El Banco Central cambió su estrategia para intervenir con bonos y logró bajar casi 3% a los dólares alternativos

El panorama positivo no fue completo porque el dólar libre subió a $167. Los títulos en dólares con ley extranjera tuvieron una suba de casi 30 centavos

El Banco Central necesitó de apenas un amague en el comienzo de la rueda para controlar los dólares alternativos. La entidad se hizo presente en la apertura ofreciendo bonos AL30 en dólares contra pesos. Los que apostaron el miércoles al AL30, que es el bono que más se negocia en estas operaciones, fueron los grandes perdedores del jueves. Este título que había aumentado 5% en su cotización en pesos, ahora se ofrecía más barato.

“Para entender lo que sucedió hay que remontarse al miércoles. Hasta media hora antes del cierre el volumen de negocios de dólares alternativos era reducido porque esperaban la aparición del Banco Central en la media hora final. Como no sucedió empezaron a demandar el AL30 para cubrirse y lo hicieron subir 5% en pesos. Por supuesto, el contado con liqui y el dólar Bolsa aumentaron alrededor de 2%. Hoy, como el Central salió a vender de entrada a precios más bajos, el bono comenzó a ceder y volteó a los dólares alternativos. Al BCRA se lo sintió en el inicio de la rueda. Después, todo fue entre privados”, explicó Nicolás Rivas, operador de BAVSA.

De esta manera, el dólar Bolsa o MEP, con operaciones por USD 41 millones se desplomó $ 4,04 (-2,8%) a $ 141,50. El contado con liquidación negoció USD 94 millones y cerró con una baja de $ 3,91 (-2,6%).

Pero la fiesta no fue completa, porque el “blue” o dólar libre tuvo una demanda que lo elevó $ 5 a $ 167. Sobre el final, quedó vendedor a $ 165. Pero puede repetir la historia del día anterior cuando en el post cierre se negoció por debajo del precio de cierre en $ 160, valor al que abrió el jueves para enseguida escalar a $ 165 y luego a $ 167. Si bien el “blue” no marca el ritmo de la economía, se presta para distintas operaciones en negro cuando la diferencia lo justifica y genera un efecto psicológico adverso en los consumidores y empresarios. La brecha ahora es de $ 26 contra el dólar Bolsa y el dólar ahorro que está en $ 140. El volumen de este mercado paralelo es irrelevante: no supera los USD 4 millones diarios.

En la plaza mayorista sigue la falta de liquidaciones de los exportadores a pesar de que la soja está en su precio más alto de los últimos 4 años, en USD 417 por tonelada. De esta manera, el Banco Central tuvo que abastecer a los importadores y vendió USD 80 millones. El dólar mayorista aumentó apenas 7 centavos a $ 79,57.

Las reservas sintieron el impacto y bajaron USD 68 millones a USD 39.192 millones. La caída no fue mayor porque el oro subió 0,70% a USD 1.876 por onza y las principales monedas del mundo se fortalecieron frente al dólar que cedió en promedio 0,10%.

En la plaza de bonos, los títulos con ley extranjera tuvieron una suba de 30 centavos promedio en el exterior. Pero el riesgo país no reflejó la mejor cotización de los títulos argentinos, porque subieron los bonos del Tesoro norteamericano, que son los de referencia para calcular este indicador. Por eso quedó sin cambios en 1.345 puntos básicos.

La Bolsa padeció el derrumbe de los mercados del exterior que siguen a la deriva por las noticias que llegan de Europa sobre el rebrote del Covid-19, que amenaza a extenderse en Estados Unidos.

Con negocios por $ 1.142 millones, el principal indicador, el S&P Merval de las acciones líderes, cedió 3,66% y cerró en el mínimo del día. Cuando desaparecen los negocios del dólar contado con liquidación, a la Bolsa le faltan motivos para subir. Y esto se vio en que las caídas no distinguieron sectores. Abarcaron a bancos, empresas de telefonía, petroleras y compañas de gas y electricidad. Las bajas en estos sectores llegaron a 7,12% como fue el caso de Transener. Los bancos perdieron más de 5%. Solo un papel subió; el de Mirgor que anotó una suba ínfima de 0,63%.

Los ADR’s argentinos -certificados de tenencia de acciones que operan en Wall Street- se quedaron sin compradores porque no hay más goteo del exterior hacia países emergentes, debido a que el Covid-19 derribó las acciones de las principales Bolsas del mundo y volvió la aversión al riesgo. Los más afectados fueron Despegar (-9,44%), BBVA (-8,41%) y Banco Macro (-6,69%). La contracara fue Corporación América que sigue recuperándose. Esta vez subió 7,60% y en noviembre acumula un avance de nada menos que 64,5%, aunque en lo que va del año pierde 54%.

Hoy jugará un actor extra en la decisión de los inversores: la inflación de octubre de 3,8% fue más elevada de lo que calcularon los analistas. La respuesta del Banco Central no fue la esperada porque solo subió las tasas. Ahora los plazos fijos rinden 37%. El problema es que no se modificó el ritmo devaluatorio de 2,8% mensual. El tipo de cambio atrasado acumula presiones inflacionarias porque aumenta la demanda de los importadores y desalienta a los exportadores. Pero quedó en evidencia, que el tema cambiario lo maneja solo Martín Guzmán, el ministro de Economía. A Miguel Pesce, titular del Banco Central, le está reservada la política monetaria.

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