El hermano de Riquelme y el secretario general de Boca declararán en la causa por reventa de entradas: las dos escuchas bajo la lupa

Cristian Riquelme y Ricardo Rosica serán indagados en el marco de la investigación que se inició en octubre de 2022

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Chanchi Riquelme, junto a su hermano, en el palco de La Bombonera (@fotobairesarg)
Chanchi Riquelme, junto a su hermano, en el palco de La Bombonera (@fotobairesarg)

Mientras todos los focos del mundo Boca están puesto en la causa que suspendió las elecciones previstas para el domingo pasado, hay otro proceso en Tribunales que entra en etapa de máxima ebullición: este mediodía deberán declarar como imputados por el delito de asociación ilícita que engloba la reventa de entradas Cristian Riquelme, hermano de Román y apodado Chanchi, y Ricardo Rosica, el secretario general del club. Quien los viene investigando desde hace tiempo es la fiscal Celsa Ramírez, quien está convencida de tener pruebas sólidas sobre la participación de ambos, sobre todo Chanchi, en el delito que se le imputa. Su indagatoria debía haberse producido tres semanas atrás, pero el abogado de Riquelme, Sebastián Rodríguez, la fue dilatando hasta terminar la semana pasada recusando a la fiscal por enemistad manifiesta. Pero el juez del caso, Pablo Casas, desestimó que Celsa Ramírez tuviera animosidad contra Riquelme y compañía y le dio vía libre para el trámite clave que se producirá hoy.

La investigación comenzó en octubre de 2022. Después de recibir una denuncia anónima, la fiscal le encargó al Cuerpo de Investigadores Judiciales y a la Policía de la Ciudad que se infiltren en las supuestas redes de reventa que también tienen a La Doce como presunta terminal, aunque en este caso la barra tiene un proceso por separado. Allí los oficiales descubrieron lugares específicos de reventa que llegarían a más de 2000 por partido y que tendrían como base de operaciones un local de la calle Florida, una casa a 150 metros de La Bombonera y, también, La Bombonerita, el predio del club. Y le pidió al juez poder intervenir los teléfonos de varios personajes, entre ellos Cristian Riquelme, cosa que hizo desde el 25 de enero de este año. Cuando a partir de las escuchas creyó que tenía material suficiente, mandó a allanar al hermano del vicepresidente pero se encontró con pocas cosas en su casa del barrio cerrado de Pilar. La fiscal sospechó que la Policía Bonaerense, encargada del procedimiento, le filtró la información y por eso no sólo no había nada, sino que ni siquiera estaba el celular, que Chanchi declaró que se lo habían robado justo el día anterior.

Con la sangre en el ojo, la fiscal siguió adelante y terminó con el procedimiento de incautación de un nuevo celular, un Iphone 14, cuando Riquelme salía para Ezeiza para acompañar a la delegación que iba a jugar la final de la Copa Libertadores, razón por la cual Román dijo que estaban siendo perseguidos y que la situación podría haber terminado trágicamente si su hermano en vez de frenar y entregar el aparato a los funcionarios judiciales, habría acelerado dado que asegura que en ningún momento se identificaron como miembros de esa fuerza cuando lo interceptaron. Lo cierto es que Infobae accedió a las 1200 fojas que componen la causa judicial y ahí se pueden encontrar las razones que tiene la fiscal, pero también las respuestas que podrían ofrecer hoy Chanchi y Ricardo Rosica.

La carátula de la causa
La carátula de la causa

En principio son dos las escuchas que el hermano de Riquelme tiene sobre entrega presuntamente irregular de tickets. La primera es con Ángel Vildozo, aquel goleador de tantos equipos del Ascenso y hoy reclutador de jugadores para equipos europeos. En esa escucha que Infobae transcribe en exclusiva, se produce el siguiente diálogo:

--Ángel: ¿Hola Cristian?

--Cristian: ¿Quién habla?

--Ángel: Disculpá que te moleste, soy Ángel, te hablo para retirar las entradas del Atlético Madrid que te habló Gerardo.

Cristian: Ah, sí ¿dónde estás?

--Ángel: En la puerta de La Bombonerita, remera blanca, al lado del portón.

--Cristian: Ahí te ví, ya te las paso.

El diálogo llevó a la Justicia a pensar que había una irregularidad. Pero Vildozo, de entrada imputado, terminó desvinculado de la causa porque pudo demostrar que efectivamente había ido al estadio para ver jugadores por indicación del Atlético Madrid. Punto para Riquelme.

La siguiente escucha es con una empleada del club llamada Antonella Pepe. Y dice lo siguiente:

--Antonella: Hola, escúchame, acá hay un flaco que se llama Tata. ¿Qué se lleva? Porque no está en el listado y dice que son 12.

--Cristian: Ah, ni idea.

--Antonella: El Tata, el que vino a retirar se llama Tata.

--Cristian: Hablá bien, parecés una barrabrava, la mujer del Rafa parecés.

--Antonella: Dale boludo hace 40 minutos estoy acá en la puerta. Para mí es Fran, debe ser Fran.

--Cristian: Bueno, es Fran entonces. ¿En la lista que te pasé cuántas tiene Fran? ¿13? Bueno, dale 13.

--Antonella: Pero el no es Fran, Cristian, es Tata.

--Cristian: Bueno, son lo mismo, que te dé la plata nada más. Chau.

