Fenómeno económico y cultural: Taylor Swift mueve tanto el “gasto de consumo”, que captó la atención de la Reserva Federal de EEUU

En su “Libro Beige” de junio, el Banco Central norteamericano atribuyó a sus conciertos el aumento del gasto en hotelería en las ciudades donde se presenta. Se calcula que solo la parte norteamericana de su gira moverá unos USD 4.600 millones y se notará en el PBI de algunos estados

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Taylor Swift, en un concierto en el Madison Square Garden
REUTERS/Caitlin Ochs
Taylor Swift, en un concierto en el Madison Square Garden REUTERS/Caitlin Ochs

Así como en Suecia se adjudicó a la cantante Beyoncé que la inflación fuera en mayo más alta de lo esperado, debido al furor de gasto que causó en su paso por Estocolmo, la capital sueca, uno de los pasos de su gira global, ahora la Reserva Federal de EEUU apuntó a Taylor Swift, la más exitosa cantante pop de la actualidad y a escala global, para explicar el nivel de consumo y gastos, por caso, en hotelería, debido al impacto de su “Eras Tour”, una gira que abarcará un total de 131 conciertos por 17 estados de EEUU y 5 continentes y que en noviembre la traerá a Buenos Aires, donde dará 3 recitales (los 2 originalmente agendados, y 1 que debió agregarse) en el Estadio de River, el flamante campeón del fútbol argentino.

En su “Beige Book” de junio, en el que consigna los informes de las “Reservas Federales” que conforman el “sistema de la Fed”, el Banco Central norteamericano destacó el “efecto Swift”, por el impacto que los 3 conciertos de Taylor en Filadelfia tuvieron sobre el “gasto de consumo” de esa parte del país.

Un pasaje del “Beige Book” dice que mayo fue el más fuerte en materia de ingresos para Filadelfia desde el inicio de la pandemia (esto es, en más de tres años) “en gran medida debido al influjo de asistentes a los conciertos de Taylor Swift en la ciudad”.

El título de un medio norteamericano, destacando el "efecto Swift"
El título de un medio norteamericano, destacando el "efecto Swift"

La cantante dio tres conciertos en el “Lincoln Financial Field” los días 12, 13 y 14 de mayo en Filadelfia y a mediados de junio dio otro concierto en Pittsburgh, otra gran ciudad de Pennsylvania.

Según datos de Booking.com reportados por la publicación Business Insider, las tarifas de hotelería se triplicaron en algunas de las ciudades donde Swift dio conciertos, incluidas Pittsburgh, Minnesota y Kansas City.

Además, resalta, la tasa de ocupación en el condado de Allegheny, una de las “eras” del tour de Swiftpor el estado de Pennsylvania, rozó el 100% y las plataformas de reserva y venta de tickets no pudieron soportar el vertical aumento del tráfico. Algo así también sucedió en la Argentina, donde la artista agotó en menos de una hora la preventa de entradas para sus conciertos de noviembre en River.

Este fin de semana, a raíz de la presentación de Swift en Denver, el Common Sense Institute calculó que el concierto sumaría unos USD 140 millones al PBI del Estado de Colorado gracias a una afluencia de 75.000 fans y a más de USD 100 millones de gastos directos de consumo.

Un pasaje del "Beige Book" de la Fed, donde resalta el "efecto Swift" en Filadelfia, Pennsylvania
Un pasaje del "Beige Book" de la Fed, donde resalta el "efecto Swift" en Filadelfia, Pennsylvania

Según los cálculos de Common Sense, solo la parte estadounidense del “Eras Tour” de Swift generará gastos de consumo por USD 4.600 millones, monto superior al PBI de 35 países del mundo.

El costo de las entradas a los conciertos de Swift en EEUU, de hasta casi USD 1.000 sin considerar la reventa, hizo que Morning Brew, un sitio de finanzas de EEUU, hiciera las cuentas y llegara a que a un norteamericano le resultaría más barato comprar un ticket aéreo de ida y vuelta viajar desde Los Ángeles (California) a Buenos Aires y ver a la artista en River antes que hacerlo en las diferentes “Fields”, “Arenas” y “Stadiums” en que se presenta en el país del norte.

Taylor, en concierto
(Foto AP/Ashley Landis, archivo)
Taylor, en concierto (Foto AP/Ashley Landis, archivo)

Aun así, Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2007, se preguntó en una de sus columnas en The New York Times si Taylor Swift está “subpagada”, comparando la cantidad de gente que asiste a sus conciertos con la que asistía a los de otros artistas en otras épocas y cuánto eran pagados en relación a su tiempo.

Los conciertos en vivo, y en especial las giras internacionales, son una de las formas que encontraron mega-estrellas como Swift para mejorar su porción de la torta musical al cabo de años en que fueron perdiendo poder negociador y parte de los ingresos que generan a manos de sellos discográficos y de distintas plataformas.

Según un reciente informe de la revista Forbes, Swift cuenta con una fortuna personal de USD 740 millones, su Eras Tour recaudará USD 620 millones en tickets y el precio máximo que llegó a pagarse en la reventa en EEUU fue de 92.149 dólares.

Taylor, cuyos fanáticos se reconocen como “Swifties”, tiene 260 millones de seguidores en Instagram, 93 millones en Twitter, más de 52 millones de suscriptores en YouTube y unos 85 millones de seguidores mensuales en Spotify.

Con apenas 33 años, ha recorrido un largo camino.

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