Elon Musk, propietario de SpaceX, trabaja con la NASA en el proyecto Commercial Crew, del cual la cápsula Crew Dragon es parte. (REUTERS/Mike Blake)
Elon Musk, propietario de SpaceX, trabaja con la NASA en el proyecto Commercial Crew, del cual la cápsula Crew Dragon es parte. (REUTERS/Mike Blake)

“Podemos ir a otros lugares del sistema solar, como Saturno, pero creo que lo más importante en lo que debemos centrarnos es en el camino más rápido hacia una ciudad autosuficiente en Marte”, dijo Elon Musk el 28 de septiembre, durante la presentación de Starship, la nave de SpaceX diseñada para llevar tripulación y cargamento fuera de la Tierra. A diferencia del numeroso público que se preparaba para escuchar en streaming vivo las palabras del empresario, el administrador de la NASA carecía de entusiasmo.

Jim Bridenstine trabaja con Musk en otro proyecto, Commercial Crew, por el cual la agencia espacial estadounidense delegó en empresas privadas la construcción de “transporte seguro, confiable y económico para enviar y traer personal de la Estación Espacial Internacional”. Desde su perspectiva, el éxito de SpaceX en sus 17 años de historia se debe en parte al continuo apoyo de la NASA mediante enormes contratos. Así que mientras Musk se preparaba para una lluvia de loas por Starship, Bridenstine tuiteó:

“Espero con ansia el anuncio de SpaceX mañana. Mientras tanto, Comercial Crew lleva un atraso de años. La NASA espera ver el mismo nivel de entusiasmo puesto en las inversiones del contribuyente estadounidense. Es hora de cumplir.”

Bridenstine aludía a Crew Dragon, una cápsula para llevar materiales y personal en un cohete Falcon 9, en cuya prueba y entrega Musk está “muy atrasado”, según dijo Bridenstine en la guerra de redes y declaraciones que surgió a partir de su tuit.

Crew Dragon es la solución que SpaceX ofreció —y por la cual fue contratada la empresa, al igual que Boeing— para cubrir el vacío que dejó el cierre del programa de transbordadores espaciales en julio de 2011. Como la agencia ya no tenía vehículos para llevar personas y provisiones a la órbita baja terrestre donde se encuentra la Estación Internacional Espacial, ni presupuesto para construirlos, los encargó a terceros.

Pero la espera se ha prorrogado varias veces desde el inicio del contrato en 2014, con altos costos: para ir a la estación, Estados Unidos debe comprarle a Rusia un lugar en el Soyuz, un servicio por el cual paga USD 85 millones cada vez.

El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, aumentó la intensidad de su pelea con Elon Musk por las demoras de Crew Dragon.
El administrador de la NASA, Jim Bridenstine, aumentó la intensidad de su pelea con Elon Musk por las demoras de Crew Dragon.

Se esperaba que Crew Dragon estuviera listo en 2017. Por fin en marzo SpaceX completó una misión (sin personas) hasta la estación; pero en abril, durante una prueba de motores, una de las cápsulas explotó. La compañía y la NASA acordaron una nueva postergación de la primera misión tripulada: ya no será en 2019.

Entonces, pocos meses más tarde, cuando Musk anticipó un anuncio top sobre las actividades de SpaceX, resultó no ser sobre Crew Dragon, sino sobre la brillante Starship.

Tras la crítica, Musk le respondió a Bridenstine en una entrevista con CNN. Se burló:

¿Dijo “Commercial Crew” o “SLS”? —y se rió durante una cantidad de segundos que, en televisión, se sintió larga.

Elon Musk se burló del administrador de la NASA para responder a sus críticas. (captura de pantalla/CNN)
Elon Musk se burló del administrador de la NASA para responder a sus críticas. (captura de pantalla/CNN)

SLS es la sigla del Sistema de Lanzamiento Espacial que la NASA desarrolla desde 2010 y que, también, está atrasado. El proyecto de lanzadores de más de 100 metros de altura y capacidad de carga de 130.000 kilos. Tendría que haber reemplazado al Transbordador STS, que cesó en 2011; arrastra años de demora y mucho presupuesto extra.

