Steve Bannon junto a Marine Le Pen. Foto: AFP.
Steve Bannon junto a Marine Le Pen. Foto: AFP.

"El gran manipulador". Así definió la revista Time a Steve Bannon en su nota de tapa del 13 de febrero de 2017, apenas un mes después de que Donald Trump asumiera la presidencia de EE. UU. Luego de haber sido responsable de la exitosa campaña del actual inquilino de la Casa Blanca, este polémico personaje se convirtió en su principal asesor. Seis meses más tarde, fue cesado de su cargo como consejero presidencial, aunque no perdió su sintonía con el mandatario. Ideólogo de la denominada alt-right, la "derecha alternativa", Bannon ha sido uno de los principales promotores de las políticas proteccionistas y aislacionistas adoptadas por el presidente de EE. UU. Tampoco ha dudado en definir la disputa comercial con Pekín como una "guerra económica" y en defender los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense a las importaciones chinas.

En los últimos meses, sin embargo, Bannon estableció su base de operaciones en Europa, donde busca conformar una gran coalición de fuerzas nacionalistas y populistas. Acaba de lanzar su propia fundación, bautizada como "El Movimiento" (The Movement), inscripta en Bruselas, que paradójicamente ha tomado como modelo la Fundación Open Society, del multimillonario húngaro George Soros, quien promueve en todo el mundo los valores democráticos y la defensa de los derechos civiles. Para cumplir su objetivo, Bannon ha entablado contactos con los líderes de los principales movimientos populistas y euroescépticos del Viejo Continente, entre ellos, la jefa de la oposición francesa Marine Le Pen, el ministro de Interior italiano Matteo Salvini, el primer ministro húngaro Viktor Orbán y el británico Nigel Farage, promotor del Brexit.

El libre comercio y la inmigración son dos caras de la misma moneda. Lo que se busca reducir son los salarios de los trabajadores

La primera gran aparición pública de Bannon en Europa fue el pasado 6 de marzo en Zurich (Suiza), en un foro organizado por el semanario. "El libre comercio y la inmigración son dos caras de la misma moneda. Lo que se busca es reducir los salarios de los trabajadores", aseguró en esa oportunidad. "Lo que pretenden los poderes fuertes es descargar los problemas sobre la clase trabajadora y la clase media", añadió en ese discurso, en el que cargó contra el establishment político y financiero y contra la burocracia de Bruselas.

Cuatro días más tarde, participó en Lille (Francia) del congreso fundacional de Reagrupación Nacional (ex Frente Nacional), partido liderado por Marine Le Pen que busca replicar el "batacazo" dado en las elecciones europeas de 2014, en las que se convirtió en la primera fuerza política. "La historia está de nuestro lado y nos va a llevar de victoria en victoria", manifestó Bannon durante su intervención, en la que calificó a Marine Le Pen como "una de las mejores líderes políticas del mundo".

Una manifestación del movimiento de ultraderecha PEGIDA (Europeos Patriotas Contra la Islamización de Occidente), en Alemania. Foto: AFP.
Una manifestación del movimiento de ultraderecha PEGIDA (Europeos Patriotas Contra la Islamización de Occidente), en Alemania. Foto: AFP.

En mayo fue el turno de Budapest, la capital de Hungría, donde el estratega estadounidense fue invitado a exponer ante los líderes del Grupo Visegrado, en el marco de una conferencia titulada "El futuro de Europa". Allí hizo una encendida defensa de los movimientos populistas europeos y cuestionó la intolerancia de la "élite globalizadora" frente al avance de estos partidos anti-sistema: "La democracia liberal funcionó para ellos muy bien durante 40 o 50 años, mientras ganaban elecciones. Tan pronto como empezaron a perderlas, empezaron a calificarnos de fascistas, de autoritarios, de minidictadores". "No existe ninguna ley inmutable en la física que diga que Occidente deba entrar en declive o que los salarios de sus trabajadores no puedan aumentar", manifestó en ese encuentro, en el que responsabilizó a China del deterioro de las condiciones laborales en EE. UU. y en Europa.

No hay ninguna ley inmutable de la física que diga que Occidente deba entrar en declive o que los salarios de sus trabajadores no puedan aumentar

Pero es en Italia donde Bannon centra las mayores esperanzas de éxito de su mensaje antisistema y de confrontación con los "burócratas de Bruselas". Allí asumió en junio el nuevo gobierno de coalición entre la Liga de Matteo Salvini y el Movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo, que ubicó en el cargo de primer ministro al abogado y profesor universitario Giuseppe Conte, una figura independiente sin experiencia política. "Italia es el corazón palpitante de la política moderna", sostiene Bannon, quien asegura que "los poderes fuertes de Bruselas, el partido de Davos y los medios de comunicación extranjeros quieren evitar que el pueblo italiano recupere su soberanía". Hoy es un firme defensor del gobierno italiano, que se ha enfrentado con Bruselas por el cierre de sus puertos al arribo de inmigrantes extracomunitarios y por su negativa a respetar los criterios de la UE respecto del déficit fiscal previsto en el presupuesto 2019.

Matteo Salvini y Marine Le Pen, aliados de cara a las elecciones europeas del próximo año. Foto: Twitter @matteosalvinimi
Matteo Salvini y Marine Le Pen, aliados de cara a las elecciones europeas del próximo año. Foto: Twitter @matteosalvinimi

La próxima apuesta de Bannon es la fundación de una academia para formar cuadros alineados con su proyecto populista en el corazón de Europa. Para ello se ha asociado con el Instituto Dignitatis Humanae, con sede en Roma, que reúne a sectores ultraconservadores del Vaticano, y se autodefine como "defensor de los valores fundacionales judeocristianos de la civilización occidental". El presidente honorario de Dignitates Humanae es el polémico cardenal italiano Renato Martino, que en 2016 había planteado sus "dudas" respecto de la exhortación apostólica Amoris laetitia, en la que el Papa Francisco flexibilizaba ciertos preceptos, como la comunión para los divorciados vueltos a casar, lo que había generado inquietud en los sectores más tradicionalistas del clero.

El nuevo centro de formación impulsado por Bannon funcionará en el monasterio de Trisulti, ubicado 120 km al sudeste de Roma, y que abrirá sus puertas en 2019. "Considerando que la academia será el hogar espiritual del bannonismo, es posible que los partidos nacionalistas populistas de Europa también envíen a sus jóvenes aquí para estudiar", admitió su director, el británico Benjamin Harnwell.

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