Los supermercados esperan un 2020 negativo pero ven un freno en la caída del consumo

Mientras reciben las nuevas listas de precios para aplicar a partir de enero, las grandes cadenas aseguran que comenzó una leve recuperación de las ventas en algunos productos

Las estimaciones presentadas en la cumbre anual de los supermercadistas estiman una retracción en las ventas del 7% para el año en curso.
Las estimaciones presentadas en la cumbre anual de los supermercadistas estiman una retracción en las ventas del 7% para el año en curso.

Las cadenas de supermercados se preparan para afrontar la última etapa del año con la esperanza de que se presente un veranito en el consumo, pero entienden que el 2020 será un año de transición en donde las ventas seguirán en terreno negativo.

Mientras el sector recibe nuevas listas de precios de parte de sus proveedores que se apuran a formar un “colchón” frente a la posibilidad de que el próximo gobierno aplique una política de precios congelados y discuten sobre los efectos de la Ley de Góndolas, las grandes cadenas se esperanzan con que aún manteniéndose en terreno negativa, la caída sea menor a al de este año.

“En los últimos meses comenzamos a ver como se recuperaban las ventas en algunos ítems”, explicó a Infobae un ejecutivo de una cadena con presencia regional. “Estamos con la expectativa de que la situación mejore un poco respecto a lo que veníamos viviendo”, agregó.

Luego de un año en el que el sector terminó mostrando una retracción de poco más de 7%, las estimaciones que se presentaron en cumbre anual de supermercadistas de la Asociación de Supermercados (ASU) así lo demuestran.ss

<b>Los proveedores de alimentos se apuran a formar un “colchón” frente a la posibilidad de que el próximo gobierno aplique una política de precios congelados</b>

Para Daniel Mamone, de la consultora Kantar, el mejor escenario con un tipo de cambio estable y una inflación en valores menores a los de 2019 durante el año que viene el consumo podría registrar una caída de 3,3%, mientras que su colega de Scentia Consulting, Osvaldo del Río, estima la posibilidad de estar en -1% y, con mucho viento a favor, en 1%. Esa merma en la caída trae aparejada muchos “peros”. El contexto para el 2020 se presenta como desafiante para el sector. Y aún más con la falta de datos concretos de parte de la nueva administración respecto de la política a llevar adelante.

Para del Río será fundamental la puesta en marcha de acuerdos de sectores como sindicatos, empresarios, energía y servicios, además de la continuidad y profundización de los planes de incentivos al consumo como Ahora 12, Precios Cuidados y eliminación del IVA en algunos productos.

Pero así como los dueños de las bocas de expendio estiman que con un dólar estable y sin una disparada inflacionaria se puede ver durante el 2020 -un año al que denominan de transición de la actual recesión a un posible crecimiento- una desaceleración en las caídas, empiezan a observar la llegada de las nuevas listas de precios frente a la posibilidad que el gobierno de Alberto Fernández aplique un congelamiento de precios.

Los especialistas esperan medidas para revitalizar el consumo, tales como la eliminación del IVA en determinados productos o los planes de compras en cuotas
Los especialistas esperan medidas para revitalizar el consumo, tales como la eliminación del IVA en determinados productos o los planes de compras en cuotas

“Hay nuevas listas, y algunas llegan con fechas para enero. Esto es algo que ya sucedió en octubre en la previa a las elecciones. Las empresas mandaban las listas de precios con fecha para finales de octubre y hoy la mandan con fecha para enero atajándose ante un posible congelamiento”, describió otro ejecutivo de una cadena multinacional. En principio, las listas de precios traen ajustes que van entre el 10% y el 15% dependiendo la familia de productos.

En medio de todo esto está la pelea por la Ley de Góndolas, algo que por ahora es bastante resistido por los supermercadistas. Durante la Jornada de ASU, hubo varias expresiones en ese sentido. Federico Braun, de La Anónima, calificó la norma como “rara”, descartó que ayude a agregar valor y no ocultó su queja: “Dividir la góndola en partes es una rareza, solo sucede en Ecuador. Es un poco contradictorio que nos digan cómo hacer las cosas para ser eficientes”. Dolores Fernández Lobbe, de Wal Mart, se manifestió de acuerdo con el espíritu de la norma, pero opinó que “lo importante no es la ley, sino la política que definimos como ayudamos a las pymes para q se desarrolle.”

Con media sanción en Diputados y con el empuje del Frente de Todos que la señala como una herramienta fundamental para bajarle los precios a los consumidores, entre los empresarios circula la versión que la reglamentación será la “zanahoria” para que los proveedores se sienten a negociar un plan de precios congelados de “común acuerdo” con la próxima administración.

“Si la aplican así como está, no beneficia al consumidor. Es la herramienta que tienen para sentar a las dos o tres empresas que concentran buena parte de los productos a negociar. Y nadie se va a negar porque la situación está complicada”, señaló un especialista que suele asesorar a las grandes empresas de consumo.

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