El presidente Alberto Fernández y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva
El presidente Alberto Fernández y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva

El Fondo Monetario Internacional (FMI) le reclamó este miércoles al Gobierno medidas para reducir más la inflación y una quita importante a los acreedores privados del país al considerar que la deuda pública no es sostenible.

“La inflación y las expectativas de inflación han bajado en los últimos meses, pero esfuerzos adicionales serán necesarios para reducirlas aún más desde sus altos niveles actuales. Las autoridades también se encuentran en un proceso para garantizar una resolución sostenible y ordenada de su situación de deuda”, expresó el comunicado difundido por los técnicos del FMI.

“Las autoridades argentinas están actuando para resolver la difícil situación económica y social que enfrenta el país. Han implementado un conjunto de medidas para atacar la problemática de la pobreza y estabilizar la economía. Se ha buscado aumentar la recaudación en parte para financiar un mayor gasto social, que por lo general está dirigido a atender las necesidades de los más vulnerables. Las reservas internacionales y el peso se han estabilizado con el apoyo de los controles de capital y el superávit comercial”, agregó el staff del Fondo.

La misión terminó con optimismo pero sin definiciones en cuanto a las fechas de la negociación de un nuevo programa para pagar los USD 44.000 millones de dólares con el organismo multilateral.

Los técnicos de la misión del FMI se reunieron con el ministro de Economía, Martín Guzmán.
Los técnicos de la misión del FMI se reunieron con el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Tras finalizar su paso por Buenos Aires, los técnicos del organismo multilateral indicaron que el Gobierno adoptó medidas para mejorar la situación fiscal y el frente externo, un esfuerzo que permitió estabilizar la economía. Los funcionarios pudieron ver el detalle de las proyecciones de los próximos años que definió el Gobierno.

“Compartimos el objetivo general de las autoridades de restablecer el crecimiento y reducir la pobreza, y al mismo tiempo fortalecer los equilibrios fiscal y externo”, explicó el Fondo.

Respecto de la sensible cuestión de la deuda, afirmó que el riesgo se “deterioró significativamente” desde mediados de 2019 y que “desde entonces, esos riesgos a la sostenibilidad de la deuda se han materializado”. Por ello, “el personal del FMI ahora evalúa que la deuda de Argentina no es sostenible”.

“Específicamente, nuestra visión es que el superávit primario que se necesitaría para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un riesgo de refinanciamiento manejable y un crecimiento del producto potencial satisfactorio no es económicamente ni políticamente factible”, dijo el Fondo.

“En consecuencia, se requiere de una operación de deuda definitiva, que genere una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad. El personal del FMI hizo hincapié en la importancia de continuar un proceso colaborativo con los acreedores privados para maximizar su participación en la eventual operación de deuda”, agregó.

El Fondo, tal como lo esperan los acreedores, cumplirá un rol decisivo en la definición del pago de la deuda pública argentina.

Y aunque en el comunicado no se habla del porcentaje de la quita de la deuda a los acreedores privados, cuando se dice que la operación debe ser “definitiva” implica que debe conservar un equilibrio entre recuperar la sustentabilidad que se perdió en el gobierno de Mauricio Macri y, a la vez, ser suficientemente lógica como para lograr una alta aceptación. De este modo, se evitaría el problema legal que transitó el país entre 2005 y 2016.

“El personal del FMI y las autoridades continuarán dialogando estrechamente a medida que las autoridades continúen avanzando en la concreción de sus planes y políticas económicas,” reza el comunicado que concluye anticipando la próxima reunión entre el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en el marco de la reunión del G-20 que se llevará a cabo este fin de semana en Riad, Arabia Saudita.

Este nuevo encuentro entre Guzmán y Georgieva será clave para definir la secuencia de la negociación con el Fondo, mientras el Gobierno les muestra sus cartas a los acreedores privados con el objetivo de llegar a un acuerdo antes de abril próximo. Lo que queda claro es que en estas discusiones, tanto en Buenos Aires como en el exterior, el tono es técnico y está lejos de las diatribas políticas que lanzó la ex presidenta Cristina Kirchner, que pidió una quita de la deuda y acusó al organismo de violar sus estatutos.

El FMI pide un 'proceso colaborativo’ entre el Gobierno y los acreedores privados para avanzar en la resolución del problema de la deuda.

La misión tuvo el carácter de dialogar y conocer los números de la Argentina, que no fueron incluidos en el último informe del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo. Si hubiera estado el auditor regional Alejandro Werner, se podría pensar que fue una visita para negociar, pero esa etapa todavía no llegó.

De todos modos, dado que en Washington hoy se reunió el directorio del organismo multilateral, que tenía previsto debatir el caso uruguayo, no se descarta que se pueda haber discutido el resultado de la misión que finalizó esta tarde.

De este modo, el primer capítulo formal del diálogo entre el FMI y el Gobierno concluyó en buenos términos, con un diagnóstico preciso del Gobierno a los técnicos del organismo sobre el plan económico y una hoja de ruta que se completará en los próximos dos meses. El Fondo, tal como lo esperan los acreedores, cumplirá un rol decisivo en la definición del pago de la deuda pública argentina.

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