Musk es el hombre que reversionó la idea del empresario moderno. Foto: Archivo DEF.
Musk es el hombre que reversionó la idea del empresario moderno. Foto: Archivo DEF.

Visionario. Loco. Genio. Farsante. Creador del sistema de cohetes reutilizables que le permitió a la NASA lanzar la fase dos de la carrera espacial norteamericana y, a la vez, autor intelectual de la fallida presentación de la primera pick-up eléctrica del mundo. Elon Musk, el hombre que reversionó la idea del empresario moderno, ese que pelea con sus detractores vía Twitter y que pareciera haber logrado la alquimia perfecta entre bon vivant y filantropía, es el responsable de que, en 2019 y a un paso de entrar en una nueva década, la sociedad se plantee un –¿nuevo?– dilema: ¿existe un futuro utópico feliz?

Musk, sudafricano, de 48 años y dueño de la vigésimo tercera fortuna más importante del mundo, según la revista Forbes, no es un multimillonario cualquiera. En 1999 desarrolló X.com y cofundó PayPal, una de las primeras plataformas de pagos y las transferencias a través del correo electrónico que revolucionó el mercado. Tres años más tarde, se propuso ir más allá de los varios cientos de millones de dólares que había ganado y fue por el bronce en el universo de los entrepreneurs del siglo XXI: inició su propia aventura espacial a través de una nueva empresa, SpaceX.

Elon Musk es el dueño de SpaceX, la compañía que trabaja con la NASA, y Tesla, la automotriz de autos eléctricos. Foto: Archivo DEF.
Elon Musk es el dueño de SpaceX, la compañía que trabaja con la NASA, y Tesla, la automotriz de autos eléctricos. Foto: Archivo DEF.

A principios de los 2000, la idea de colonizar el cosmos había quedado un poco oxidada después de la Guerra Fría y el mundo había abandonado esa fascinación para darle lugar a un concepto de futuro más palpable, como el que proponía Jobs con su Ipod en el que se podrían escuchar cerca de 10 gigabytes de música. El sudafricano volvió a poner en la agenda una posible conquista del espacio, que incluía viajes tripulados a Marte y expediciones a la luna. ¿Cómo? Luego de suponer que uno de los grandes frenos eran los costos, comenzó a desarrollar cohetes reutilizables para que el dinero no fuera un impedimento. ¿El resultado? Dos décadas después, y tras varias colaboraciones exitosas con la NASA, planea enviar cannabis al espacio para poder analizar posibles alteraciones genéticas.

Volviendo a los albores del nuevo milenio, mientras Jobs se consolidaba como un gurú tecnológico y comenzaban a explotar las ideas revolucionarias de los cerebros de Silicon Valley –entre las que estaban el incipiente boom multiplataforma de Google y el facebook de Zuckerberg–, Elon se metía de lleno en el campo de la movilidad sustentable y fundaba Tesla, la primera automotriz norteamericana nacida bajo un concepto netamente eléctrico. En ese mismo momento, Musk comenzaba a pergeñar el plan que lo posicionaría como uno de los empresarios más innovadores y ecofriendly de su tiempo. Pero su camino hacia la estelaridad mundial no fue un lecho de rosas.

Mientras Jobs continuaba se consolidaba como un gurú tecnológico y comenzaban a explotar las ideas revolucionarias de los cerebros de Silicon Valley, Elon se metía de lleno en el campo de la movilidad sustentable y fundaba Tesla.

Al compás del crecimiento de la popularidad del multimillonario, comenzaron a caer los escándalos propios de una celebridad: tiros por elevación en redes sociales con extraños y no tanto, como los que mantuvo en más de una oportunidad con Jeff Bezos –el extravagante dueño de Amazon, a quién él mismo eligió como su rival–, declaraciones en un podcast (bajo los efectos de marihuana) que provocaron el derrumbe de las acciones de varias de sus empresas, y exabruptos públicos que lo llevaron a defenderse (con un ejército de abogados) ante un tribunal. Todas cuestiones que uno podría imaginar más vinculadas a un rockstar que a un empresario que, de alguna manera, lo ayudaron a construir esa caracterización que lo acerca al personaje de cómic Tony Stark, el millonario detrás del superhéroe Iron Man.

