La Biblioteca Nacional Mariano Moreno abre sus puertas el 18 de julio a una exposición que pone en primer plano el trabajo cotidiano y poco visible del Departamento de Preservación: el equipo de especialistas que frena el deterioro de los documentos que conforman el acervo histórico de la institución.
Conservar el tiempo: El trabajo de conservación y restauración en la Biblioteca Nacional se instala en el Hall de Hemeroteca del edificio y podrá visitarse de lunes a viernes de 9 a 21 horas y los sábados y domingos de 12 a 19 horas, con entrada libre y gratuita. La inauguración está prevista para el 17 de julio a las 18 horas.
La muestra recorre las distintas etapas del proceso de conservación y restauración documental: desde el diagnóstico inicial de cada pieza hasta las intervenciones técnicas sobre papeles amarillentos, fotografías desvanecidas y películas deformadas. El recorrido expone también los criterios que guían cada decisión: respeto por la integridad material e histórica del ejemplar, registro exhaustivo de los tratamientos aplicados y uso de materiales compatibles y reversibles que no comprometan futuras intervenciones.
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El patrimonio documental que custodia la Biblioteca no se limita al papel. El Departamento trabaja sobre fotografías, registros sonoros, materiales audiovisuales y microfilmes, cada uno con sus propias vulnerabilidades frente a los diez agentes de deterioro que la disciplina identifica: fuerzas físicas, agua, fuego, plagas, contaminantes, radiación, temperatura y humedad inadecuadas, robo y vandalismo, y pérdida de información asociada al objeto.
Frente a esos riesgos, el departamento aplica dos líneas de acción. La conservación preventiva interviene sobre el entorno —condiciones ambientales, contenedores, sistemas de almacenamiento— sin tocar directamente los documentos. Cuando el deterioro ya ocurrió, entra en juego la conservación interventiva, que puede incluir limpieza en seco o húmeda, aplanado, consolidación de soportes debilitados, reparación del papel y restauración de encuadernaciones.
“Es un orgullo compartir nuestro trabajo a través de esta muestra. En unas pocas vitrinas condensamos una parte de la tarea que llevamos adelante cada día en el Departamento de Preservación”, dijo Victoria López Alcoba, responsable del área, al presentar la exposición. López Alcoba subrayó que se trata de “una labor minuciosa que exige conocimiento, dedicación y, sobre todo, paciencia y constancia”, y expresó su deseo de que el recorrido invite al público a descubrir el valor de la conservación del patrimonio documental.
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La exposición también aborda la relación entre la preservación física y la digitalización. Según los criterios del departamento, estabilizar un documento antes y después de su reproducción digital es indispensable: la generación de copias digitales no reemplaza al soporte original, sino que lo complementa y reduce la necesidad de nuevas manipulaciones.
La muestra plantea, además, que la responsabilidad de preservar el patrimonio documental es colectiva: recae tanto en los equipos técnicos como en quienes consultan, usan y valoran esos materiales. La Biblioteca Nacional, ubicada en Agüero 2502, en el barrio porteño de Recoleta, atiende al público en los horarios ya indicados.
Fotos: Martin Rosenzveig.