¿“El principio del fin de la literatura”?: uno de cada tres libros autopublicados en España incluye IA

Una investigación con detectores informáticos revela que numerosas obras del comercio electrónico nacional contienen párrafos elaborados por modelos generativos sin que las tiendas digitales adviertan al lector sobre dicho origen

Un robot plateado escribe en una computadora portátil sobre un escritorio con altas pilas de libros y una estantería al fondo.
¿“El principio del fin de la literatura”?: uno de cada tres libros autopublicados en España incluye IA (Imagen Ilustrativa Infobae)
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En febrero de 2026, Devuélveme mi país, del político español Alvise Pérez, llegó al número 1 de ventas en Amazon. Semanas después, el detector de inteligencia artificial Pangram atribuyó el 97% de su texto a una máquina. El libro, autopublicado y con diez ediciones en ocho meses, se convirtió en el caso más visible de una investigación del diario español El País: uno de cada tres superventas autopublicados en España presenta trazas de inteligencia artificial.

Pérez rechazó las conclusiones. En una carta dirigida al periodista que firmó la investigación, sostuvo que redactó el volumen “palabra a palabra” y calificó a los detectores de IA como instrumento con “la fiabilidad de un horóscopo”. El político —líder del partido Se Acabó la Fiesta, que obtuvo tres diputados en las elecciones europeas de 2024— comparó su situación con la del libro Manual de resistencia, del presidente Pedro Sánchez, cuya coautoría con la escritora Irene Lozano no generó, a su entender, una investigación equivalente.

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La herramienta, precisó El País, no identifica quién usó la IA ni de qué manera: una persona puede recurrir a ella para escribir casi en automático o para dar forma escrita a sus propios pensamientos.

El libro del dirigente político español Alvise Pérez, "Devuélveme mi país", llegó al número 1 de ventas en Amazon. Semanas después, el detector de inteligencia artificial Pangram atribuyó el 97% de su texto a una máquina (Foto: Jesús Hellín / Europa Press)
El libro del dirigente político español Alvise Pérez, "Devuélveme mi país", llegó al número 1 de ventas en Amazon. Semanas después, el detector de inteligencia artificial Pangram atribuyó el 97% de su texto a una máquina (Foto: Jesús Hellín / Europa Press)

La investigación partió de las listas de más vendidos de Amazon.es —los 50 primeros en las categorías Libros y Kindle— y de Casa del Libro —los 10 primeros en ficción y no ficción—. A esa selección se añadieron los ganadores de 13 premios literarios. Para construir la muestra, el diario tomó capturas mensuales de esas listas conservadas en Internet Archive entre enero de 2025 y septiembre de 2026.

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De los títulos identificados, analizó los 119 disponibles: todos para adultos, escritos originalmente en español y publicados en 2025 o 2026. Ninguno fue elegido ni descartado por el contenido o la identidad de su autor.

El método consistió en analizar tres fragmentos de 1.000 palabras de cada libro con Pangram, uno de los detectores mejor valorados del mercado, equivalente a unas 10 páginas por título. Los 12 libros con mayor presencia de IA fueron sometidos además a un análisis de texto completo. Como grupo de control, el diario procesó 56 libros de 2019 y 2020, anteriores a la irrupción de los modelos de lenguaje generativo. Todos dieron 0%.

Los resultados de 2025 y 2026 contrastan con ese punto de partida. 35 de los 119 títulos analizados presentaron alguna presencia de inteligencia artificial (29%), y 13 de ellos superaron el umbral del 50%. La totalidad de esos 13 son obras autopublicadas y, en su mayoría, novelas románticas.

El caso más extremo, según Pangram, es Mr. Sterling: Romance con el CEO, publicado bajo el seudónimo Violeta Dark: el detector atribuye el 100% de su texto a una IA. Ese seudónimo acumula 109 libros en Amazon desde marzo de 2025. Le siguen Mi jefe es el Anticristo (versión sexy), de Estrella Correa, con un 86%; El asesino del mapa, de Pablo Poveda, con un 75%; y Novia del CEO por Navidad, del seudónimo Leila Yoon, con un 53%.

Robot con múltiples brazos y la inscripción LEXA sostiene varios libros abiertos sobre una mesa de madera rodeada de estanterías.
Una investigación con detectores informáticos revela que numerosas obras del comercio electrónico nacional contienen párrafos elaborados por modelos generativos sin que las tiendas digitales adviertan al lector sobre dicho origen (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los 60 libros de editorial analizados, ninguno supera el 50%, aunque nueve presentan alguna traza. Cuatro son obras de no ficción de autores conocidos, con porcentajes de entre el 12% y el 34%. En los 15 libros ganadores de premios literarios no se detectó un uso apreciable. La concentración del fenómeno en las obras autopublicadas —13 de 44, el 30%— refleja en parte la composición del propio mercado de Amazon, donde la novela romántica tiene un peso desproporcionado.

Un estudio científico publicado en agosto de 2026 examinó una muestra de 14.419 libros electrónicos autopublicados en Amazon a nivel global. Sus autores consideraron que uno de cada cinco superaba el 25% de uso sustancial de IA. Entre los superventas autopublicados analizados por El País en España, esa proporción asciende al 39%, según consigna el propio diario.

Publicar un libro con contenido generado por IA no es ilegal. La plataforma Kindle Direct Publishing (KDP) de Amazon exige que los autores declaren si su obra contiene material producido por inteligencia artificial, pero no lo prohíbe. La falta de mecanismos de verificación efectivos facilita que muchos títulos circulen sin esa advertencia.