El empresario sudafricano es el dueño de la vigésimo tercera fortuna más importante del mundo, según la revista Forbes. Foto: Archivo DEF.
El empresario sudafricano es el dueño de la vigésimo tercera fortuna más importante del mundo, según la revista Forbes. Foto: Archivo DEF.

El sudafricano coquetea y disfruta jugar con la fantasía de convertirse en un ícono pop, porque sabe que ahí radica fuertemente la idea de ser algo más que número en el ranking de la revista Forbes. En 2010, el punto de contacto con el universo de ficción –más precisamente con el anteriormente mencionado Iron Man– tuvo lugar después de que el director de cine Jon Favreau afirmara que encontró su inspiración para la película de este personaje de cómic luego de pasar tiempo con Musk. Sin embargo, en noviembre de este año hubo dos hechos particulares que confirman la idea: primero, anunció orgulloso que formó parte de un episodio de la serie animada “Rick & Morty” (a pesar de que meses antes había dicho que el show le parecía un poco desagradable); tres días más tarde, afirmó que él era Hank Scorpio, el supervillano y empresario multimillonario que aparece en un capítulo de Los Simpsons y que tiene como objetivo conquistar el mundo.

El sudafricano coquetea y disfruta jugar con la fantasía de convertirse en un ícono pop. Tiempo atrás, el director de la película “Iron Man 2”, Jon Favreau, afirmó que encontró su inspiración para el personaje luego de pasar tiempo con él.

Musk no cosechó solo éxitos, también tuvo que sortear varios desaciertos en la construcción de la figura de innovador líder. Sin mencionar los traspiés de su vida personal entre los que se cuentan varios matrimonios fallidos y la pésima relación que mantiene con su padre Errol, el hombre en cuestión erró pronósticos e incumplió plazos respecto a proyectos espaciales. En particular, anunció viajes turísticos a la luna para finales de 2018 y, este año, recibió duras acusaciones del director de la agencia espacial norteamericana, Jim Bridenstine, por la falta de “realismo” de sus proyecciones. Pero su última caída la vivió el día que presentó su más reciente joya, la Cyber Truck.

En noviembre pasado, en Hawthorne, California, un auditorio a oscuras es iluminado por luces láser, mientras llamas de dos metros de altura son lanzadas, desde un escenario, con dirección al cielo. Un grupo de personas gritan desaforados mientras hace su ingreso la primera, e imponente, pick-up eléctrica del mundo. Unos minutos más tarde, aparece uno de los ingenieros encargados del proyecto y golpea una de las puertas con una masa para demostrar su indestructibilidad. No hay abolladuras, la gente enloquece. Ahora, es el turno de los vidrios y el mismo hombre lanza una bola de acero para probar su resistencia. El vidrio se astilla. El silencio es perturbador y el encargado de demostrar la fortaleza de la camioneta mira con incomodidad al dueño del evento. Sin embargo, Musk –luego de insultar al aire– sonríe: sabe que la verdadera estrella es él y su propuesta de futuro.

Elon Musk en la presentación de la Cyber Truck, en Hawthorne, California. Foto: Archivo DEF.
Elon Musk en la presentación de la Cyber Truck, en Hawthorne, California. Foto: Archivo DEF.

Dos semanas más tarde, el sudafricano publicaba en Twitter un mensaje, “250K”, y sumaba 140.000 likes. Diez días más tarde, se mostraba arriba de su más reciente juguete para probar que el vehículo realmente servía y que iba a ser un éxito. Porque mientras algunos dudaban acerca de la verdadera efectividad del proyecto, Elon sabía que lo que estaba en juego detrás de aquella presentación era la visión de un mañana que comparten millones de personas y que él había logrado capitalizar. Uno de esos en el que, tal vez, los autos no vuelen, pero en el que no necesitan de petróleo para moverse. Un futuro palpable, casi como el que supo mostrar Jobs cuando presentaba sus iPods y iPhones, dos décadas atrás.

El dueño de Tesla y SpaceX es el padre de una generación de personas que quedaron huérfanas tras la partida del fundador de Apple y que no sabían que necesitaban uno para poder canalizar y materializar sus sueños futuristas. Solo que a diferencia del bueno de Steve, Musk llegó a sus vidas para entregarles la idea de héroe que nunca imaginaron, pero que se merecen.

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