Gael García Bernal: “Pensábamos que para entrar en política tenías que ser ilustrado”

El actor mexicano de 47 años enlazó el estreno en España de “Magallanes” con una crítica al debate público. “Es increíble que figuras como el Papa o el Rey sean mucho más sofisticadas que los políticos actuales”, dijo

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Gael García Bernal: “Es tremendo el triunfo de la política electorera: pensábamos que para entrar en política tenías que ser ilustrado, todo se deshizo de forma muy rápida” (REUTERS/Marko Djurica)

Gael García Bernal estrena Magallanes este viernes en España y aprovechó el lanzamiento del biopic dirigido por el filipino Lav Diaz para defender una lectura menos solemne de la conquista y cuestionar el nivel de la política actual: “Es increíble que figuras como el Papa o el Rey sean mucho más sofisticadas que los políticos actuales”, dijo en diálogo con el diario español El País.

El actor mexicano, nacido en Guadalajara y de 47 años, interpreta al navegante portugués Fernando de Magallanes, un hombre que sirvió a la Corona española y cuya figura, según plantea, sigue rodeada de capas políticas, religiosas y nacionales que el cine puede desmontar. García Bernal definió la película como uno de esos “actos fílmicos de fe” que rara vez funcionan y que, por eso mismo, vuelven excepcional su participación.

La conversación se produjo cinco días después del encuentro entre el rey Felipe VI y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que buscó cerrar el distanciamiento político y diplomático entre ambos países. Ese contexto llevó al actor a extenderse sobre el tono del debate público contemporáneo y sobre el peso que, a su juicio, tiene Estados Unidos en el deterioro de la vida política.

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“Me encantó lo que te dijo Diego, aquello de: ‘Hago un esfuerzo por tratar de no escuchar estos mensajes de odio, para no perder mi tiempo en eso’”, dijo sobre unas declaraciones previas de Diego Luna al diario. Después añadió: “Es increíble que figuras como el Papa o el Rey sean mucho más sofisticadas que los políticos actuales. Figuras que antes jamás pensarías que dirían lo que están diciendo, y hoy son más sensibles, sensatas, sofisticadas, incluso más interesantes que los políticos”.

Tráiler de "Magallanes", de Lav Díaz, protagonizada por Gael García Bernal

“Es tremendo el triunfo de la política electorera. Lo mismo ya era así, navegando aguas muy turbias y enfangadas. En alguna época pensábamos que para entrar en política tenías que ser ilustrado, tener estudios, y desgraciadamente todo se deshizo de forma muy rápida por culpa de Estados Unidos y de cómo en ese país funciona ahora el sistema democrático. En fin, a Estados Unidos hay que culparles de muchas cosas y esta es una de ellas”, aseguró.

El actor conectó esa crítica del presente con el personaje al que da vida en Magallanes, una producción que le llegó a través de Albert Serra, productor de la película. Según explicó, lo atrajo la posibilidad de abordar a una figura histórica incómoda para distintos relatos nacionales.

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Magallanes es para los portugueses un traidor a su país; para la Corona española siempre fue una persona muy incómoda”, afirmó. Añadió que, con el paso del tiempo, quienes más lo reivindicaron fueron “los exploradores, es decir, la ciencia”, y subrayó una paradoja central de su biografía: se aventuró a una empresa que cambió el mundo sin llegar a saberlo, porque murió antes.

García Bernal defendió que la mejor manera de analizar hechos históricos, personajes y conquistas pasa por aproximaciones como la de Lav Diaz, porque permiten “desmitificar” y “desacralizar” lo ocurrido. Su idea de humanizar no consiste, dijo, en dar espesor emocional a los protagonistas, sino en quitarles el barniz político con el que fueron narrados.

Gael García Bernal

Esa revisión incluye un aspecto que considera poco explorado: el papel del fanatismo religioso en los procesos coloniales. “Eran fanáticos religiosos”, dijo sobre quienes encabezaron aquellas expediciones, y explicó que la evangelización funcionaba como bandera, como fuerza de convicción y como promesa de salvación.

Según el actor, esa dimensión suele aparecer presentada como un acto de bondad, cuando en realidad fue un motor concreto de expansión. Para él, contar hoy las colonizaciones exige reconocer esos factores incómodos y asumir que fueron decisivos en la manera en que se justificó la conquista.

En esa línea, el intérprete se detuvo en el encuentro entre los habitantes de la isla de Cebú y los expedicionarios llegados por mar desde el Este, una dirección desde la que nadie aparecía. Recordó ese contacto como un episodio de curiosidad mutua, en el que los indígenas recibieron a los recién llegados con amabilidad y se interesaron sinceramente por quiénes eran y qué hacían.

El relato que recibieron, dijo, hablaba de un dios, una corona y una religión, una especie de “club” al que también podían sumarse. “Juguemos a ese juego”, resumió García Bernal, antes de comparar esa disposición con la credulidad con la que hoy alguien podría aceptar una lectura de cartas.

Gael Garcia Bernal en Cannes, 2026 (REUTERS/Sarah Meyssonnier)

El actor sostuvo además que todavía quedan miles de historias por contar sobre el virreinato de la Nueva España: personajes, hechos históricos, mestizajes y desplazamientos de los centros neurálgicos. Entre los detalles que más lo sorprendieron mencionó una escena en Filipinas, a las cinco de la mañana, cuando oyó a vendedores gritar “¡Tamaleees, tamaleees!”, aunque, precisó, allí son rosas.

Más allá de la actuación, García Bernal se encuentra en la preproducción de su tercer largometraje como director, Hombre al agua. Al describir la diferencia entre actuar y dirigir, retomó enseñanzas de Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Walter Salles para afirmar que una buena película depende, sobre todo, de una historia con punto de vista.

“El cine es piramidal”, sostuvo al explicar que los actores interpretan dentro de un equipo que persigue una misma película. Sobre la dirección, en cambio, habló de una “soledad tremenda” y de la sensación de estar a punto de equivocarse, una experiencia que comparó con la navegación intuitiva de Magallanes en busca de un paso desconocido.

García Bernal respondió a la videollamada desde Ciudad de México, donde dijo estar absorbido por el Mundial de Fútbol que se celebra en la ciudad. Sobre ese clima, dejó una última imagen: “Es fantástico cómo México ha volcado toda la alegría en el Mundial, y la ha hecho verdadera. De paso ha quitado todas estas cosas ridículas, esos adornos de la FIFA, y ha logrado un carnaval fantástico”.