Argentina incurre en déficit comercial, pero con más importaciones y exportaciones que en 2016.
Argentina incurre en déficit comercial, pero con más importaciones y exportaciones que en 2016.

Mientras que la economía argentina muestra síntomas de recuperación este año, con una tasa de crecimiento esperada entre 2 y 3 por ciento, la inserción de los productos argentinos en el exterior continúa como una materia pendiente en el proceso de reactivación.

Los números del primer cuatrimestre del año exhibieron la continuidad del déficit comercial, por encima de los USD 1.200 millones hasta abril, mientras que distintos estudios privados ya anticipan que el rojo se profundizará hacia fin de año, por encima de los USD 3.000 millones. Con esta tendencia, el desequilibrio en el comercio exterior de 2017 será el más grande desde los USD 4.943,8 millones de 1998.

SALDO COMERCIAL DE ARGENTINA – 1998-2017

En millones de dólares – Fuente: INDEC – (2017 *) Proyección del IERAL.

Un informe de Invecq Consultora Económica explica que "en la última década el desempeño de las exportaciones se vio beneficiado por dos factores que impulsaron su crecimiento en dólares: un tipo de cambio real alto, que abarataba en dólares la producción nacional, y términos de intercambio récord como consecuencias del boom de los precios internacionales de las commodities y manufacturas exportadas por Argentina, que fue ampliamente superior a la suba de precios que experimentaron los bienes importados por el país".

Este equilibrio varió de manera notable desde 2013, con un descenso de los precios internacionales de las materias primas, componente central de las exportaciones argentinas, y un palpable atraso cambiario que restó competitividad para la producción local.

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"Si se descompone la dinámica de las exportaciones en precios y cantidades, se observa que las cantidades exportadas en la última década no solo no han tenido un incremento tan espectacular como el que indican los valores en dólares, sino que, por el contrario, se encuentran estancadas desde 2005", graficó Invecq.

"Es decir que el país exporta la misma cantidad de productos que hace 12 años atrás. Si por esas cantidades se reciben más dólares que antes, es sólo gracias a que los precios internacionales de los productos exportados se mantienen, aún con la caída experimentada en los últimos 4 años, por encima de los de aquella época", agregó el estudio.

CRECIMIENTO CON MÁS IMPORTACIONES

No hay contradicción entre el crecimiento de la economía previsto para este año y el déficit comercial. El economista Juan Francisco Campodónico, del IERAL de la Fundación Mediterránea, consignó que dentro de las cifras de déficit comercial del comienzo del año se dio "continuidad a las señales de mejora del nivel de actividad, por las mayores compras de insumos y bienes de capital importados y el aumento de exportaciones industriales".

Campodónico consideró que los números rojos del período enero-abril "extrapolan un saldo negativo de USD 4,6 mil millones para todo el año", con una proyección de exportaciones por USD 58,9 mil millones (+2,2%) e importaciones por USD 63.500 millones (+14%).

"En el primer cuatrimestre de 2017, sin computar combustibles, el valor en dólares de las exportaciones aumentó 1,4% interanual y el de las importaciones lo hizo un 8,7%", analizó el experto de IERAL, aunque aclaró que "si bien el saldo cambió de signo, esta composición de fuertes importaciones no deja de ser saludable, debido al repunte (desde marzo) de los Bienes Intermedios (+15,8%) y Bienes de Capital (+34,6%)".

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"El saldo de la balanza energética fue deficitario en USD 628 millones en el primer cuatrimestre y el acumulado de los últimos doce meses es de USD 3 mil millones, desde USD 4 mil millones en igual período del año anterior", indicó Campodónico, como otro dato alentador.

El Intercambio Comercial Argentino (ICA) que publica el INDEC arrojó un déficit de USD 1.217 millones para el primer cuatrimestre del año, comparado con el rojo de USD 41 millones para el mismo período de 2016.

Invecq alertó que entre enero y abril "las cantidades importadas muestran un incremento del 90%, incubando así un creciente déficit estructural en la balanza comercial. Si por algún motivo el precio internacional de las exportaciones volviera a los niveles de 2005, el saldo de la balanza comercial mostraría un importante déficit, considerablemente mayor a los USD 3.000 millones con los que cerrará este año".

