Defensa en debate, entre los ajustes y el reequipamiento necesario: la mirada de los especialistas

Juan Battaleme, Luciano Anzelini y Leandro Ocón aceptaron el desafío de DEF y se animaron a compartir su panorama sobre el pasado reciente, presente y futuro –a corto y mediano plazo– de un sector postergado por muchos y ninguneado por tantos otros

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Para Battaleme, lidiar con defensa, en este escenario, requiere de un esquema de cooperación internacional que se traduzca en la reconstitución de capacidades (Fernando Calzada)
Para Battaleme, lidiar con defensa, en este escenario, requiere de un esquema de cooperación internacional que se traduzca en la reconstitución de capacidades (Fernando Calzada)

Juan Battaleme, miembro del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y especialista en geopolítica, fue el primero en aceptar la propuesta de DEF: brindar un panorama sobre las deudas, los desafíos y las claves para la cartera de Defensa. Luego se sumó Luciano Anzelini, director académico del Doctorado en Defensa de la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF). Él, Incluso, fue Director Nacional de Planeamiento y Estrategia del Ministerio de Defensa en los períodos 2010-2012 y 2019-2022.

Finalmente, Leandro Ocón, especialista en Defensa, Seguridad y Economía Política, también fue parte del debate y compartió su mirada sobre los desafíos para las Fuerzas Armadas en un contexto de incertidumbre económica y geopolítica.

¿Hay (o no) plata para Defensa?

Juan Battaleme explicó que el gran desafío es reconstruir la capacidad de combate de las Fuerzas Armadas en un contexto en el que, como dijo el presidente Javier Milei, no hay plata: “El Ministro de Defensa va a tener que ser lo suficientemente hábil para conciliar los intereses estratégicos de la Argentina”. Para este académico, lidiar con defensa, en este escenario, requiere de un esquema de cooperación internacional que se traduzca en la reconstitución de capacidades.

Por su parte, Leandro Ocón se refirió al contexto mundial: “Los sistemas económicos, de seguridad y la vida social están cada vez más interconectados y, entonces, demandan más atención de la protección de lo que tiene que ver con los datos, la seguridad y el comercio internacional. A eso se suma que Argentina tiene una cuestión geopolítica fundamental en el Atlántico Sur y en la Antártida. Los realineamientos políticos también van a afectar a nuestro país”. Para este especialista, Argentina tiene la oportunidad de volver a posicionar lo asociado a la defensa nacional en la agenda estatal prioritaria.

"Argentina tiene una cuestión geopolítica fundamental en el Atlántico Sur y en la Antártida. Los realineamientos políticos también van a afectar a nuestro país", señala Leandro Ocón (Fernando Calzada)
"Argentina tiene una cuestión geopolítica fundamental en el Atlántico Sur y en la Antártida. Los realineamientos políticos también van a afectar a nuestro país", señala Leandro Ocón (Fernando Calzada)

Fortalezas y debilidades: el escenario de la nueva gestión de Defensa

Luciano Anzelini fue contundente: “El gobierno del presidente Milei tiene el desafío de consolidar los avances producidos en los últimos cuatro años en materia de defensa, a la vez que debería fijar algunas prioridades para relanzar definitivamente a un sector que, por diversas circunstancias, experimentó postergaciones desde 1983″. Además, explicó que, en lo que respecta a logros, si existe compromiso por parte del Estado, esto podría traducirse en: profundizar el reequipamiento de las FF.AA., iniciado con la ejecución del Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF); consolidar la regularización salarial para el personal militar retirado y en actividad; y continuar con el proceso de jerarquización profesional y reordenamiento salarial.

Por otro lado, si bien criticó los resultados insuficientes, Ocón subrayó que el camino que se intentó construir en los últimos años no fue negativo. Para él, en este momento se abre la oportunidad única “de volver a apostar por una mirada estratégica, donde la defensa nacional, el bienestar de la población y el crecimiento económico están asociados entre sí”. Para él, sí puede existir algo que lo eche todo a perder: la falta de decisión política, de expertos y de conocedores de la materia en puestos claves y estratégicos. “Creo que también existe una exacerbada visión naif de la realidad. Eso puede llevar a que el liderazgo político caiga en los mismos errores del pasado”.