La desgrabación de la escucha con Ángel Vildozo
La desgrabación de la escucha con Ángel Vildozo

Aquí se podría manifestar una venta irregular de entradas dado que Boca no expende tickets, sino que carga los mismos en los carnets de los asociados. La explicación de los abogados es que son entradas de venta interna para allegados y que ello no constituye reventa, ya que se expenden al valor original y después se asientan contablemente en el club, por lo cual tampoco hay defraudación. Cuando allanaron a Pepe y le secuestraron el teléfono encontraron mensajes de Whatsapp con diálogos en los que dejaba en sobres 60, 70 u 80 entradas a nombre de determinadas personas y les decía cuánto tenían que pagar y para la Justicia esto se hacía con el aval de Riquelme. Es la parte más pesada de la acusación. Pepe ya fue indagada la semana pasada, pero se amparó en su derecho constitucional de no declarar. Veremos qué hace Riquelme.

Después hay otras dos escuchas, una con un amigo y otra con su mujer, en el caso de ambos que van a la cancha con más personas y que Chanchi les dice que los esperen en La Bombonerita para después entrar. Parece poco para endilgarle semejante delito. Claro que la fiscal supone que en el Iphone 14 secuestrado del cual Riquelme no dio la clave, podría haber elementos incriminatorios. En realidad ese aparato es probable que tenga poco y nada, dado que ya era pública la investigación. Pero si logran abrirlo en la Justicia esperan a ver si pueden recuperar datos que aunque hayan sido borrados del celular, queden alojados en la nube. Ah, en la Argentina no hay tecnología apta para abrir el último modelo de Apple. Así que deberán contar con la buena predisposición de Chanchi, quien sí deberá explicar por qué en su casa tenía más de 97 entradas oficiales, pero en el club dicen que se tratan de protocolos que él después reparte según la indicación de la institución, y 37 pulseras corporativas para ingresar al estadio.

También se lo acusa de vender camisetas de Boca que compra la institución a la empresa Adidas. Esta contestó por oficio que en los últimos cuatro años le vendió 45.000 prendas a Boca, pero salvo la denuncia anónima que implica a Chanchi en este presunto delito, no parece haber pruebas del mismo, salvo algunos diálogos con la mujer que hablan de camisetas pero en una forma que en principio no parecerían avalar la acusación. Por último, hay una denuncia de una mujer, cuyo nombre Infobae mantiene en reserva, que asegura que en una propiedad de la calle Hernandarias hay un hombre llamado Osvaldo D. que maneja la reventa de tickets en la zona y también una denuncia de un hombre que da una propiedad en la calle Pinzón, donde se negocian los tickets de los grupos que vienen del Interior ,y que esos tickets son otorgados por Riquelme, aunque en la causa no aparecen constancia de que esto haya quedado determinado.

La escucha en la que el hermano de Riquelme habla de dinero por las entradas
La escucha en la que el hermano de Riquelme habla de dinero por las entradas

En el caso de Ricardo Rosica, secretario general, la imputación tiene que ver con la liberación de molinetes o la utilización de tarjetas master para abrirlos cuando los carnets de los socios no funcionan. Según las tareas de los policías hay varios molinetes que se traban y allí la orden para los empleados es utilizar la tarjeta master para que éstos entren y en una ocasión es el propio Rosica el que baja y resuelve el tema con un grupo de vitalicios. Si es una maniobra como sospecha la fiscalía para dejar entrar personas sin carnets válidos y que pagan por afuera o si realmente es una falla técnica que se resuelve en el momento dejándolos pasar para que no se produzcan aglomeraciones, es algo que se deberá dilucidar este mediodía. Los inspectores de los ingresos al estadio ya declararon y dijeron que ellos sólo respondían órdenes o del delegado del gremio o de la secretaría general del club, a cargo de Rosica. Claro que en algunas planillas aparecen directamente capos de la barra, como Mauro Martín o el histórico Santiago Lancry haciendo pasar gente. Habrá que ver cómo se explica eso.

Más allá de esto, daría la sensación de que salvo que la fiscal tenga una carta marcada y no jugada, no existen pruebas indubitables contra ambos. Pero en cambio la causa sí parece bien encaminada sobre nueve personas que se dedican a revender tickets. Una de ellas, llamada Aldo Cufré, tenía la base de operaciones, según el requerimiento fiscal, en un local de la calle Florida casi avenida de Mayo, cuya fachada era de venta de artículos de cuero. Y hay otras ocho personas que venden por Internet y que se estableció que tenían tickets o carnets verdaderos y que los precios arrancaban en 20.000 pesos para las populares y trepaban a más del quíntuple si eran plateas en partidos importantes. Ahí podría estar la base de la investigación: si alguno de todos estos revendedores se quiebra y dicen de qué manera obtienen los tickets. Caso contrario, parece difícil endilgarle el delito a alguien del club. La investigación también menciona a dos revendedores de La Doce, uno estrechamente ligado a Mauro Martín y otro a Rafael Di Zeo. Ambos se ubican en el tercer paravalancha en importancia en el estadio. Ambos tienen causas anteriores por reventa. Pero por ahora no fueron llamados a declarar. Porque la fiscal prepara un paquete para la barra que incluye también el manejo de los trapitos, de la venta al paso de comidas y bebidas y del merchandising no oficial. Todo un combo millonario que mueve Boca cada vez que juega de local.

Listado de socios que hicieron ingresar gente. En la nómina aparecen Mauro Martín y Lancry, integrantes de la cúpula de la Doce
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Los chats de la empleada que fue indagada: habla de una transacción por las entradas
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