Las tasas de plazos fijos siguen bajando y se ubican en niveles inferiores a la inflación

El Banco Nación paga 37% a los depósitos minoristas y es la entidad que suele pagar la tasa más alta. Esa cifra equivale al 3% mensual, por debajo de la inflación esperada para los próximos meses.

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Tras las dos fuertes bajas dispuestas por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para la tasa de referencia en solo una semana, las tasas de plazos fijos para los ahorristas continúan en franco descenso. A pesar del objetivo declarado por la autoridad monetaria de que el sistema se maneje con una tasa real positiva, es decir, que no pierda frente a la inflación, los recientes movimientos apuntan en sentido contrario.

En las últimas horas de 2019 el Banco Nación redujo al 37% la tasa para plazos fijos minoristas. El principal banco del país, con casi la mitad de los depósitos del sistema, suele ser la entidad que paga una tasa más alta, funcionando en cierto modo como un parámetro para el resto del sistema. Por lo tanto, el mercado espera que muchos bancos que hasta el lunes 30, última jornada bancaria de 2019, retribuían sus depósitos pagando 38 o 40%, arranquen el año con una reducción de tasas por debajo del 37% de la entidad estatal.

Según el relevamiento que el BCRA publica en su página web, al 31 de diciembre la mayoría de las entidades no parecía haber actualizado sus tasas al público, tal vez esperando la reacción del Nación para ajustar sus números.

La actual conducción del BCRA, encabezada por Miguel Pesce, dispuso que la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) bajara de 63% a 58% en su primera reunión de Directorio. Una semana después, acentuó la baja y la ubicó en 55%. En septiembre, la tasa de referencia fijada por el BCRA había alcanzado un pico de 86%.

El propio Banco Central dio cuenta de esta situación en el informe Objetivos y planes respecto del desarrollo de las políticas monetaria, cambiaria, financiera y crediticia para el año 2020 que difundió en las últimas horas, en cumplimiento de una disposición de su Carta Orgánica. En él, explicó que en 2019 “las tasas de interés de los plazos fijos no permitieron a los depositantes mantener los saldos reales de sus ahorros”.

“El año concluye con tasas de interés en niveles cercanos al 40% de tasa nominal anual (3,3% mensual) para la remuneración de los plazos fijos minoristas y una inflación mensual de aproximadamente de 4% (60% anualizado). El Banco Central tomará medidas que permitan a los depositantes preservar el valor de sus ahorros”, asegura el documento.

El texto hace expresas menciones a la intención del BCRA de generar en 2020 una recuperación del crédito del sector privado, con especial inclinación hacia los fines productivos. Al mismo tiempo, no hace ninguna mención a la necesidad de contar con tasa real positiva para fortalecer los depósitos, la materia prima del crédito que se busca estimular.

<b>A pesar del rígido control de cambios, la contracara de una tasa de interés poco atractiva para el ahorrista es el riesgo de que crezca la demanda de dólares.</b>

Para cuando el documento del BCRA fue difundido, el Banco Nación ya operaba en 37%, lo que implica una tasa efectiva mensual del 3,04%. Cuando se inició el nuevo gobierno, el 10 de diciembre, el Nación pagaba 46%. Durante el año que terminó, llegó a pagar 60%.

Para enero, los pronósticos de los consultores económicos recopilados por el BCRA en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) esperan en promedio una inflación del 3,9%. En febrero y marzo, esperan 3,4%. Para todo 2020, esperan una suba del Indice de Precios al Consumidor del 43%. Los datos del REM se actualizarán el próximo viernes 3.

La contracara de una tasa de interés poco atractiva para los plazos fijos reside en el riesgo de que crezca la presión sobre el dólar. Si bien rige un durísimo control de cambios que limita a USD 200 por mes la compra para atesoramiento, al que se sumó un impuesto del 30% para la compra de moneda extranjera a través de diversas vías, inversores y ahorristas podrían empezar a inclinarse a dolarizar sus carteras. Ante las escasas opciones para acceder al mercado de cambios, un incremento de la demanda para adquirir la moneda estadounidense a través de la Bolsa o del “contado con liqui” podría empujar hacia arriba las brechas con el dólar oficial y, por supuesto, podría impulsar el mercado ilegal.

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