por la confirmación del acceso a los dólares según el calendario anunciado

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“Si llegamos bien a abril, el resto del año lo vamos a pasar”, están convencidos en el equipo económico. EFE/ Enrique García Medina
“Si llegamos bien a abril, el resto del año lo vamos a pasar”, están convencidos en el equipo económico. EFE/ Enrique García Medina

Tras un avance decisivo en el esquema para resolver el stock de deuda comercial tras la última licitación del bono para los importadores, el Banco Central tuvo ayer su día D a la hora de resolver el flujo del pago de las nuevas importaciones. La fecha clave se sintió en las compras diarias de divisas del BCRA, que durante la semana pasada llegó a quedarse con USD 300 millones en una jornada. Lejos de eso, y sumado al feriado en Estados Unidos, ayer compró apenas USD 81 millones. Los analistas del mercado advierten que el calendario establecido para el pago de importaciones -en grandes líneas 25%, 50%, 75% y 100% a 30, 60, 90 y 120 días, respectivamente- empezará a presionar a partir de ahora con mayor intensidad.

Ese calendario, que empezó a correr precisamente ayer, luce inexorable pero desde el equipo económico insisten que es a todas luces cumplible. Como promedio diario, la cifra hasta el 13 de febrero rondaría los USD 30 millones, la cual duplicará hacía y así progresivamente hasta entrar en el período de alta liquidación de divisas con la cosecha de la soja.

Llegar a esa fecha sin sobresaltos y, sobre todo, sin correcciones cambiarias bruscas que retroalimenten el círculo vicioso de devaluación e inflación parece ser un desafío casi tan grande como reunir los dólares necesarios para atravesar los próximos tres meses. “Si llegamos bien a abril, el resto del año lo vamos a pasar”, están convencidos en el equipo económico.

Por lo pronto, hacen los deberes. Desde que asumió el nuevo Gobierno, las reservas crecieron unos USD 3.000 millones, tras haber concretado el pago de deuda a los bonistas y también al FMI, aunque en este último caso con un préstamo puente de la Corporación Andina de Fomento (CAF) que se devolverá automáticamente cuando el Fondo gire el desembolso hacia fin de mes, previa aprobación del board del entendimiento alcanzado por el Gobierno con el staff técnico del organismo.

Son los USD 4.700 millones que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el propio Javier Milei, buscarán reasegurar en las próximas horas durante su encuentro con la titular del Fondo, Kristalina Georgieva, en Suiza, en el marco del Foro de Davos. Ese desembolso es vital para un tránsito sosegado hasta abril, período en el que no hay que afrontar vencimientos por USD 2.700 millones y en el que no serán los pagos de la deuda los que ejercerán la mayor presión sobre las chances de acumular reservas del Banco Central sino, precisamente, la demanda de, pago de importaciones. Es que, avanzado el calendario, se empezarán a solapar los pagos con el flujo creciente de nuevas importaciones.

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Por lo pronto, el ánimo entre las empresas a la espera de recibir las divisas se empezó a descomprimir ayer tras la confirmación entre los importadores de que, efectivamente, se estaban cursando los pagos correspondientes. Es, precisamente, lo que esperaban en el equipo económico. Las quejas y las advertencias de distintos sectores industriales se hicieron sentir cotidianamente durante el último mes en la Secretaría de Comercio, donde la respuesta que repitieron una y otra vez los funcionarios fue “no hay dólares”. Aunque parecida la frase al “no hay plata” de Milei, no hay en este caso, una cumbia alusiva.

La normalización de la deuda comercial es otra enorme válvula de escape que, todo indicaría, empezó a funcionar y contribuiría a normalizar el ritmo de producción en los distintos sectores. Tras la exitosa licitación del bono para los importadores la semana pasada, que lleva ahora emitidos USD 1.300 millones, se espera que el interés entre las grandes compañías empiece a crecer. Por caso, fue Toyota la que explicó en la última operación casi toda la demanda del denominado BOPREAL.

En la empresa admitieron que la principal dificultad para poder suscribir el título fue obtener la autorización de la casa matriz. Eso se replica en casi todas las multinacionales, entre las que se asegura ahora habrá al menos dos de las más grandes pero de diferente rubro que podrían sumarse esta semana. El debut en el mercado secundario del bono, que inicialmente cotizó por debajo de las expectativas oficiales pero rápidamente se acomodó en torno al 80%, de paridad suma otro elemento al Central para ser optimista en la nueva licitación que se abre hoy.