Al comparar los distintos rubros respecto del mismo cuatrimestre del año anterior, los guarismos muestran comportamientos heterogéneos en materia del comercio exterior: los que caen de manera interanual son los Productos Primarios para las ventas al exterior (-5,1%), y Piezas y Accesorios (-4%) para las compras.

Por otro lado, muchos rubros crecen, como las Manufacturas de Origen Agropecuario (+1,5%) e Industriales (+7,3%) para las exportaciones y los Bienes de Capital (+15,8%), Intermedios (+1,4%), de Consumo (+16,7%) y Vehículos Automotores (+40,2%) para las importaciones.

"Cabe destacar que el repunte de las compras de Bienes de Capital e Intermedios iniciado en marzo y profundizado en abril es un buen indicador de recuperación de la actividad económica", dijo Campodónico, del IERAL.

EN BUSCA DE AMPLIAR MERCADOS

La crisis política en Brasil, luego de conocido el escándalo por sobornos que involucró al presidente Michel Temer, puede tener algún efecto de contagio desde el lado económico, para la Argentina por el firme lazo comercial que une a ambos socios del Mercosur. Argentina es el tercer exportador a Brasil, mientras que el vecino es el principal exportador hacia la Argentina.

Un estudio de la consultora Economía y Regiones puntualizó que si la actividad de Brasil se ve afectada por el escenario político, en Argentina los efectos se concentrarían en ciertas ramas de la industria y de esta forma se atenuarían los efectos negativos.

Economía y Regiones consideró que si la crisis en Brasil se prolonga en el tiempo y esto afecta a la economía, sería la industria automotriz la que más sufriría.

Este año las exportaciones a Brasil exhibieron una recuperación de 9%, a USD 3.762 millones entre enero y mayo. Pero las importaciones argentinas desde Brasil treparon 26,8% en el período, a USD 6.747 millones, con lo cual el déficit comercial rozó los USD 3.000 millones en cinco meses.

A los problemas de competitividad por el atraso cambiario se sumó un problema político en Brasil que podría afectar la demanda

"Si la recuperación de la economía brasileña diera marcha atrás, hay que tener presente que el sector que traccionaría la actividad económica en el año 2017 no sería la industria automotriz sino la obra pública y la construcción. Es por eso que el efecto mencionado sobre las exportaciones a Brasil no debería tener fuerte impacto en la actividad económica para 2017″, indicó Economía y Regiones.

Los economistas Manuel Garzón y Lucio Dipré del instituto IERAL de la Fundación Mediterránea, enfatizaron la importancia de un desembarco comercial más decidido de la Argentina en China.

"Uno de los aspectos que hace importante la reciente visita presidencial a China es el hecho que ese país está en el podio de los grandes importadores de productos vinculados al agro y los alimentos, disputando el primer lugar con Estados Unidos y la Unión Europea", indicaron los especialistas.

Explicaron que "se trata de un fenómeno reciente. A comienzos de siglo, las compras de alimentos de China eran sólo un tercio de las de Estados Unidos o de la Unión Europea y, desde entonces, crecieron al 15,3% anual, mientras las europeas lo hicieron un 5,4%, y 6,8%, las de Estados Unidos".

"La región de China Ampliada (incluye además Filipinas, Tailandia, Indonesia y Vietnam) es el destino hoy del 30% de las exportaciones de la cadena aviar y bovina de la Argentina y es el 20% para el caso de la soja y el maíz", señalaron los expertos del IERAL.

Invecq consideró "imprescindible desandar el camino de los últimos años y emprender una estrategia exportadora que permita mantener un crecimiento sostenible en el tiempo. El desafío de exportar consiste en crear las condiciones internas de competitividad que pongan en condiciones reales al país para proveer los productos que el mundo demanda, al mismo tiempo que se avanza en la apertura de nuevos mercados y la negociación de mejores condiciones de entrada en los ya disponibles".