"C’était ça ou mourir" (“Era eso o morir”), novela que había ganado el Prix du Roman Fnac y era finalista del Premio Goncourt y del Renaudot, fue acusada, con capturas de Pangram, de ser “100% IA” (REUTERS Sarah Meyssonnier/File Photo)
"C’était ça ou mourir" (“Era eso o morir”), novela que había ganado el Prix du Roman Fnac y era finalista del Premio Goncourt y del Renaudot, fue acusada, con capturas de Pangram, de ser “100% IA” (REUTERS Sarah Meyssonnier/File Photo)

El escándalo en torno a los libros y la IA no se limitó al mercado español. En septiembre de 2026, el escritor Thélyson Orélien, autor canadiense-haitiano de 38 años, se convirtió en el centro de una controversia que sacudió el mundo literario francófono. Su primera novela, C’était ça ou mourir (“Era eso o morir”), que narra el viaje de un maestro que huye de la violencia de las bandas en Haití hasta llegar a Canadá, había ganado el Prix du Roman Fnac y era finalista del Premio Goncourt y del Renaudot cuando una cuenta anónima en X publicó capturas de Pangram que la señalaban como “100% IA”.

Orélien negó las acusaciones. Su editorial, Éditions du Boréal, sello con sede en Montreal, señaló que el primer borrador de la novela fue escrito en 2017, años antes de que los modelos de lenguaje generativo estuvieran disponibles para el público general. En una declaración posterior, el autor reconoció haber usado herramientas de IA “aquí y allá” para investigar expresiones idiomáticas extranjeras, pero afirmó que el texto, la estructura y la trama surgieron “directamente de sus entrañas”.

“La experiencia que estoy atravesando es cruel”, escribió. “Al atribuir a una máquina un texto que es mío, que pertenece a todo mi pueblo, han cuestionado no solo mi condición de escritor, sino mi humanidad.”

La Academia Goncourt retiró la novela de su lista larga. El Prix Renaudot y el Prix Médicis no lo hicieron de inmediato. La editorial suspendió la gira de prensa del autor, que regresó a Quebec. Según la BBC, la novela era el mayor éxito de ventas de su editorial en 60 años y tenía acuerdos de traducción a alrededor de 20 idiomas. Orélien también enfrentó señalamientos de plagio en columnas anteriores a 2012, lo que complicó aún más su situación.

Thélyson Orélien
Thélyson Orélien, autor canadiense-haitiano de 38 años, acusado de haber usado IA en su premiada novela. Su repuesta fue que el texto, la estructura y la trama surgieron “directamente de sus entrañas” (François Couture / Wikipedia)

El 6 de octubre de 2026, el escritor zimbabuense Simbarashe Steyn Kundizeza recibió en Londres el Premio Caine de escritura africana, dotado con 10.000 libras esterlinas (unos 11.800 euros), por su relato corto The Blue Fighter. Cinco días después, The Atlantic publicó un artículo de la escritora Vauhini Vara en el que señalaba que Pangram marcaba casi la totalidad del texto como generado por IA.

La fundación del Premio Caine abrió de inmediato una revisión. En su comunicado, indicó que adoptará “un enfoque centrado en el ser humano” y que el proceso incluirá entrevistas con los jueces, una relectura del relato y conversaciones con el autor sobre sus métodos de trabajo. Ellah Wakatama, presidenta del consejo de administración del premio, rechazó que un detector de IA pueda funcionar como prueba definitiva. La agencia literaria de Kundizeza declaró tener “plena confianza” en que la obra es de su autoría. Al cierre de esta edición, el premio no había anunciado ningún hallazgo ni retirado el galardón.

El relato ganador fue seleccionado entre 407 candidaturas procedentes de 27 países africanos. El jurado estuvo presidido por la periodista de la BBC Bola Mosuro. Voces de la comunidad literaria africana cuestionaron además si las herramientas de detección presentan sesgos contra ciertos estilos de escritura, y al menos una prueba pública aplicó Pangram a textos anteriores de Kundizeza sin que el detector los marcara como IA.

Simbarashe Steyn Kundizeza
El escritor zimbabuense Simbarashe Steyn Kundizeza recibió en Londres el Premio Caine de escritura africana, pero cinco días después salió una investigación que señalaba que Pangram marcaba casi la totalidad del texto como generado por IA (Instagram @simba_steyn)

El debate sobre quién puede figurar como autor de un libro tiene antecedentes que nada tienen que ver con la IA. Las memorias del tenista Andre Agassi, Open, fueron escritas por el periodista J. R. Moehringer tras 250 horas de conversaciones con el deportista. La práctica del ghostwriting está extendida en la industria editorial desde hace décadas, y su legitimidad rara vez se cuestiona con la misma intensidad.

Lo que distingue el momento actual es la escala y la velocidad. El seudónimo Violeta Dark publicó 109 libros en Amazon en poco más de un año. Pangram, la misma herramienta que señaló a Orélien y a Kundizeza, es también la que El País usó para analizar el mercado español. Sus resultados son probabilidades estadísticas, no veredictos, como advirtió la propia fundación del Premio Caine.

Esa limitación no ha frenado el debate: en Francia, la controversia sobre Orélien llenó programas de televisión y radio durante días, con escritores y editores discutiendo si la IA marcaba “el principio del fin de la literatura”.

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