“Todo en la industria aeroespacial tiene años de atraso, ¿ok?”, siguió Musk. “En términos relativos, cuál está más atrasado... Realmente vamos tan rápido como podemos avanzar”.

Un vocero del funcionario respondió, a su vez, a esa respuesta: “El administrador Bridenstine trabaja para hacer que la agencia y sus socios comerciales sean responsables por los costos y los tiempos acordados, además de llevar adelante con seguridad las misiones de la NASA. Bridenstine vuelve a enfatizar que el regreso del lanzamiento de astronautas nacionales, en cohetes y naves nacionales, desde el territorio nacional debería ser la prioridad número 1 de los socios de la NASA en el proyecto Commercial Crew”.

El interior de una cápsula Crew Dragon, de SpaceX. (NASA)
El interior de una cápsula Crew Dragon, de SpaceX. (NASA)

La guerra escaló en una entrevista del administrador a The Atlantic: “Bueno, no creo que eso haya sido provechoso”, descalificó Bridenstine lo que consideró un desvío de Musk del tema de Commercial Crew. “Se trata de llegar a la órbita baja terrestre. SLS es una misión totalmente diferente: SLS va a la luna. Así que no sé por qué se las podría comparar”.

Tras reconocer los problemas de SLS, Bridenstine dijo que le encantaría si alguna empresa privada adelantara a la NASA en un proyecto así. “Si pueden ir a la Luna, queremos usar esos servicios. Nuestro objetivo es ser un cliente, no el dueño y operador de todo el equipo. Pero por ahora, si vamos a llegar a la Luna con humanos en 2014, la manera de hacerlo es SLS y Orion”.

Entonces Bridenstine regresó a la cuestión de Commercial Crew para refutar otro anuncio de Musk, quien en medio de la pelea había dicho que SpaceX estaría lista para volar astronautas de la NASA en tres o cuatro meses. “No es realista. Tienen que rediseñar su sistema de cancelación de lanzamiento, y tras ese rediseño el sistema tiene que ser calificado. Tuvimos suerte de que la explosión sucediera durante una prueba”.

Bridenstine y Musk asistieron al lanzamiento de una cápsula Crew Dragon, en el cohete Falcon 9, de SpaceX, en marzo, en el Kennedy Space Center de Cabo Cañaveral. (REUTERS/Mike Blake)
Bridenstine y Musk asistieron al lanzamiento de una cápsula Crew Dragon, en el cohete Falcon 9, de SpaceX, en marzo, en el Kennedy Space Center de Cabo Cañaveral. (REUTERS/Mike Blake)

Además, SpaceX no ha cumplido con el margen de seguridad que la NASA requiere en los paracaídas. “Es el peor problema, y probablemente lleve más tiempo de resolver que el sistema de cancelación de lanzamiento”.

Aunque agregó que “sin dudas, 'de tres a cuatro meses’ no parece realista”, Bridenstine elogió a Musk en la publicación: “Creo que Elon es una persona increíble, y sigo siendo un gran admirador. Le deseo el éxito. Quiero asegurarme de que la cooperación sea fuerte, así que creo que nuestra relación es buena”.

¿Y el tuit de reproche? “Como agencia trabajamos duros para que llegue el día en que anunciemos un costo y un tiempo y tengamos credibilidad. Nuestros contratistas tienen que estar tan comprometidos como nosotros. Estaba recibiendo muchas llamadas de los medios sobre el evento [de presentación de Starship] así que mandamos un tuit y dijimos miren, lo esperamos con ansiedad, es algo que causa entusiasmo, pero al mismo tiempo esperamos que nuestros contratistas estén tan comprometidos con los programas en los que ha invertido el contribuyente estadounidense”.

Por fin hubo otro tuit, el jueves 3 de octubre: “Tuve una gran llamada telefónica con Elon Musk esta semana, y espero con ansias visitar SpaceX en Hawthorne el próximo jueves. ¡Pronto habrá más!”, anunció el administrador de la NASA.

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