Para Juan Battaleme, la principal fortaleza de la actual gestión es que están dispuestos a cambiar años y años de “una defensa de papel” y de administraciones que hablaban mucho y hacían poco. En ese sentido, planteó que la prioridad es empezar a poner los puntos sobre las íes en la recuperación de la Fuerza Aérea y de la Armada Argentina de manera sostenida, sistémica y que se note en un plazo relativamente corto”, añadió.

Luciano Anzelini señala que el gobierno de Milei tiene el desafío de continuar con los avances de la gestión anterior en materia de defensa y deberá fijar prioridades para relanzar definitivamente a un sector que, por diversas circunstancias, experimentó postergaciones desde 1983 (Fernando Calzada)
Luciano Anzelini señala que el gobierno de Milei tiene el desafío de continuar con los avances de la gestión anterior en materia de defensa y deberá fijar prioridades para relanzar definitivamente a un sector que, por diversas circunstancias, experimentó postergaciones desde 1983 (Fernando Calzada)

En el nuevo escenario, ¿el FONDEF es sostenible?

“Es sostenible porque el PBI de la República Argentina, con las reformas que se están haciendo, tiene que crecer. Hay que reorientar las prioridades. El Fondo Nacional para la Defensa (FONDEF) no puede ser utilizado para subsidiar una política industrial militar que, a todas luces, corresponde a los años ´50 y ´60 del siglo XX. Tiene que pensarse una política industrial de defensa en torno al siglo XXI”, aseguró Battaleme. Ocón, por su parte, advirtió: “El FONDEF es una herramienta, pero tiene que estar inserta en un marco político distinto: tiene que acompañar y es útil, siempre y cuando haya decisión política en torno a un cambio de paradigma”.

Distinta fue la mirada de Anzelini, para quien la potenciación del FONDEF requiere de una economía en crecimiento y con perfil industrializador: “El objetivo debe ser optimizar el empleo de los recursos puestos a disposición por el FONDEF, a los fines de mejorar los aspectos operacionales, quintaesencia de la organización militar. Ello contribuirá a tener unas FF.AA. más robustas, ágiles y en condiciones de seguir transitando el camino de recuperación de capacidades”.

El salario del militar: “las FF.AA. votaron masivamente a este gobierno”

Sí algo lograron las anteriores gestiones fue el blanqueo y los avances en materia de equiparación salarial, medidas celebradas en él ámbito castrense. Battaleme trajo tranquilidad al respecto: “El tema salarial no debería ser un problema porque hay una idea de reparación. Además de que a las Fuerzas Armadas se les dará un rol más activo, no necesariamente en el combate contra el narcotráfico, pero sí en futuras misiones de paz o algún engagment internacional. El tema salarial es algo importante, además porque las FF.AA. votaron masivamente a este gobierno, entonces es muy difícil que sean una variable de ajuste”.

En relación con los materiales y el adiestramiento de las Fuerzas, el miembro del CARI explicó que, en el contexto de crisis económica, hay que evaluar cuál es la capacidad de las FF.AA. para mantener el esquema de entrenamiento. “En base a la premisa de que no hay dinero, posiblemente, en el 2024 eso se vea afectado. Por otro lado, tengo la expectativa de que, al contrario, se va a utilizar a las Fuerzas de una manera mucho más proactiva. Hay muchas chances de que se pueda adquirir y diferir. Hay una buena señal con el tema de los P3, el gobierno ha pagado por el primero”, explicó.

Ocón fue más a fondo: “En un universo donde no se sabe qué hacer con las FF.AA., se les asignan roles equivocados, en el que el sistema de defensa nacional y todo lo asociado a él es secundario; es predecible que el salario de los militares acompañe esa visión”. Para él, eso tiene que ver con una decisión política sobre qué rol darles y apoyar esa decisión con los instrumentos económicos adecuados. De acuerdo a su análisis, todo lo que tiene que ver con el salario de los militares estuvo tapando una reforma importante con las FF.AA.; que tiene que ver, no solo con los salarios, sino también con las jerarquías, formas de ascenso y cuestiones vinculadas a cómo construimos un sistema que privilegie a los mejores. “Es necesario pensar en una reforma del personal”, dijo a DEF., no sin antes advertir que un típico error es considerar que, como ya contamos con FF.AA. adiestradas, pensar que pueden ser funcionales a ciertos intereses. “Es fácil caer en la tentación de utilizar estos cuerpos profesionales para funciones que no fueron pensadas para ellos, como la represión o la utilización del instrumento militar en cuestiones de seguridad. Es simplemente reconfigurarlos para que tengan una utilidad y, de esa manera, negociar mejor los salarios”, sostuvo.

