La sede del Banco Central, en la City porteña. (DyN)
La sede del Banco Central, en la City porteña. (DyN)

Los futuros de las bolsas del mundo para el lunes muestran cautela. En la medianoche del domingo, tanto Wall Street como las bolsas de Europa, excepto las de Francia e Italia, muestran signos levemente negativos, pero generalizados.

Las bolsas de Oriente que están en plena operación tampoco tuvieron un inicio optimista. El Nikkei de Japón perdía 0,25%, pero el Hang Seng de Hong Kong, subía 0,17%. China, que tenía los futuros en baja, abrió con alzas bien definidas en sus indicadores con subas de hasta 1,20%.

Lo que sucede en el mundo puede incidir en la Argentina. Pero el dato principal es si aparecerán vendedores de dólares por el lado de la exportación.

Por ahora, el Banco Central no parece preocupado por la suba de la divisa. Creció 2,50% en dos ruedas. Sabe que puede beneficiar a los exportadores y que cuando llegue a un nivel adecuado, comenzarán a liquidar.

Además, se convirtió en un activo vendedor de futuros en los plazos más cortos (fin de abril y mayo).

Especulan que, con estas tasas de interés, la retención de divisas puede resistir poco tiempo más. Y que al llegar el dólar a la mitad de la línea de flotación se calmará. Si el cálculo fuera exacto, al dólar mayorista le falta poco más de un peso para llegar a ese nivel.

Pero las dudas son tan grandes que el comportamiento de los ahorristas y de las grandes manos se ha vuelto impredecible. Es cierto que hay una dolarización evidente y que pasó el fin de mes y las necesidades de pago son mínimas, pero a estos valores puede haber quien se sienta tentado de vender divisas.

El problema es que las tasas al nivel de 53% anual para los inversores más grandes apenas superan la inflación mensual. Tampoco sirven de refugio los bonos de la deuda, aún los más cortos, porque están perdiendo paridad. Esto es, suben en pesos, pero a un ritmo menor que el billete. Por eso, el crecimiento del riesgo país.

La Bolsa porteña (NA)
La Bolsa porteña (NA)

El informe del FMI sobre el comportamiento de la economía argentina no fue todo lo colorido que se esperaba. El Fondo no pide más impuestos, sino que mejore la recaudación. La suba de impuestos sería una de las formas de lograrlo, pero la economía con la caída de la recaudación le demostró que no soporta una carga impositiva mayor. A medida que suben los impuestos, más retracción hay a pagarlos. Cuando el dinero no alcanza y las tasas de interés están en niveles inalcanzables, la primera fuente financiamiento es la AFIP. No se pagan impuestos aunque amenace con tasas más altas a los morosos. De hecho, ya no cierra cuentas corrientes a los morosos, porque la parálisis de la economía sería total.

Lo que pide el FMI y no para esta gestión, es que se compense con alzas de impuestos la baja de otros impuestos.

Al mismo tiempo, las grandes empresas están dejando de pagar sus tributos por lo anticonstitucional de la medida que le permite ajustar sus balances por la inflación y mostrar pérdidas. Pero pagan igual los impuestos, como si hubieran ganado dinero, porque la AFIP no toma las deducciones que brinda ese ajuste por inflación.

Esta doble cara hace que las empresas, cada vez en mayor número, pidan recursos de amparo a la Justicia y no paguen los impuestos para no verse enfrentados a las demandas de sus accionistas.

Lo cierto es que la semana tendrá nuevos ingredientes. Se espera la llegada de los USD 10.800 millones del FMI. Respecto a los plazos fijos que, vía Internet, se podrán hacer en el banco que le plazca al ahorrista aunque no tenga cuenta en la entidad, tardará un tiempo en entrar en vigencia. Las entidades tienen plazo hasta fin de mes para implementar este mecanismo que, desde el vamos, aparece como complicado para el simple ahorrista.

En el Central apuestan a que la venta de USD 60 millones diarios más los dólares de la exportación harán que el billete se encarrile. Pero la última palabra siempre la tiene el mercado.