Martin Scorsese estrenó en la Ciudad del Vaticano el documental Aldeas, The Final Dream of Pope Francis (Aldeas, el sueño final del Papa Francisco) en coincidencia con el primer aniversario de la muerte de Francisco. La obra, codirigida junto a Johnny Shipley y Clare Tavernor, incluye la última entrevista audiovisual en profundidad concedida por el pontífice y se convierte en el primer largometraje en proyectarse como parte de los actos organizados en homenaje póstumo al papa argentino
El lanzamiento no es solo un evento cinematográfico sino un caso de estudio en la convergencia entre cine, política cultural y legado institucional. La proyección fue impulsada por Scholas Occurrentes, la organización global fundada por Francisco en 2001 que, tras su llegada al papado en 2013, pasó a ser fundación internacional. En este contexto, la plataforma ha utilizado el documental para reforzar su movimiento “community cinema” (cine comunitario), que el propio Francisco definió en términos de “ir a las raíces de lo que significa la vida humana, los vínculos, los conflictos y el viaje esencial de cada existencia”.
La película se anunció poco después de la muerte de Francisco, hace un año, bajo el título inicial Aldeas – A New Story. Scorsese presentó el proyecto con la decisión explícita de documentar el testamento visual e ideológico del papa, situando su labor como parte de una línea de interés religioso que ha marcado las más recientes producciones del cineasta, entre ellas la adaptación Silencio (2016) y la serie documental Los Santos (2024).
La última entrevista de Francisco
Aldeas, The Final Dream of Pope Francis surge en un escenario de tensiones institucionales y diplomáticas. En relación con el sentido del documental, Scorsese señaló que para Francisco, resultaba clave que “personas de todo el planeta intercambiaran ideas con respeto y sin perder su identidad cultural”, y afirmó: “El cine es el mejor medio para lograrlo”. El director sostuvo que la vocación de la obra es propiciar espacios de escucha y entendimiento mutuo, a través de relatos que surgen de experiencias personales y colectivas.
La colaboración entre Scorsese y Francisco se desarrolló a lo largo de múltiples encuentros cuya impronta se manifestó en las sucesivas aproximaciones temáticas del cineasta al universo espiritual y religioso. La última conversación registrada en el documental constituye, según el propio Scorsese, una pieza central para comprender la visión antropológica del pontífice respecto al “valor del conocimiento, la importancia de la autoevaluación y la práctica de un perdón universal y constante”.
El director de La última tentación de Cristo -una polémica película que en los años 80 le valió la condena de varios representantes de la Iglesia Católica en diversos países- describió a Francisco como “un ser humano excepcional en todos los sentidos”, recordando: “Reconocía sus limitaciones, irradiaba sabiduría, bondad y tuvo siempre un compromiso inquebrantable con el bien”. Scorsese remarcó que el pontífice “nunca dejó de aprender ni de iluminar a otros”, y sintetizó el impacto de su muerte en términos personales e históricos: “La pérdida para mí es profunda – tuve la suerte de conocerlo y extrañaré su presencia y calidez. La pérdida para el mundo es inmensa. Pero dejó una luz, y esa luz nunca podrá ser apagada”.
[Fotos: Reuters; Vatican Media; Vatican News]