"Lidiar con la Defensa, en este escenario, requiere de un esquema de cooperación internacional que se traduzca en la reconstitución de capacidades", expresó Battaleme (Fernando Calzada)
"Lidiar con la Defensa, en este escenario, requiere de un esquema de cooperación internacional que se traduzca en la reconstitución de capacidades", expresó Battaleme (Fernando Calzada)

La polémica adquisición de los Super Etendard

Anzelini subrayó el proceso de modernización, en materia de planeamiento militar, fijado por el Decreto 1729/07. “El ciclo de planeamiento se inicia con el dictado de una Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) por parte del Presidente y concluye, al cabo de un cuatrienio, con la aprobación de un Plan de Capacidades Militares (Plancamil)”, explicó, y agregó: “Entre 2019 y 2023 se completó este ciclo de modo exitoso, lo que contrasta con los problemas que exhibió ese mismo proceso entre 2015 y 2019. Tomar nota de este contraste puede ayudar a la nueva gestión de Defensa a encaminar los años que tenemos por delante. Para ello, es indispensable que el Ministro cuente con un equipo político y técnico”.

Además, Anzelini reconoció la necesidad de las Fuerzas Armadas de contar con submarinos, aviones caza y dispositivos de defensa antiaérea: “Sin embargo, resulta clave señalar que los ejes ordenadores del proceso en curso de recuperación de capacidades militares deben continuar siendo el Plancamil 2023 y la Ley 27.565 del FONDEF. De lo contrario, el resultado será nuevamente uno que ya conocemos: el desarrollo de procesos anómicos, dominados por decisiones intempestivas y atados a agendas que no tienen que ver con una mirada nacional de la defensa sino con imposiciones foráneas o intereses corporativos. La derivación de este tipo de comportamiento la podemos ver, por citar solo un ejemplo, en el improvisado proceso que culminó en 2017 con la adquisición de los aviones Super Etendard y la falta de previsión respecto del componente británico de sus asientos eyectores”.

Para Battaleme, la prioridad es empezar a poner los puntos sobre las íes en la recuperación de la Fuerza Aérea y de la Armada Argentina de manera sostenida, sistémica y que se note en un plazo relativamente corto (Fernando Calzada)
Para Battaleme, la prioridad es empezar a poner los puntos sobre las íes en la recuperación de la Fuerza Aérea y de la Armada Argentina de manera sostenida, sistémica y que se note en un plazo relativamente corto (Fernando Calzada)

Industria para la Defensa: entre el valor estratégico y su cuestionamiento

Sin vueltas, Battaleme compartió su diagnóstico sobre la industria para la Defensa: “Necesita dejar de hacer cosas marginales”. Para él, esta industria debe estar inmersa en la lógica del Siglo XXI. “Se puede buscar una alianza, por ejemplo, con Corea del Sur, Turquía o Israel, y empezar a fabricar drones. También darle un rol central al desarrollo de capacidades digitales. El modelo de TANDANOR o FADEA es obsoleto”, comentó.

Ocón, en cambio, insistió en no aplicar la misma lógica que se utiliza en otros ámbitos en lo que respecta a la industria para la Defensa. “Si metemos en la misma bolsa al, por ejemplo, sector de la indumentaria –muy protegido por la economía nacional–, al aeronáutico e, incluso, al de municiones; estamos equivocados. Si no se tiene en consideración esas especificidades, creo que va a verse afectado el sistema de defensa nacional”, advirtió.

Subordinación militar: política, Constitución y liderazgo

“No se puede seguir teniendo 1.500 académicos escribiendo grandes artículos sobre el ciclo de Defensa y que, luego, cuando uno va a la unidad militar, encuentra que ese ciclo es inexistente”, afirmó Battaleme, al tiempo que subrayó que una de las lecciones es que es necesario reordenar el sistema educativo de las FF.AA. “porque esa cuestión dogmática del control civil de las Fuerzas destruyó el sistema”. A ello agregó que los militares tienen que poder expresarse puertas adentro, siempre dentro de la línea de mando. De hecho, para él, es vital que los militares vuelvan a tener un lugar en el Congreso: “Que sean asesores en actividad de los parlamentarios y que ellos puedan concurrir a alguna especie de oficina de cada una de las Fuerzas en el Congreso para ener un decir en las cuestiones que los afectan”.

Por su parte, Anzelini subrayó que las FF.AA. argentinas están subordinadas –no por obligación, sino por convicción– al gobierno constitucional. “Los militares tienen sus ideas políticas, pero las instituciones castrenses no inciden en la política nacional. Tal como revela la literatura más prestigiosa a nivel internacional, existe una relación directa entre subordinación militar y desenvolvimiento eficiente, tanto en los conflictos bélicos, como en el desarrollo de misiones subsidiarias”, profundizó.

Leandro Ocón subrayó que en este momento se abre la oportunidad única “de volver a apostar por una mirada estratégica, donde la defensa nacional, el bienestar de la población y el crecimiento económico están asociados entre sí” (Fernando Calzada)
Leandro Ocón subrayó que en este momento se abre la oportunidad única “de volver a apostar por una mirada estratégica, donde la defensa nacional, el bienestar de la población y el crecimiento económico están asociados entre sí” (Fernando Calzada)

Escenario geopolítico, Atlántico Sur y Malvinas

“Tenemos que controlar mejor el espacio aéreo y marítimo y tener cierta habilidad de ejercer eventualmente elementos coercitivos si alguien quiere actuar sobre el escenario estratégico de nuestra competencia”, dijo Battaleme en el encuentro. Además, detalló que el Atlántico Sur es importante y requiere de un “músculo financiero”. “Hay una dimensión bilateral que es la cuestión Malvinas. Inglaterra es el segundo presupuesto militar occidental. Nosotros, militarmente, no tenemos que caer en lo que muchos desean, que es amenazar militarmente al Reino Unido, porque ahí perdemos. Tenemos que encontrar la manera de que nuestras FF.AA. cooperen más y generen un entorno de seguridad común y, finalmente, desarrollar los medios y capacidades para que en la Antártida se mantenga el status quo. Ahí tenemos que ser claros”, dijo.

Para Ocón, uno de los grandes errores cometidos por la dirigencia fue haber concebido a las FF.AA. como potenciales enemigos, porque ello se tradujo en un tratamiento insuficiente, vago y ambiguo; generando una especie de lenta decadencia. En cambio hoy, sostuvo, nos encontramos en un momento histórico para reconfigurar esa visión y darles un rol como el que se les da en las grandes potencias y economías industriales: “En la mayoría de los países que crecieron y se desarrollaron, sus Fuerzas Armadas y sus sistemas de defensa son sólidos, no porque primero hayan crecido económicamente y las Fuerzas vinieron después, sino porque las industrias estratégicas, las FF.AA. y el sistema de defensa acompañaron y fueron parte de ese desarrollo y posicionamiento. Lograron dinamizar la economía de esos países de una manera virtuosa”. Para el especialista, si logramos avanzar en este tipo de estatalidad positiva en la que el sistema de defensa nacional, la inserción internacional y el desarrollo económico actúan de manera virtuosa, Argentina tendrá un gran futuro por delante.

“El principal problema de la defensa nacional es la existencia de una base militar británica en las Islas Malvinas. Esta cuestión –tratada con indolencia por ciertos analistas y dirigentes políticos– detenta importancia en un mundo cada vez más pugnante, atravesado por la competencia entre Estados Unidos y China, y por la creciente importancia de los recursos naturales en el Atlántico Sur y su proyección antártica”, concluyó Luciano Anzelini, para quien un trato no jerarquizado de este asunto –como sucedió con el acuerdo Foradori-Duncan de 2016 y como quedó plasmado en la DPDN 2018– podría afectar seriamente las perspectivas de la defensa nacional.


Anzelini subraya que uno de los objetivos del nuevo gobierno en materia de Defensa debe ser optimizar el empleo de los recursos puestos a disposición por el FONDEF, a los fines de mejorar los aspectos operacionales, quintaesencia de la organización militar (Fernando Calzada)
Anzelini subraya que uno de los objetivos del nuevo gobierno en materia de Defensa debe ser optimizar el empleo de los recursos puestos a disposición por el FONDEF, a los fines de mejorar los aspectos operacionales, quintaesencia de la organización militar (Fernando Calzada)

*Todas las entrevistas completas se pueden leer en defonline